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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAnte declaraciones públicas de funcionarios del gobierno. En los últimos tiempos distintos integrantes del gobierno han realizado manifestaciones públicas acerca del costo de la llamada “caja militar”, buscando crear una suerte de indignación en la opinión pública, que haga impostergable una reforma “salvaje”, afectando sin miramientos a un colectivo que cumple calladamente sus múltiples funciones dentro y fuera de fronteras, sin reclamos y sin vacilaciones a pesar de sus míseros sueldos, lo que por cierto a esos funcionarios no les preocupa en lo más mínimo en lo que le es personal, pero con la responsabilidad de sus familias afectadas.
Lo más lamentable es que para lograr generar ese estado de ánimo en la población, hayan recurrido a falsedades y tergiversación de datos, hecho que trata de ocultar entre otras cosas sus ineptitudes y responsabilidades que sí las cubren los militares. Por la función que ocupan deberían conocer.
Así, el ministro Astori dijo en “Subrayado” el 7 de abril, a pesar de que el presidente pidió que no se hicieran declaraciones públicas hasta que el proyecto de reforma esté pronto, que el aporte que se hace a la “caja militar” es insostenible. Oculta que a todas las Cajas se les aporta directa o indirectamente sumas similares, considerando el promedio por usuario. Oculta que la “caja militar” paga a sus beneficiarios lo que establecen las leyes que aprobaron los políticos en diferentes períodos democráticos, con el propio voto del entonces senador Astori. Oculta también las razones que obligan a esos crecientes aportes del Estado, siendo las principales: la obligada reducción de efectivos activos (aportantes) a poco más de la mitad de los que había hace 30 años (y que el Sr. Ministro quiere seguir bajando, empeorando más la relación activo-pasivo) y los bajos salarios que reciben los militares en actividad (por lo que el aporte es reducido). Nos encontramos permanentemente frente a un doble discurso y manejado de manera de hacer llegar a la gente hechos que no son reales.
El subsecretario del MEF, Ferreri, se refirió públicamente a los montos que paga la “caja militar” a algunos de sus usuarios (no dice que son los beneficiados por leyes especiales de estímulo al retiro, o de recomposición de carrera a los echados durante la dictadura), mencionando cifras que exceden en más del 50% a las reales, a pesar de poseer la información correcta.
El inspector de Trabajo (MTSS) Gerardo Rey dijo que el aporte que hace el Estado por beneficiario de la “caja militar” es mucho mayor que el que se hace a otras Cajas. Intencionalmente oculta que esas otras Cajas reciben impuestos directos (7 puntos de IVA, entre otros aportes al BPS, timbres profesionales o notariales, etc.) que la “caja militar” no puede recibir. Si se ponen todos los aportes, de Rentas Generales o recaudados directamente, se verá que la diferencia no es tal.
El asesor del Ministerio del Interior, Daniel Leal habló de los miles de uruguayos que podrían salir de la pobreza con el dinero que se aporta a la “caja militar”. Podríamos decirle que con el sueldo que él gana “asesorando” en el MI también se podría sacar a varios uruguayos de la pobreza. No se puede desde un puesto de gobierno hablar con tanta liviandad, sabiendo que por disposición constitucional en este país no se puede quitar el pago a los retirados militares ni a ningún jubilado. Dar “manija” en ese sentido desde el gobierno es simplemente irresponsable, y muestra la enfermiza intencionalidad de alguien que nunca pierde oportunidad de demostrar su odio hacia los militares. Cuántos beneficios se podrían dar a las personas con más carencias si se hiciera un ajuste en los que él y sus colegas reciben.
Es muy grave que autoridades del gobierno, entre ellas las principales responsables de la conducción económica, mientan o tergiversen la realidad, con el único objetivo de poner al colectivo militar en el banquillo de los acusados por el notorio descalabro de la economía nacional. Saben que los militares difícilmente saldrán a la polémica pública, y saben que aún pueden explotar en algunos sectores de su interna el odio malsano que aún existe hacia la institución militar. Odio basado en el resentimiento y la incapacidad de algunos de dar vuelta la página de la historia, y en el dinero que a otros generosamente les viene del norte con el objetivo de que no haya paz definitiva en este país. Es la preocupación porque en las últimas décadas, en silencio y cumpliendo subordinadamente, las Fuerzas Armadas han estado presentes apoyando a todos aquellos ciudadanos que han sido afectados directamente por calamidades, enfermedades y acciones que escapaban a su poder. No deseo extenderme en otras reflexiones que son comunes a mucha gente, pero estamos frente a un “progresismo” que ha llevado a la desintegración del país en todos los órdenes. Esta nota pretende dar datos que no se publican realmente.
Cnel. (R) Ricardo Milans
CI 1.393.403-2