Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSolidaridad/Caridad. Hace 19 años un nieto mío nació con espasticidad lateral hipertrófica, la que pasó desapercibida por 6 meses. El diagnóstico fue dado por el Dr. Ruggia y posteriormente por el Dr. Cagnoli, quien fue su médico tratante hasta que el niño cumplió 2 años, período en el cual recibió inyecciones de botox y luego fisioterapia con la inolvidable Cristina Lanzani.
Como en el Uruguay no había nada más que se pudiera hacer, el Dr. Cagnoli recomendó un hospital de EEUU, patrocinado por masones, que atendían niños hasta los 18 años de toda América, de manera totalmente gratuita incluyendo hasta los pasajes y alojamiento cuando carecían de medios.
No fue nuestro caso, pero usábamos las fantásticas instalaciones del Shriners Hospital de Tampa —durante 15 años—, estuvimos 2 ó 3 veces al año hasta que lo operaron primero de un brazo y mano y la última a los 15 años de ambas piernas cuando pasó un mes en una casa cedida por el hospital.
Mientras tanto, yo, como abuela, sorprendida por la discapacidad y queriendo ayudar en algo, estaba en el Hospital Pereira Rossell, en el sector de Traumatología fundado por el Dr. Cavitat, colaboraba mientras los niños esperaban para hacer fisioterapia —terapia motriz— jugando con ellos y haciendo algunos ejercicios ya que no había terapista especializada. Fue una época muy dura para los padres o abuelos que, en gran mayoría, no sabían qué iba a pasar con los niños, si irían a mejorar o si no había posibilidad de mejora y quedarían en este estado para siempre. En el sector había también fonoaudiólogos y médicos de otras especialidades referentes al estado de los niños.
Después surgió la Teletón que ya había en otros países pero acá no y surgió la esperanza para todos los niños, con medios o, mejor dicho, sin medios, donde médicos y profesionales uruguayos se fueran a Tampa a aprender y conocer el Shriners Hospital y sí que aprendieron.
Yo lo sé: diez años después del nacimiento de mi nieto tuve otra nieta, hija de médica —mi hija, que casi fallece en el parto prematuro, pero sobrevivió; mi hija y mi nieta— que tiene un problema semejante al del primo. No fuimos a EEUU, se atendió con éxito y mucho amor en la Teletón. Era como estar en el Shriners: todo lo que tuvo mi nieto allá, todos los especialistas, ella lo tuvo acá, el andador, las férulas, el aprendizaje en todos los ámbitos lo pudo hacer acá en Montevideo, Uruguay, este país tan chiquito y me asombra, pues yo soy brasileña y no sé si hay en Brasil.
Las donaciones son dadas de corazón y son mayormente las de la gente común que sabe que no está libre de que le pase algo así, un poco menos de oxígeno en el nacimiento, un accidente. Pero hay que verlos para ver cómo pueden superarse y tener una vida normal.
¿Eso es perverso? ¡Perverso es no hacer nada! Perverso es esperar una ayuda que demoraría años o insuficiente como la del Pereira Rossell por falta de medios.
Señor Diputado Alejandro Sánchez, puedo apostar que usted no tiene ningún miembro en la familia con problema. Si tuviera, no hablaría de perversidad e iría encantado y agradecido a la Teletón.
Gracias al pueblo uruguayo por ser solidario. No es perverso mostrar la realidad; ¡es necesario!
¿Nunca vio lo que hace la UNICEF por los negritos de Africa? ¡Qué perverso es mostrarlos! ¿Usted los ayuda con algo? Yo sí.
Marilia Lopes de Della Valle
CI 4.651.400-7