El director de Educación del MEC realizó una serie de declaraciones en el número pasado de Búsqueda que merecen ser respondidas claramente, por su notorio apartamiento de la realidad y por su claro sentido político (menor).
El director de Educación del MEC realizó una serie de declaraciones en el número pasado de Búsqueda que merecen ser respondidas claramente, por su notorio apartamiento de la realidad y por su claro sentido político (menor).
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCon referencia a la comisión técnica multipartidaria de Universidad Tecnológica —que el director de Educación no integró, cuyas deliberaciones desconoce pero sobre la cual se permite opinar— debe decirse que constituye una total inexactitud que la falta de acuerdo se deba a dilaciones del Partido Nacional en relación a las propuestas del Frente Amplio.
Lo que ha existido es el desacuerdo entre los partidos de oposición y una constante postura del Frente Amplio, expresada sin duda con total honestidad por los delegados frenteamplistas en dicha comisión, que responde además a posicionamientos partidarios que ellos no podrían modificar aunque lo quisieran.
Para el Frente, la nueva Universidad Tecnológica debe estar sometida, como el resto del sistema, a la conducción hegemónica de ciertos sectores sociales, reeditando las matrices que han conducido antes al fracaso al gobierno universitario y comprometiendo el futuro de la institución sobre la cual, con tanto esfuerzo y con honestidad, trabajaron los cuatro partidos durante casi un semestre.
Es decir, no es cierto que las propuestas del Frente hayan tenido una respuesta dilatoria sino que lo que han tenido es una clara respuesta negativa de los otros tres partidos, no sin haberse explorado antes, por los delegados de los cuatro partidos, de buena fe y de común acuerdo, matices y alternativas.
Por ello, pese a numerosos acuerdos de carácter técnico sobre otros aspectos del funcionamiento de la UTEC, los tres partidos de oposición han elaborado un borrador común, diferente al que eventualmente pueda elaborar el Frente, cuyo artículo 14 propone un órgano directivo con presencia de representantes del poder político y del co-gobierno.
Las declaraciones del director de Educación son un excelente indicador de la falta de interés del gobierno de construir acuerdos. Según Garibaldi “no hay acuerdo porque la oposición no aceptó las propuestas del Frente” (¡!). Así lo expresó hace pocos días, en otra nota de prensa. Parecería que solo si la oposición se allanara a los úcases del gobierno, sería posible el acuerdo.
Un gobierno para el cual sólo existen, como única perspectiva posible de política educativa, las consignas contenidas en la pésima ley de educación vigente, la cual resume —y agota— todo el programa de transformación educativa del partido de gobierno. Hoy ya definitivamente agotado y superado.
No contentos con producir pobrísimos o nulos aprendizajes, cada vez más segmentados socialmente, y con llevar la educación pública a un estado de desastre y marasmo, inconsistente con la importancia del esfuerzo social comprometido en su financiamiento, los funcionarios oficialistas todavía tienen tiempo para reclamar responsabilidades a una oposición de la cual han surgido las únicas alternativas reales de política educativa.
Alternativas que, como el Pro Mejora, propuesto por el consejero Daniel Corbo, constituye programas oficiales que cuentan con el apoyo explícito del Codicen de ANEP. Ponerles el mote de propuestas partidarias significa, además de no comprender su significado, realizar un ataque inaceptable a la autonomía técnica de la ANEP. Adicionalmente, revela la muy débil simpatía del gobierno hacia este tipo de acuerdos.
Voy a dejar de lado los ataques al Partido Nacional, que rubrican la triste posición del gobierno en materia educativa, porque a aquel no lo ataca quien quiere, sino quien puede.
Es una lástima para el país que frente a la mano tendida que le ofreció la oposición el gobierno no haya dejado de lado su soberbia, ni corregido su proverbial incapacidad de gestión en un tema en el que nos va la vida como nación.
Sin embargo, quedan las propuestas como una hoja de ruta y un activo valioso para cuando el gobierno decida dejar de lado su ceguera, o para cuando, lo más probable, advenga un ciclo más favorable para las políticas públicas en educación.
Enrique Martínez Larrechea
CI 1:521.610-1