• Cotizaciones
    sábado 27 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La capital de Israel (I)

    Señor Director:

    La decisión del presidente de los EE.UU. de vender un inmueble en una ciudad y comprar otro inmueble en otra ciudad, ha causado un revuelo fenomenal.

    Está claro que el señor Trump es como un elefante en un bazar, y el lío de los inmuebles en los que funciona la Embajada estadounidense en Israel puede padecer de un grave problema de timing. No es mi intención evaluar ese aspecto.

    Lo realmente importante es el fondo del asunto.

    Reconocer que Jerusalén es la capital de Estado de Israel es apenas un hecho de la vida, y de la historia.

    No hay Naciones Unidas, ni Vaticano, ni Unión Europea, o lo que sea, que pueda impedir que un Estado soberano resuelva por sí y ante sí cuál es la ciudad en la que desea ubicar su capital. El “estatuto internacional” al que tanto se alude, arrancó en tiempos bélicos, en los que se temía por el posible acceso a los lugares santos de las tres religiones monoteístas. Tan solo la comprobación cotidiana de que —se venere a quien se venere— Israel no obstaculiza, sino que más bien asegura el acceso a la roca desde la que Mahoma voló al cielo, al Santo Sepulcro y al Gólgota, o al Muro de los Lamentos, inhibe el reclamo por un estatuto especial.

    En 1980 la diputada Gueula Cohen propuso un texto que fue aprobado como ley por el Parlamento israelí (la Knesset), la Ley Jerusalén, en la que se declara a esta ciudad como la capital “única, eterna e indivisible” del pueblo judío.

    En esa oportunidad escribí un artículo en la Búsqueda mensual de entonces, titulado Jerusalem, capital de Israel. Era tan a contramano como esta carta, con la salvedad de que en esta oportunidad he encontrado más personas que coinciden con esta posición. Ella se basa en que si consideramos a Jerusalén la ciudad internacional de las tres religiones monoteístas, también podemos pedir un status internacional para París, como ciudad internacional del pensamiento filosófico, o a Atenas o Roma como ciudades internacionales de la arqueología.

    Menahem Begin, entonces primer ministro de Israel, tuvo la deferencia de invitarme, sin duda para conocer a aquel loco que pensaba distinto que el resto del mundo. Fue uno de los momentos más memorables de mi vida, que me permitieron ratificar que estaba en lo cierto.

    No quiero extenderme. Tan solo ratificarme en mi convicción de que una nación libre y democrática, soberana y valiente, puede decidir cuál es su capital. Y así lo ha hecho, ya que en Jerusalén funcionan la oficina del primer ministro, la Knesset, allí los embajadores presentan sus cartas credenciales, allí funciona el 90% del gobierno. Todas las embajadas deberían funcionar también en la capital.

    Si tienen dudas, el título de propiedad de Jerusalén está en el Antiguo Testamento. A nombre del rey David, que la fundó hace algo más de 3.000 años. No se puede ir a contramano de la historia.

    Ramiro Rodríguez Villamil