• Cotizaciones
    lunes 27 de julio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La economía frentista: del auge al estancamiento, mejoras sociales, finanzas públicas deficitarias y niveles de inflación difíciles de abatir

    “Estamos mejor que en el 2002” pero no como para tirar “manteca al techo”. Según evaluó Tabaré Vázquez el 1º de marzo de 2005 en un acto frente al Parlamento recién investido como presidente, así se encontraba Uruguay en lo económico al instalarse el primer gobierno del Frente Amplio. Lo que siguió fue un ciclo de expansión vigorosa de la actividad, que luego dio paso a un ritmo de crecimiento más moderado en el período de José Mujica y que hoy, otra vez con Vázquez como mandatario, se transformó en un virtual estancamiento productivo.

    De la mano de ese desempeño­ —muy relacionado con un ciclo de buenos precios de las materias primas que se fue diluyendo y otros factores externos favorables, como las tasas de interés bajas— hubo una mejora en los indicadores del mercado laboral, así como una reducción de la pobreza y la desigualdad de ingresos. Otras variables, como las finanzas públicas y la inflación, han dado dolores de cabeza a las autoridades de los tres períodos.

    En estos años la política económica no varió en sus ejes centrales respecto a la que venía de gobiernos anteriores. Su gestión estuvo en manos de Danilo Astori o de técnicos afines a él (Fernando Lorenzo y Mario Bergara), si bien la línea también se mantuvo en el año y medio en que el ministro fue el socialista Álvaro García. Sin embargo, en el gobierno de Mujica la conducción fue desafiada por economistas del Movimiento de Participación Popular que ocuparon cargos en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

    Crecimiento.

    Luego de la recesión que atravesó el país entre 1999 y 2002 —con caídas en el Producto Bruto Interno (PBI) de 3,9% real o de volumen físico—, en 2005 la economía uruguaya se encontraba creciendo por tercer año seguido.

    En el primer gobierno del Frente Amplio (2005-2009) hubo una expansión de 6% anual, si bien al final del período se sintieron los efectos de la crisis económica mundial que se había originado en Estados Unidos.

    En el segundo (2010-2014) el crecimiento promedio del PBI fue de 5%, aunque hacia el final del período hubo una desaceleración­. Eso coincidió con la culminación del “superciclo” de los commodities valorizados.

    En el primer año del segundo mandato de Vázquez la economía se expandió solo 1% y lo hizo 0,7% en el primer semestre de 2016 (respecto a igual lapso de 2015). El equipo liderado por Astori alega que hubo un deterioro del contexto regional e internacional mayor al que pudieron prever.

    De esa forma, sin grandes cambios en la estructura productiva, desde que el Frente Amplio está en el poder el PBI creció a un ritmo medio de 5% por año. Eso está por encima de los guarismos históricos (2,9% de 1871 a 2004), considerando datos del Instituto de Economía de la Universidad de la República y el Banco Central (BCU). En los años recientes el Producto alcanzó valores cercanos a U$S 54.000 millones, unos U$S 15.400 por habitante o per cápita; ambas cifras son de las más altas de la historia.

    Para 2016 el gobierno calcula que la economía uruguaya crecerá 0,5%; el Fondo Monetario Internacional divulgó esta semana estimaciones más escépticas que hablan de un virtual estancamiento (aumento de 0,1%) este año y una ligera recuperación el próximo (1,2%).

    Sector externo.

    El comercio exterior uruguayo se expandió hasta hace pocos años y alcanzó niveles sin precedentes. En promedio, medido en dólares el incremento anual en los tres períodos del Frente Amplio fue de 12% para las exportaciones y 11% para las importaciones; eso quiere decir que se multiplicaron por casi dos veces y media.

    Eso obedeció en parte a los mayores precios pagados por los commodities, como se llama a los productos de origen primario con escasa diferenciación comercializados en los mercados mundiales. El Índice de Precios de las Materias Primas de Búsqueda —que resume la evolución de las cotizaciones de rubros como la soja, la carne, la pasta de celulosa y el arroz— llegó a sus valores máximos en años como 2008 y 2013, pero luego declinó; actualmente está 40% por encima del cierre de 2004.

    Sin embargo, en los primeros nueve meses de 2016 las exportaciones tramitadas fueron 8,9% menores que en igual período del año pasado, mientras que las importaciones cayeron 16,8%, informó el lunes 3 el Instituto Uruguay XXI.

    En los últimos años la balanza de pagos reflejó el crecimiento en las exportaciones de servicios —particularmente del turismo receptivo y la logística—, un mayor ingreso de capitales financieros y un fuerte aumento de la inversión extranjera con fines productivos; los proyectos más grandes fueron la instalación de la fábrica de pasta de celulosa de Botnia en Fray Bentos (durante el primer gobierno de Vázquez) y la de Montes del Plata en Conchillas (en el período Mujica). También se destacó la llegada de inversiones a otras agroindustrias (ver pág. 52).

    El saldo negativo de la Balanza de Pagos se amplió al inicio de 2016, y en los 12 meses terminados en junio fue de U$S 4.527 millones, informó el BCU el pasado viernes 30.

    Empleo.

    El relativamente alto número de desempleados fue uno de los problemas heredados por el Frente Amplio de la crisis de 2002; a inicios de 2005 eran unos 200.000, 13% de los económicamente activos.

    Con el repunte de la actividad se fueron creando nuevos puestos de trabajo (en su mejor momento la tasa de empleo superó el 61% de las personas de 14 años o más), a la vez que la desocupación llegó a ubicarse por debajo de 6% (unas 100.000 personas). Esos indicadores comenzaron a deteriorarse desde 2014 y actualmente el desempleo se ubica en el entorno de 8% mientras que la ocupación ronda el 59%.

    Otro cambio en el mercado de trabajo se vio en la “calidad” de los puestos. Según las encuestas del Instituto Nacional de Estadística —INE—, la proporción de empleados no registrados en la seguridad social (“en negro”) pasó de algo más de 35% del total a mediados de los 2000 a 25% en los meses recientes.El subempleo (personas que desean trabajar al menos 40 horas a la semana y no lo consiguen) disminuyó de 13% del total en el primer gobierno de Vázquez a 8% en las últimas mediciones.

    Los trabajadores en condiciones de precariedad pasaron de unos 550.000 en 2005 a cerca de 450.000 en 2016.

    Ingreso y pobreza.

    Los hogares vieron un repunte en sus ingresos todos los años desde 2005; tras la fuerte caída previa y en términos reales (descontada la inflación) subieron alrededor de 45% hasta julio pasado. La mejora estuvo explicada sobre todo por los sueldos, y en ello jugó la reinstalación, en 2005, de los Consejos de Salarios. Las remuneraciones aumentaron 55% su poder adquisitivo desde 2004 hasta mediados de 2016. Cifras históricas del INE muestran que el nivel actual del salario real medio es similar al de la segunda mitad de la década del setenta, y está por debajo del máximo de fines de los años sesenta.

    La mejora de los ingresos y las pasividades, sumado a algunos programas asistenciales para familias más humildes (Panes, Asignaciones Familiares, etc.), permitió abatir la pobreza. Partiendo de niveles muy elevados —cercanos a 40% de la población— al inicio de los gobiernos del Frente Amplio, cayó a alrededor de 10% en 2015. La indigencia casi desapareció de las estadísticas.

    También se redujo la desigualdad: el índice de Gini pasó de más de 0,45 en 2005 a algo menos de 0,39 el año pasado (los valores más cercanos a cero indican una mejor distribución del ingreso). Durante la última campaña electoral, el hoy vicepresidente de la República, Raúl Sendic, prometió que “no habrá ni un solo uruguayo bajo la línea de pobreza”, algo que parece difícil de cumplir en el actual contexto de magro crecimiento económico y moderación de la mejora salarial.

    Inflación.

    Parte de la suba nominal de los ingresos se perdió por niveles de inflación que casi siempre superaron lo esperado por las autoridades económicas. Más aún, el alza de precios al consumo ha sido referida por Astori como el “principal problema macroeconómico”.

    Vázquez había prometido llevar la inflación anual a 5% (el centro del rango meta), pero el Índice de Precios al Consumidor —IPC subió 8,9% en los 12 meses a setiembre, informó este miércoles 5 el INE. Este año el registro había llegado a los dos dígitos.

    En promedio de 2005 hasta 2015 inclusive, la inflación fue de 7,6% anual. Es, no obstante, un registro bajo en una mirada histórica: desde 1940 (el inicio de la serie del INE) hasta el primer año de gobierno de Vázquez, el IPC había subido 37,5% promedio anual.

    Procurando contener la inflación, las autoridades recurrieron a desestimular el crédito y a medidas más heterodoxas, como acuerdos con empresarios para que bajaran o congelaran precios temporalmente, lo que tuvo efectos puntuales sobre las mediciones del IPC.

    También recurrió a intervenciones en el mercado cambiario para afectar la evolución del precio del dólar, una estrategia que debió equilibrar con el cuidado de variables como la competitividad exportadora y el resultado fiscal.

    Fiscal y deuda.

    Con un gasto creciente y problemas de gestión en algunas empresas públicas, desde que se iniciaron las administraciones frentistas solo en 2007 las cuentas públicas cerraron en equilibrio (en promedio de las tres administraciones de la coalición de izquierdas el déficit fue de 1,6% del Producto). A partir de 2014 se tendió hacia déficit crecientes que le valieron críticas de la oposición y una mirada con cierta preocupación de parte de analistas del exterior.

    En julio y agosto el desequilibrio­ fiscal anual se mantuvo en 3,3% del PBI —casi U$S 1.700 millones—, aunque había estado en niveles más altos este año. Fue en ese contexto que el actual gobierno propuso un ajuste con la Rendición de Cuentas que entra a regir en 2017.

    Esa trayectoria fiscal tuvo impacto sobre la deuda pública. Al cierre de junio ascendió a U$S 30.920 millones y a U$S 13.730 millones (27% del PBI) en términos netos, si se descuentan las reservas, informó el BCU el pasado viernes 30. Más allá de su peso, los gobiernos frentistas hicieron una gestión de pasivos que mejoró el perfil de los pagos.

    En un informe difundido este miércoles 5, el Banco Mundial mencionó a Uruguay entre los países de la región que requieren de un “ajuste fiscal de corto plazo” para “mantener los niveles de deuda pública bajo control” junto con “reformas para promover el ahorro doméstico”.

    Astori es optimista y reiteró a Búsqueda que “ya hay indicios” de un repunte económico.