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    La Universidad estatal debe tener “política de becas agresiva” y no “ayuditas”, afirma el candidato a rector Roberto Markarian

    Postulado por sectores contrarios a Arocena, afirma que “lamentablemente” la meta de la mayor institución terciaria uruguaya es que el estudiante pueda trabajar y que se tendría que “opinar sin cabezas politizadas”

    En abril del año pasado Roberto Markarian, profesor del Instituto de Matemática y Estadística de la Facultad de Ingeniería, fue intervenido coronariamente para que le colocaran un stent. Con 67 años adelgazó diez kilos e, inseguro sobre su salud, postergó la decisión de postularse como futuro rector de la Universidad de la República.

    Tras superar controles médicos, Markarian finalmente aceptó el pedido de estudiantes, egresados y docentes disconformes con la gestión de Rodrigo Arocena y es hasta el momento el único candidato a rector en la elección prevista para julio y agosto, mientras el continuismo busca solucionar trabas legales que le permitan postular a su “delfín”.

    —Usted fue candidato a rector en el 2006 y vuelve a hacerlo ahora. ¿Por qué no lo hizo en 2010 y sí en este momento?

    —En el 2010 se dio como natural que Arocena fuera reelecto. Me pareció que no tenía sentido poner a disputar una cosa que en ese momento estaba marchando bien. Ahora tuve presiones de colegas, de estudiantes, que me insistieron que era bueno que yo volviera con mis ideas.

    —¿Qué tipo de ideas?

    —Por ejemplo lo que tiene que ver con las ordenanzas que regulan al personal docente. Creo que la enseñanza y la investigación tiene que ser el centro por el que se mide la calidad del personal. Y esos temas han estado en discusión de manera distinta en el último período, pero en particular por cosas impulsadas desde el rectorado. Las propuestas disminuyeron las exigencias de calidad del personal docente y en particular generó en demasiada gente un escozor a la investigación. Que haya conocimiento original generado en el país debe estar en la tónica de la Universidad.

    —Quienes lo apoyan discrepan con la gestión de Arocena. ¿Usted también?

    —Lo que observo es que hay ciertas líneas de trabajo a las que hay que dar una nueva discusión. Han aparecido en el último período observaciones sobre aspectos negativos que me han hecho repensar muchos problemas.

    —¿Cómo cuáles?

    —Hay que insistir muy fuertemente en una ley de coordinación del sistema terciario público. La conjunción de la UTU, la Utec, la Universidad y formación docente es un tema crucial. No puede haber un desconocimiento entre los organismos de enseñanza y la Universidad debería insistir más en ese aspecto. Tiene que jugarse para que se creen nuevas instituciones que hagan cosas parecidas a las suyas de una manera distinta. Poco a poco el país ha entendido eso, por algo se creó la Utec. En la fundamentación del proyecto de la Utec, se dice al final ‘pensábamos que la Universidad iba a hacer todo esto bien y no se logró’. Es una frasesita pero está firmada por el presidente de la República...

    —Una de las críticas que se le hacen a Arocena es cierta falta de autonomía respecto al Poder Ejecutivo. ¿Lo ve así?

    —La Universidad debe mantener independencia de los poderes políticos. Los países necesitan tener visiones técnicas de los problemas y para eso se necesita tener instituciones fuertes que puedan opinar sin cabezas politizadas. A su vez exijo que las comisiones que asesoran a los organismos de la Universidad, cuando tienen que opinar no estén esperando que la autoridad les diga vamos para allá.

    —También se reprocha que se acorten las carreras en perjuicio del conocimiento del estudiante.

    —Acá no opino negativamente porque no tengo información. Hay quien dice que la ordenanza se está aplicando mal, que hay poco control docente del régimen de créditos, que está habiendo una presión a la baja de las exigencias hacia los estudiantes. La Universidad no puede hacer cosas de segunda, tiene que hacer cosas de manera seria y exigente. La baja de la calidad de la enseñanza es una cosa que hay que discutir muy seriamente y se dice que las nuevas estructuras la habilitan.

    —Otra de las críticas apunta a que la expansión en el interior del país se ha hecho sin una necesaria evaluación. ¿Qué piensa?

    —Lo que se ha hecho en el interior es muy importante. En el último período se obtuvo mucho dinero para eso y considero que corresponde consolidar las cosas que se han hecho bien y analizar si muchas de las cosas que no han crecido no deberían ser redistribuidas para asegurarnos el mismo criterio de calidad y consolidación. Hay que evaluar lo que se ha hecho y no puede ser que se continúe un sistema de llamados a aspirantes para quien quiera crear una carrera porque juntó dos o tres temas, sino que la institución tiene que remover las líneas y elegir entre las cosas que se están haciendo bien, cuáles son las que van a continuar creciendo.

    —¿Se destinó demasiado presupuesto al interior?

    —En el 2010 el Parlamento votó de lo que se pidió para el interior el 95%, pero sin embargo para el resto de la Universidad se dio menos del 20%. O sea que en relación con lo que se planificó hace cuatro años se nos ha dado mucho menos en unas cosas que en otras. Hay que buscar un equilibrio. La Universidad es inmensa, con un presupuesto de 400 millones de dólares, está claro que no puede caminar de tropezón en tropezón sino caminar en equilibrio.

    —Arocena se había planteado modificar la Ley Orgánica universitaria pero no lo logró. ¿Está en sus planes una reforma de ese tipo?

    —Una de las razones por las que no se cambia la Ley Orgánica es porque es una gran ley y hay aspectos que se interpretan muy mal. Por ejemplo una cosa sutil de la ley es que nunca habla del interés nacional sino del interés general, y es una sutileza porque el interés del conocimiento es general. También está el conservadurismo que existe. Cuesta modificar eso y no hay una línea clara, pero no lo tengo como una reforma, como meta inmediata.

    —¿Qué medidas concretas tiene su programa de gobierno?

    —La creación de un Departamento de Evaluación y Planeamiento Educativo. Es una gran carencia que la institución no tenga un lugar donde se junta la información, se evalúan los procesos y se planifica la evolución. También hay que hacer un seminario sobre planificación educativa, fomentar los posgrados e invertir para que haya más en todo el país, y tomar medidas radicales que promuevan la alta dedicación de los estudiantes.

    —¿De qué tipo?

    —El estudiante joven es quien tiene la estructura neuronal mejor adaptada para aprender, así que la Universidad tiene que tratar de que el estudiante en ese período le dedique todo lo que pueda al estudio. La Universidad tiene que jugarse a eso: tener becas en serio, no becas de ayuditas sino una política de becas agresiva con buenos controles de estudio. La meta de la Universidad lamentablemente en este momento es ver cómo hace para que el estudiante pueda trabajar. Y la meta es al revés, que se dedique al estudio. No puede ser que la política de la institución sea ver cómo hacemos que el estudiante trabaje.

    —¿Cambia la gestión del próximo rector según quién sea presidente de la República?

    —No sabemos quién va a ser el presidente ni si va a haber mayoría parlamentaria, lo cual es un problemón. En la plataforma de los partidos hay énfasis diferentes y eso puede modificar el relacionamiento con el futuro gobierno.