Unas pocas horas después de conocido el dato de febrero, el ministro de Economía, Danilo Astori, grabó en su despacho un video con declaraciones que difundió en su web la Presidencia de la República.
“Hoy más que nunca y con medidas cada vez más profundas y más intensas, vamos a seguir combatiendo este desequilibrio que obviamente no puede consolidarse en la economía uruguaya. Y estamos convencidos de que vamos a alcanzar nuestro objetivo” de controlar el alza de precios, dijo allí.
Como meta el gobierno habla públicamente de un rango de 3% a 7% anual.
Astori atribuyó la aceleración de la inflación a varios factores.
Primero, la “intensa devaluación” de la moneda uruguaya frente al dólar.
Segundo, el ajuste de algunas tarifas públicas —OSE, UTE y Antel— aplicado en enero “luego de mucho tiempo en el que descendieron en términos reales”.
Tercero, el incremento del Impuesto Específico Interno a los cigarrillos, que según Astori fue un factor “absolutamente determinante”. El Índice de Precios al Consumo (IPC) captó un alza de 8,5% en los precios de “Bebidas alcohólicas y tabaco”, el más elevado por rubros.
Cuarto, la finalización del congelamiento de precios aceptado por el sector empresarial, tras lo cual “vino un remarque importante de un conjunto de alimentos”, señaló el ministro. El rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” subió 1,29% en febrero, de acuerdo con la medición del INE.
“Hubo una acumulación de factores que está muy concentrada en febrero y que nos hace decir que nadie interprete que este número —que es emblemático y con características psicológicas—, que nadie suponga que esto es el anuncio de una mayor dinámica inflacionaria con relación al futuro. No es así”, enfatizó el jefe del equipo económico.
Después señaló que el gobierno actuará con “mucha disciplina y rigor monetario”. También prometió “mucha cautela fiscal”, con un “acento sobre todo en la reducción del gasto, y en los gastos no personales. Porque lo que tenemos que cuidar es el gasto social”.
Asimismo, dijo que el Poder Ejecutivo confirma los lineamientos establecidos como parámetros para la actual ronda de negociación en los Consejos de Salarios, que el PIT-CNT pidió modificar ante la aceleración de la inflación. El presidente Tabaré Vázquez aceptó reunirse con dirigentes de la central sindical el próximo lunes 14.
Astori señaló en las declaraciones que reprodujo Presidencia que han visto “algunos aumentos sorprendentes de precios en estos últimos días, sobre todo en alimentos y bebidas”. Se refirió a “posibles abusos de posiciones dominantes”.
El ministro se reunió el martes 8 con miembros de la Comisión de Defensa de la Competencia y con autoridades de la Dirección General de Comercio. Luego se anunció que esa última repartición —que actúa en materia de protección al consumidor— empezará a recibir a diario, en vez de quincenalmente como hasta ahora, las variaciones de precios que apliquen las cadenas de supermercados y los autoservicios. Esa medida requerirá la firma de un decreto.
A su vez, la Comisión de Defensa de la Competencia definirá en los próximos días “tres mercados” donde investigar de oficio la existencia de presuntas prácticas anticompetitivas, dijo a Búsqueda Luciana Macedo, integrante de ese organismo desconcentrado de Economía. Para elegirlos, tendrá en cuenta algunos “indicios”, basándose en la información que sistematiza el Área de Defensa del Consumidor, añadió. Entre los criterios con los que evaluarán esos datos, se refirió a los mayores aumentos en el precio de algunos productos, la dispersión geográfica, el grado de concentración de los mercados, etc.. Luego, dijo, la idea es solicitar información a las empresas e iniciar el estudio dirigido a identificar si existe abuso de posición dominante o colusión.
En la reunión con Astori los comisionados plantearon el hecho de que en los últimos años se han venido concentrando algunos mercados —como el de la cerveza y la pasta de dientes— pero que el organismo no tiene herramientas para evitarlo.
“No vamos a hacer un congelamiento de precios, pero sí se va a estudiar si hay algún elemento abusivo de posicionamiento en el mercado, como otro elemento más vinculado al aumento de la inflación”, dijo Vázquez después del Consejo de Ministros abierto efectuado el lunes 7 en la localidad de Sauzal, departamento de Rivera.
El domingo 6, en un contacto con periodistas durante la recorrida previa al Consejo de Ministros, Vázquez dijo: “¿Qué diferencia hay entre una inflación de 9,8 y 10,1%? Sin embargo, cuando vemos una inflación de 10,1% se prenden lucecitas amarillas y perdemos la perspectiva del fenómeno que viene en una pendiente ascendente, pero con una ascensión que se sigue atenuando; y esperamos que así siga. En los próximos meses se van a tomar medidas en distintas áreas, como la monetaria, y veremos si podemos retornar a la inflación de un dígito”, agregó el mandatario.
Mario Bergara, presidente del BCU, dijo ayer miércoles 9 al disertar en un foro organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing que frente a la inflación en dos dígitos no hay que “sobrerreaccionar. Acá no se está cayendo la estantería”, pero reafirmó que para el equipo económico contener el alza de precios es una prioridad.
Descartó mover el guarismo que el gobierno maneja como objetivo en materia de inflación —entre 3% y 7% anual—, más allá de que admitió que en 2015 volverá a ser incumplido.
Bergara detalló luego las medidas de “profundización de la política monetaria contractiva” que había anticipado Astori.
Ayer el BCU resolvió elevar los encajes bancarios —de 23% a 28% en pesos y de 26% a 28% en dólares—, lo que reduce la disponibilidad de dinero para prestar.
Además, adelantó que en la reunión de comienzos de abril del Comité de Política Monetaria el Central rebajará la meta indicativa de expansión de los medios de pago para el siguiente trimestre. Esa referencia fue 7%-9% para enero-marzo frente a igual lapso de 2015, aunque el crecimiento fue menor al inicio del año.
Historia
Durante décadas la inflación fue una variable difícil de controlar en Uruguay, como en otros países de América Latina cuyas economías se caracterizaban por su inestabilidad. Los precios llegaron a aumentar hasta tres dígitos (más de 100%) en algunos años de la década de 1960, 1970 y 1990. A fines de 1998 la tasa de 12 meses cayó por debajo de 10%, y se mantuvo así desde entonces, salvo tras la devaluación de 2002 (cuando superó el 20%) y en 2004.
Altos niveles de inflación pueden generar problemas en las economías. Las personas con ingresos fijos (asalariados, pasivos, etc.) pierden poder de compra cuando suben los precios y el entorno se vuelve menos predecible para las empresas, al momento de planificar sus negocios e inversiones.
Las economías más avanzadas conviven con bajos registros de inflación, que en general no supera el 2% anual.
En el otro extremo, países en dificultades económicas muestran los mayores niveles de alza de precios en el mundo. En ese grupo figuran Venezuela (más de 60%), Sudán, Argentina, Malawi y Chad.