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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáRespecto a la carta publicada en Búsqueda del 6.08.2020, pág. 44, remitida por el doctor en Derecho y Ciencias Sociales Hugo de los Campos, en respuesta al Dr. Ignacio de Posadas, me permito hacer el comentario siguiente: 1º De ninguna manera es mi intención terciar en una polémica con ambos abogados, no obstante que podría hacerlo, ya que el texto de sus entregas al semanario no son temas jurídicos. 2º Me referiré solamente a lo expresado por el prestigioso Dr. Hugo de los Campos cuando escribe: “Hay algunos ejemplos, pero solo recuerdo uno (que considero de una distancia sideral al de Talvi), de alguien que me honró con su amistad, el ?hermanísimo’ Guillermo Chiflet. Dejó la banca y al Partido Socialista de toda su vida, y optó sin ambages por la ética de la convicción” (sic).
El Dr. de los Campos cuando expresa que “dejó la banca”, es verdad, pero se equivoca al agregar su alejamiento del P. Socialista. Y, si no lo interpreto mal, parece que el doctor le da un perfil ético especial, un plus a Chiflet según manifiesta explícitamente: “Optó sin ambages por la ética de la convicción”. Con ello de los Campos consideraría implícitamente que los restantes diputados y, por qué no, los senadores del FA no optaron “sin ambages por la ética de la convicción”.
Ahora bien, en su nota a Búsqueda le da mayor mérito a Chiflet al sumar la renuncia a la banca con su salida del P. Socialista y es raro que el doctor de los Campos no sepa que Chiflet nunca dejó ese partido, ni jamás se fue del FA, pues aceptó, y sin “pestañear”, la “condecoración” con el “premio consuelo” al suplantar al Gral. (R) Víctor Licandro en el Tribunal de Disciplina del FA.
Al citado doctor en Derecho y Ciencias Sociales le respeto la consideración que tuvo y siente por el desaparecido recientemente Guillermo Chiflet. Tiene la total libertad de opinar y expresar todo lo que desea hacerlo, no obstante encuentro una exageración al decir: “Considero de una distancia sideral al de Talvi”, sic. Y termina con un: “Por último agrego que no conozco a Talvi...”, textual. Excelentísimo doctor, ¿cómo usted afirma y mide “distancia sideral” entre dos personas sobre las cuales de una de ellas dice: “no la conozco”?
Conocí a Chiflet desde cuando existía Marcha, allá por la década del 50 y lo tuve en gran concepto y estima hasta su renuncia a la banca.
Renunció a su banca en Diputados en 1º diciembre de 2005 despidiéndose así: “Sé perfectamente, porque se olfatea, que se dice, vas a romper la unidad monolítica de la fuerza del gobierno creando un precedente que otros podrán seguir después en los temas que se les ocurra. No creo que eso sea así, porque yo mismo he votado cosas que no compartía pero que aceptaba por disciplina”, dijo ese día. A continuación agregaba: “No voto, pero renuncio a la Cámara. Renuncio. Quiero estar de acuerdo y respetar la voluntad de las mayorías, pero estar tranquilo con mi conciencia”, sic. Y finalizaba con un: “No puedo votar esto que va contra las convicciones más hondas de mi conciencia”.
Todo esto sucedía porque el Frente Amplio ya estaba travestido en un Fraude Amplio al seguir (con lo que como oposición despotricaba contra los blancos y los colorados) enviando Fuerzas de Paz a Haití.
El diputado Guillermo Chiflet renunció a su banca y con ello, acaso, ¿pretendió salvar su honor? ¿Y qué logró? Eludir traicioneramente defender sus principios, su ética, sus convicciones, que eran las del propio FA, tan caras cuando era oposición y cobardemente se fue para su casa, cuando hubiere sido más leal con su conciencia haberse quedado con la banca y defender su ética y sus convicciones en el único lugar posible y no otro, que era el recinto exclusivo del Palacio Legislativo y no dejar que su suplente Gustavo Bernini traicionara esos principios suyos y del FA, por culpa explícita de que Chiflet permitió que así sucediese.
De palabra muy “bonito”, muy bonito todo, pero fuera del Legislativo, los hechos son los hechos y Chiflet prefirió irse para su casa y dejar que “los gringos del norte”, según él mismo decía, “mandaran en América Latina”.
El exdiputado Chiflet, con su renuncia a su banca, actuó como los “ídolos de pies de barro” y, compararlo con Talvi no encuentro razones para ello. Solamente podría ser y lo repito, podría ser, por ideologías partidarias trasnochadas y muy fanatizadas como: “Los de izquierda no son corruptos y si son corruptos no son de izquierda” y “como te digo una cosa te digo la otra, taa”.
No entiendo por qué un prestigioso doctor en Derecho y Ciencias Sociales para referirse a una carta de un colega menciona a un dirigente y exdiputado ya fallecido, para compararlo con otro que dice que ¡no conoce! No entiendo, debe ser que a mi edad debo estar “chocheando”, pues soy del lejano 1934, y con los 86 a cuestas, tal vez ya no pueda comprender que una persona, más si es letrado y de gran fuste como el Dr. de los Campos, haga un juicio tan radical y compare a una persona a la cual la considera “hermanísimo” con otra que dice “no conozco”.
Pues, y termino, para mí que soy un lego, considero lo expresado por el susodicho letrado una reverenda disparatada.
Esteban G. Los Santos
CI 956.521-7