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En la Junta Departamental de Salto sucede algo extraño. Andrés Lima fue electo intendente por el Frente Amplio y comenzó su período con mayoría en el Parlamento local, 16 de los 31 ediles respondían a él. Hoy nadie tiene mayorías y el sector con más representantes es el del Partido Colorado, 13 contra los 12 del Frente Amplio. El oficialismo, primero, perdió cuatro curules que se declararon independientes tras ser denunciados penalmente por el propio intendente. Y desde abril se sumó una división interna en la bancada oficialista sobreviviente, al punto tal que cuatro de ellos se autoproclamaron “bancada frenteamplista dos” y se mudaron de sus despachos a otro sector en el que pudieran estar juntos.
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El primer quiebre fue en marzo de 2016. Por aquel entonces se comprobó que cuatro ediles adulteraron comprobantes de pago para recibir más dinero al rendir los gastos. Tres boletas del Petit Rivera Hotel que debían ser por $ 449 figuraban por $ 4.449, otra del restaurante Lo del Vasco, que fue por $ 610 y aparecía por $ 2.610 y otra del restaurante La Mostaza, cuyo gasto original fue $ 671 y se modificó por $ 6.671, entre otras.
El propio Lima presentó la denuncia penal contra los ediles y desató una crisis interna, ya que uno de los involucrados es Martín Pertuzzati —el entonces presidente de la Junta Departamental. Desde la fuerza política le solicitaron que pidiera licencia porque el tema iba camino a una comisión investigadora en la Junta que él mismo presidía, pero se negó. Todo terminó con Pertuzzati y los otros tres ediles implicados abandonando el Frente Amplio y declarándose independientes.
En abril de este año la bancada oficialista volvió a resquebrajarse en Salto. En ese entonces la Junta Departamental discutía una modificación presupuestal que daba una partida fija de $ 15.000 en efectivo para cada edil titular y $ 3.000 para los suplentes. El Plenario Departamental del Frente Amplio encomendó a sus ediles oponerse de plano y amenazó con expulsar a quienes lo votaran. Pese a la contundencia del mandato, cuatro ediles del Frente Amplio apoyaron el aumento y también los cuatro independientes exoficialistas. El Tribunal de Cuentas observó la resolución y la partida nunca llegó a cobrarse.
El Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio tomó el tema y también se trató en el Secretariado Ejecutivo de la fuerza política semanas atrás. El caos en la bancada salteña alarmó a la dirección del Frente Amplio y por ello, el 15 de junio, envió a una delegación integrada por el secretario político Gonzalo Reboledo, la vicepresidenta Sandra Lasso, el senador del Frente Líber Seregni, Rafael Michelini, y el representante comunista Daniel Marsiglia.
La intención era mediar entre ambos bandos, por un lado los ediles y por otro la Mesa Política, pero todo salió mal. El 15 de junio sobre las 19 horas Reboledo y Michelini se reunieron con los ediles. Al mismo tiempo, Lasso y Marsiglia mantuvieron un encuentro con la Mesa Política, a la que se sumaron autoridades de la Intendencia.
Lo primero que manifestaron los cuatro ediles fue que se seguían considerando dentro del Frente Amplio. Agradecieron a Reboledo y Michelini porque fueron los primeros en acercarse a hablar con ellos. Se mostraron arrepentidos de la decisión y quedaron dispuestos a emitir una nota contando lo que ocurrió, siempre y cuando “del otro lado hubiera una muestra de acercamiento”, dijeron a Búsqueda fuentes frenteamplistas.
Sobre las 21 horas, Reboledo y Michelini fueron adonde aún continuaba la reunión con la otra parte. Su sensación era de que todo podría arreglarse, que el arrepentimiento de los ediles y la buena voluntad de hacerlo público sería suficiente. Pero al llegar se encontraron con un panorama inesperado.
Aunque la convocatoria del encuentro era tratar el enfrentamiento con los ediles, las primeras horas se fueron entre informes departamentales y discusión de otros temas locales. Cuando pasaron al tema en cuestión, el primer reclamo fue que no citaron a ningún representante de la Mesa Política para el encuentro con los ediles, dijeron los informantes. Reboledo y Michelini informaron el planteo de los curules pidiendo una señal, pero fue rechazado de plano.
El tono del debate subió. La presidenta de la Mesa Política, Mónica Cabrera, de la Lista 567 que apoya a Constanza Moreira; los vicepresidentes Walter Campos, del grupo del intendente Lima, y Daniel Cattani, también de la Lista 567 fueron los más radicales. Insistieron en que no se debe hablar con los ediles y llegaron a acusar de “traidores” a la delegación del Secretariado Ejecutivo, dijeron las fuentes.
La señal que esperaban los ediles nunca llegó. La nota de arrepentimiento tampoco y las diferencias entre ambas partes parecen irreconciliables. Y el intento del Secretariado Ejecutivo fue en vano. “Fueron por lana y volvieron esquilados”, dijo uno de los integrantes de la Mesa Política.