Una casa alquilada, un hotel o un baño desconocido. Al usar la ducha la intuición es abrir primero el agua fría y comenzar a tantear luego la caliente. Demora unos segundos. ¿Más caliente? ¿Menos? Algo así es lo que el gobierno deberá ensayar para comenzar a planificar las próximas medidas para enfrentar la pandemia del coronavirus, porque lo quiere hacer con cautela, decisiones acertadas y, si es posible, sin marcha atrás, dijo a Búsqueda Fernando Paganini.
Paganini estará encargado de coordinar grupos que trabajan con datos. Los hay en las facultades de Ingeniería, Economía y Ciencias de la Universidad de la República, en la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MSP) y en la academia privada, entre otros. La idea es que no se “dupliquen” esfuerzos, que se compartan y se comuniquen los resultados. “El gobierno no puede leer 27 informes separados y nos encomienda el papel de resumir, mirar la información disponible e informarles cómo viene”, comentó Paganini, doctor en Ingeniería y vicedecano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad ORT.
Por su especialidad, están acostumbrados a leer las últimas tendencias y trabajos científicos y serán quienes puedan “separar la paja del grano” para que el gobierno maneje información certera para tomar decisiones, explicó Paganini, que realizó su doctorado sobre control robusto, un tema a medio camino entre la ingeniería y la matemática que tiene muchos puntos en común con lo que ahora ocurre con la pandemia del Covid 19.
Hay formas de trabajar los datos: una es hacer modelos matemáticos, estimaciones y predicciones y otra es medir el fenómeno desde el punto de vista del control. Por ejemplo, ante un caso positivo rastrear los contactos de la persona y gestionar que se les haga tests a todos. Algunos países como Corea del Sur han sido exitosos en este tipo de abordajes. Seguir contactos con eficiencia será parte de la órbita de trabajo de Paganini. Por eso, ya se contactó con el equipo de desarrollo de la app Coronavirus UY, que trabajan con la idea de desaarrollar avisos a los teléfonos de las personas que se cruzaron con alguien que resultó ser positivo de Covid-19, usando los datos de GPS de los celulares y cuidando la confidencialidad.
A continuación un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.
—Su participación apunta a lograr ponerle números, probabilidad y matemática a la pandemia del Covid-19 en Uruguay. ¿En qué consiste este trabajo?
—Hay dos tipos de cosas que uno quiere hacer. Una, medir el fenómeno para tener una idea de qué está pasando, si está explotando, está controlado. Hay modelos que permiten ver lo que está pasando usando datos. Una dificultad que tenemos hasta hoy y que iremos subsanando es el acceso a los datos. Los que salen del MSP son resúmenes diarios, son datos limitados por razones legales. Ahora se armó nuestra estructura (la del equipo asesor científico) y estamos en camino de obtener de manera más formal los datos. En particular la Agencia de Gobierno Electrónico es el ala encargada de los datos en contacto con el MSP, en busca de la privacidad de la gente y de que podamos tener más detalle sobre los tiempos, en qué momento fue tomada cada muestra y del proceso, por ejemplo. Ahora estamos más al día pero al principio aparecían resultados (de tests) que eran bastante viejos (con respecto a la fecha en que se tomaba la muestra). Con la información limitada empezamos a hacer algunas cuentitas y estimaciones.
El segundo punto es tomar decisiones de control. Estoy acostumbrado a sistemas de ingeniería donde uno controla lo que pasa y lo que hace una máquina y más o menos sabe cómo responde el sistema. Acá estamos en una posición en donde hay sistemas controlados con mucha incertidumbre, que es mi especialidad de mi tesis de doctorado. ¿Cómo funcionan los sistemas controlados con mucha incertidumbre? Con realimentación. Actúo, mido corrijo, sabiendo que hay márgenes de error. Lo que haría en una ducha al abrir el agua caliente.
—¿Qué puede decir del modelo con la información disponible hoy y la salvedad de que tendrán mejores datos para nutrirlo?
—Con lo que se tiene hasta ahora se puede decir si la tendencia viene para arriba, para abajo, a la foto de hoy. La dificultad es que tiene un retardo producto de la enfermedad (por el momento en que la persona se contagia y que empieza a manifestar síntomas y a verificar el caso en laboratorio). Hoy empezaron las clases en escuelas rurales, recién vamos a empezar a tener un efecto sobre los números dos semanas después para empezar. Una de las precauciones que tiene que tener la salida es que hay que ir con la actitud adecuada para que no nos descontrolemos. Tengo una metáfora que sirve para entender esto de tratar de controlar un sistema que es desconocido, porque es un virus nuevo y nadie sabe exactamente qué efecto están teniendo las medidas.
Suponé que te vas a dar una ducha en un baño en el que nunca estuviste, ¿qué hacés? Prendés el agua y tratás de ver qué temperatura sale ¿y después?, según cómo te fue, vas ajustando para arriba o para abajo la temperatura, eso es natural, incluso hay un retardo en la llegada del agua (entre que vos movés la canilla y llega el agua caliente). Si vos te ponés ansioso porque te estás muriendo de frío y pasás la canilla para el otro lado te quemás, nos ha pasado a todos alguna vez. Entonces, en la situación actual se logró controlar el sistema con las medidas iniciales pero medio conservadoramente y del lado frío. Entonces, ¿podemos calentar un poco el agua?, ¿podemos aflojar un poco? Bueno, se puede probar, pero necesariamente el mecanismo va a tener que ser: aflojo un poquito, muevo un poquito la canilla, espero que las cosas se asienten, veo la nueva temperatura y ahí veo si puedo más. Si me pongo ansioso y me apuro nos vamos a quemar todos.
—Suena similar a la metáfora que utilizó Miguel Asqueta, director General de la Salud, cuando en entrevista con El Observador planteó hacer “on-off, on-off”.
—Y a eso yo digo: ojo, puede ser on-off, on-off si es oscilatorio, si después de un rato vamos para atrás. Pero también podría ser que fuera sostenible, sin ir para atrás. Si podemos seguir estables, sería mejor. Nadie lo sabe, entonces hay que probar con algunas medidas, ir probando y hay que esperar que la información venga y que los datos lleguen para ver realmente si esto fue conservador, si podemos ir a más o no. Si conceptualmente uno toma medidas como no aflojar tal cosa si no tengo camas para hacerlo, es relevante saber exactamente la relación entre nivel de afloje y número de camas para tomar la decisión. Es una de las cosas que estamos tratando de desarrollar medio de apuro. Radi habla de la llave térmica, una proyección que nos diga si anticipamos que en un mes se nos llenan los CTI, tengamos el aviso lo antes posible. Todo ese montaje es parte del trabajo que está por hacerse.
—¿Trabajan con modelos de epidemia? ¿Qué aportan?
—El modelo más simple es el Susceptibles, Infectados y Removidos (SIR) que viene del siglo pasado, el primer modelo de epidemias para contar susceptibles a enfermar (casi todos), infectados y los que tuvieron la enfermedad y fallecieron. Hay ecuaciones diferenciales, tasas de contagio, con tres o cuatro parámetros uno tiene un modelito muy estilizado a escala global de cómo evolucionan las cosas. Eso lo hemos estado haciendo con una medición de infectados que es relativamente imperfecta porque los testeos cada vez son mejores pero eran inicialmente limitados. Son estimaciones con su margen de cautela. Es un modelo básico que es parcial y podemos ir complicándolo a medida que podamos. Muestra que estamos muy lejos de cualquier pico. La única razón por la que esto no creció exponencialmente es por las medidas tomadas, no hay ninguna duda de eso a juzgar por otros países. Entonces se logra un crecimiento que es lineal en el acumulado con unos 200 casos activos desde hace un tiempo. Entran algunos y salen otros. El hecho de que el número sea estable hace pensar que también lo es el número de asintomáticos. El control está, pero ¿el control en una situación de medidas de restricción que se quiere empezar a aflojar? Vamos a estar midiendo ese número. Hay un colega de la Anciu, un matemático, que todas las noches con el informe nuevo del MSP me manda el número con un software que hacemos. Muestra que estamos estabilizados según la evolución del último mes. El problema es que es silencioso y cuando se dice que estamos bien, ojo. Como dice Angela Merkel, estamos patinando en un hielo muy finito.
—Comienzan las clases en la mayoría de las escuelas rurales, empezó la construcción… estarán entonces mirando atentamente su efecto. ¿La situación actual y la expectativa cuál es? ¿Si se hacen las cosas de manera cauta, se podría seguir graduando un poco más la canilla y entibiando el agua?
—Eso es lo que le gustaría al gobierno, para adelante de a poco para no tener que ajustar hacia atrás. En algún momento, sobre todo en el invierno que se viene, puede haber momentos en que haya que dar marcha atrás, pero no necesariamente el modo tiene que ser on-off intermitente o todo o nada. Ahí entra el tema de medir y este problema de datos. Una cosa es lo que se está midiendo ahora: los casos confirmados que en general son gente sintomática y sus contactos inmediatos. Obviamente está la gran pregunta de cuántos no estamos viendo y son asintomáticos y andan por ahí porque contagian lamentablemente la enfermedad. Puede haber casos que se estén perdiendo y es lo que da cierta preocupación para aflojar medidas. Una alternativa que se está manejando y que a la brevedad va a ser posible es realizar testeos aleatorios.
—El gobierno ha anunciado su intención de hacer estos testeos aleatorios, pero ¿cómo elegir a los que se lo deben hacer? ¿Cuál es el desafío matemático?
—Nos están preguntando qué opinamos. Hay un problema en los muestreos aleatorios. Acá todavía felizmente estamos a una escala de penetración del virus bajita a escala nacional. Podemos discutir si en vez de 200 casos de personas cursando la enfermedad hay más, pero no van a ser muchos más. Si uno realiza lo que hacen las encuestas de opinión típicas de las empresas consultoras, encontraría muy poquitos casos así. Estadísticamente no es muy útil. Por eso se podría pensar en lugares como barrios, sectores como la construcción tras la apertura de la semana pasada y hacer una medida aleatoria ahí. Por otra parte, están apareciendo, y en Uruguay van a aparecer, los otros tipos de tests que son los de inmunidad.
—Se refiere a los tests que permiten identificar a quienes ya tuvieron el virus y crearon inmunidad contra él y así ver asintomáticos que tienen inmunidad sin haberse enterado que tuvieron Covid-19.
—Exactamente. Todavía hay muchas dudas, sobre el margen de error y, por ejemplo, sobre cuánto dura la inmunidad, pero igual es esperable que lo haga por lo menos un año. O sea que si testeamos gente, la vamos a encontrar. En el mundo ya se están haciendo. California empezó a hacerlos. Van a llegar a Uruguay y también se está pensando en desarrollar propios. No es para ya, tal vez en un mes o dos. Hay gente de estadística que tienen propuestas sobre cómo hacer los nuestros en situaciones como estas de incidencia baja. Hay métodos y gente que sabe en la Anciu y fuera también. La idea es discutir sobre cómo tomar esas muestras. Igual el tema de la inmunidad, hay que saber que va a llegar despacito. El presidente Luis Lacalle Pou habló de infectados para poder brindar atención a unos 8.000 casos en simultáneo sabiendo que en el entorno de un 5% necesita CTI y considerando las camas disponibles (y cuidar que los números no se vayan a más). ¿Cuánto tiempo haría falta para que la mitad de la población uruguaya esté inmunizada? Es muy largo, años, unos siete u ocho. Hay que hacerse la idea de que por este camino y sin desbordar el sistema va a llevar tiempo. Por eso se habla de la nueva normalidad. La inmunidad natural va a llegar en algún momento pero va a ser largo, salvo que vengan después tratamientos o vacunas que confiamos van a aparecer. Mientras, tienen que hacerse la idea de que alguna medida de distanciamiento va a haber que mantener durante un semestre o por lo menos un año. Esa tiene que ser la actitud y hay que tener un poquito de cuidado cuando se comunica esto. No es que estemos transicionando en un mes o dos a la normalidad, esto es una cosa que vamos a ir viendo cómo podemos superar sin desbordar el sistema, pendientes de la canilla.
Recuadro de la entrevista
? Alerta al celular por contacto con enfermos