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Decir su nombre en algunos ámbitos del gobierno provoca un inmediato gesto de incomodidad. Es que la ex secretaria administrativa del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública Graciela Bianchi, no anda con rodeos a la hora de criticar a los integrantes del oficialismo.
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Desde su renuncia a ese cargo en julio de 2010 y el posterior regreso a la dirección del liceo Francisco Bauzá, Bianchi se enfrentó en varias ocasiones con las autoridades de la educación, políticos y jerarcas del gobierno por los problemas en la calidad de la enseñanza.
Si bien sostiene que no abandonó esa lucha, Bianchi resolvió “dar un paso al costado” en la dirección del Bauzá para “no tomar de rehenes” a los profesores de la institución ante posibles “persecuciones políticas” por intentar aplicar métodos educativos más exigentes.
Casi tres años después de renunciar, Bianchi entiende que los motivos que la llevaron a esa decisión “se consolidaron” y que el principal problema del gobierno es que las autoridades educativas “buscan mantener el statu quo” y se oponen a cualquier tipo de cambio aplicando un “paradigma de la derecha”.
“Hoy la nueva derecha es el propio gobierno porque mantiene ese statu quo, porque persigue a la innovación. Entonces la izquierda está en otro lado, porque el partido del gobierno está traicionando los principios que proclamamos en su fundación en 1971”, dijo Bianchi en una entrevista con Búsqueda.
—En su carta de renuncia planteó que en la educación no se designaba a las personas por su capacidad técnica sino por cuestiones políticas. ¿Qué ocurrió en estos casi tres años?
—Hubo una confirmación lamentable de lo que dije al momento de renunciar a la secretaría del Codicen. Cuando renuncié sostuve que hay un esfuerzo económico superior que no está teniendo resultados y que se selecciona el personal por su pertenencia a los sectores políticos y no por su capacidad.
Todo esto arrancó en el 2005 y se fue consolidando. En el gobierno de Mujica se hace explícito y se amplía a todas las áreas. Tan explícito como que la ministra de Salud Pública la puso el Partido Comunista.
Un claro ejemplo de esto en la educación fue la elección del nuevo Consejo de Secundaria utilizando la figura de (Juan Pedro) Tinetto, cuando Ema Zaffaroni, como la comisaria política del Consejo, es la que toma las decisiones. Tinetto no dirige el Consejo, y lo poco que hace lo hace mal. Lo único que se logró fue una nueva distribución política de los cargos y la consolidación del statu quo: no cambió nada.
Tanto ellos como el resto de las autoridades de la educación están jugando a ser capitanes del Titanic, con unos niveles de enseñanza que se hunden y donde todos buscan aferrarse al cargo. La educación, tanto pública como privada, tocó fondo. ¿Se puede empeorar? Sí, por el tiempo que transcurra esta situación sin cambiar, pero ya más errores no se pueden cometer.
—¿Cuál es para usted el peor error que se cometió en la educación?
—El mantenimiento a toda costa del statu quo. Todos los sectores del Frente Amplio, en particular los moderados como el Frente Líber Seregni, permitieron que se consolidara la autoridad del Movimiento de Participación Popular dentro de la educación con sus acólitos y mandaderos, porque ellos cuadros en la educación no tienen.
El broche de oro de todo esto fue colocar a Wilson Netto al frente del Codicen. Ese nombramiento fue la confirmación de que esto se mantendrá en el desastre y se profundizará. Es la consolidación del discurso vacío. Yo lo conocí mucho estando en el Codicen además de que fue profesor mío en el Bauzá y me extraña que hable de la gente que se hace la viva en educación: quizás está juzgando a otros con debilidades propias.
La educación no sale de su pozo si no es con contenidos. La gestión es pésima y lo que hará Netto y Landoni y ese grupito que se formó es poco y nada. Lo más triste es que se callan todos, por cobardía, por conveniencia o porque piensan que decir la verdad es traicionar al Frente. Netto hizo muy buen marketing, se vendió bien, cada cosa que inauguró, muchas de ellas sin que el Codicen se enterara hasta que tenía que firmar, invitaba a Mujica, pero hay muchos que se están vendiendo bien.
—¿Como quiénes?
—Primaria. Lo veo aparecer mucho a mi amigo Héctor Florit. Yo lo aprecio mucho pero está diciendo cosas que no son ciertas: no aumentó el nivel de promoción, bajó y mucho el nivel de exigencia. No se puede tener un buen sistema sacando las exigencias. Eso fue lo que intentamos plasmar en estos años con el Bauzá y por eso se generó el revuelo que se generó. Quisimos aplicar un sistema más exigente que el que nos pedían y se pararon de punta.
Sé además que tras mi retiro les han dicho a los profesores que van a tener que revisar todos los fallos para adecuarlos. Yo sentí que predicaba en el desierto y sólo en el Bauzá obtuve el respaldo incondicional de toda la comunidad educativa. La razón de mi renuncia al liceo es que no quiero que los tomen de rehenes a los profesores por estas actitudes.
Además, hubo un quiebre que hizo que yo no pudiera seguir en Secundaria aun haciendo frente a la sordera de las autoridades: un concurso de inspectores en el que denuncié corrupción y lo voy a demostrar en la Justicia con un juicio contra la ANEP. Esto fue la institucionalización de la corrupción, algo que criticó toda la vida el Frente Amplio, con el agravante de que en administraciones anteriores también hubo acomodo pero no lo hacían por concurso, no eran tan burros, usaban el dedo porque el dedo te pone y el dedo te saca.
—¿Cree que hubo una persecución contra el Bauzá?
—Completamente. Fue una persecución política pura y dura y los profesores lógicamente están con miedo. Hay un totalitarismo que se está aplicando por un gobierno que busca de todas las maneras mantener un statu quo en la educación y en el resto.
Tanto el presidente como el vicepresidente Astori en su momento me respaldaron, pero no a mí sino al proceso de innovación. Eso no alcanzó, se nota que tanto no mandan. A quién le puede hacer creer el Frente Amplio que quiere cambios e innovaciones en la educación si los dos sectores más importantes apoyaron el statu quo.
—¿Cómo se sigue después de todo esto?
—Espero que se pueda mantener el trabajo que están haciendo los profesores del Bauzá, porque nuestro modelo funciona y la baja de la deserción así lo demuestra. Lamentablemente me imagino estar en los pies de la directora actual. ¿Qué innovaciones va a hacer? Yo pude irme pero hay gente que por condiciones de edad o económicas no puede. Me molesta que la clase política les caiga a los profesores y maestros cuando ellos son tan víctimas como los alumnos. Entonces hay que revisar los conceptos de qué es izquierda y qué es derecha hoy en el país.
El paradigma de la derecha siempre fue lo conservador y el mantenimiento del statu quo. Hoy la nueva derecha es el propio gobierno porque mantiene ese statu quo, porque persigue a la innovación. Entonces la izquierda está en otro lado, porque el partido del gobierno está traicionando los principios que proclamamos en su fundación en 1971. Traidor no es el que busca transformar las prácticas, sino el que proclama una cosa y hace otra, y eso está haciendo la fuerza de gobierno.