Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl año pasado y también en los años venideros seguiremos leyendo y escuchando centenares de informes de científicos, economistas, políticos y personalidades diversas, de todo el mundo. Reflejarán opiniones, conceptos, protocolos, medidas, procedimientos, tan coincidentes como diversos, contradictorios, sobre la influencia y las consecuencias del avance del Covid en la salud, en la economía y las perspectivas que sobrevendrán intentando adivinar qué nos depara el futuro. Es que la globalización y la movilidad humana han llegado a un punto sin retorno. La sociedad contemporánea es individualista, procesamos aceleradamente la autorregulación social, no nos involucramos, no tenemos empatía por los demás. El ideal del yo como comportamiento generalizado, obedeciendo cada vez más a nuestros propios dictados, nos dirige a comportarnos como sujetos aislados, no nos importa el resto de la sociedad, solo la usamos y luego la desechamos. Transitamos la era del vacío, el camino inexorable para obtener éxito, disfrutar las posibilidades de felicidad o diversión momentánea relegando e ignorando nuestros impulsos inmediatos para el beneficio del resto de la sociedad. La dicotomía entre individuo y sociedad se ha zanjado. La solidaridad, el altruismo, las actividades caritativas y de servicio a la comunidad, la falta de sentimientos reales y activos, el egoísmo, la desconfianza, la ingratitud, en fin, el no me importa, se integran fluidamente en el comportamiento individualista. Esto viene a colación de que recientemente se conformó en nuestro país un observatorio comportamental, conformado por un grupo de trabajo, integrado por sociólogos, psicólogos, psiquiatras y especialistas en comunicación, que busca entender los motivos por los cuales parte de los uruguayos no acatan las medidas de cuidado relacionadas con el coronavirus y analizar cómo se transmiten los mensajes y si hay una forma más plausible de mejorar la comunicación para que sean más receptivos para todos. Si empezamos por casa, reflexionemos las informaciones diarias banales y triviales que publica el Sinae. No hace docencia, carece de valoración técnico-científica. Su mediocre y burdo texto burocrático adolece de una falta de respeto, subestimando a la sociedad. No solo es inverosímil e infactible, no aporta información técnica ni científica de interés colectivo, sino que fomenta el comportamiento irreflexivo. Solo se limita a estigmatizar a adultos mayores al decir solo la edad de personas fallecidas, que siempre son mayores de 65 o 70 años, transmitiendo el mensaje discriminatorio y de exclusión social que se deduce naturalmente, ¡bueno, tranquilos los menores de sesenta años es difícil que mueran! Así que salgan, hagan su vida, que solo se mueran los viejos de… Y si los contagian, bueno de viejos iban a morir igual. Como debe ser una forma seria, científica y humana de transmitir. Falleció una persona, señalando su edad sí, que cursaba una patología de base previa si fuere del caso, e informar las características de la misma con precisión, antes de contraer el Covid. Y establecer con claridad y transparencia si fue un contagio intrafamiliar, hospitalario o en una casa de salud. Es un deber moral informar siempre la verdad. O es que los mayores de 70 o 90 salen a trotar por 18 de Julio hablando por teléfono, sin mascarilla, fumando, o participando de eventos clandestinos que pululan por doquier, amontonándose en los comercios, centros gastronómicos, la playa y entonces por eso se contagian. Si estaba en situación de calle o vivía solo en una casa sin higiene y mal alimentado, deben humanizar las informaciones, y olvidarse de dar datos estadísticos tipo Campeonato Uruguayo o servicio meteorológico. Luego siempre incurren en una frase que dice: en cuanto al trazo epidemiológico se mantienen los brotes informados en los últimos días. En todos los casos se trabaja en un estricto seguimiento epidemiológico. Esto es falso. Qué brotes informados, dónde, cuáles, cuándo, mentira absurda. Quién puede creer que se sigue la trazabilidad de todos los casos cuando ni el mismo infectado ni siquiera sabe en la mayoría de los casos dónde y cómo se contagió. No es creíble y además es manipulador porque intenta dar seguridad de control de la situación en forma fraudulenta. Deberían ir generando en forma positiva información repetitiva de cómo cuidarse, patologías y enfermedades preexistentes que deben aumentar las precauciones, formas de registros de personas con discapacidad en la movilidad, cómo se está planificando la logística de la vacuna a la población. Escuchar opiniones de cómo lograr en forma más rápida y efectiva la vacunación, pensando en generar sobre todo a los adultos mayores elementos recordatorios, tipo de vacuna suministrada, constancia documentada de la misma, fecha siguiente si es que deben vacunarse dos veces. Generar de esa manera una conciencia colectiva que promocione y estimule a la sociedad con creatividad a vacunarse. Finalmente, el deseo de que las vacunas express lleguen cuanto antes y sean eficientes. Y que por respeto, dignidad y honestidad ninguna sea de origen chino. Que así sea para bien de todos.
Osvaldo Jorge Risi Pardo