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    La presencialidad educativa

    Sr. Director:

    Por la presente solicito publicar la siguiente carta abierta enviada al presidente de la República, Luis Lacalle Pou.

    Estimado Sr. presidente: mi nombre es Agustín Fresco y soy un estudiante de sexto año de liceo del departamento de Montevideo. Le escribo como alumno para compartirle la inquietud y la angustia que sentimos la gran mayoría de nosotros ante la incertidumbre sobre el retorno a la presencialidad educativa. Soy plenamente consciente de que atravesamos el momento más crítico de la epidemia en nuestro país, pero me preocupa que la suspensión de clases presenciales se haya convertido en la principal medida para frenar la expansión del virus. Sé que el sistema educativo en su conjunto mueve un enorme número de personas, pero también creo firmemente que la extensión de esta medida puede traer consecuencias mucho más graves a largo plazo. Basta con fijarse que entre 2020 y 2021 los liceales hemos perdido lo equivalente a casi un año lectivo de clases presenciales. No dudo de que este tema sea una prioridad para el gobierno nacional, pero me preocupa que en los departamentos en los que los casos de Covid-19 han ido en aumento se haya propuesto la suspensión del retorno a la presencialidad como principal medida para controlarlos.

    No cabe duda de que toda la sociedad en su conjunto está atravesando situaciones sanitarias, sociales y económicas muy difíciles y que a todos nos encantaría poder retornar a nuestras actividades, pero me entristece mucho ver que a los estudiantes nos dejan para el final de la fila. No va solo por el hecho de poder retomar el ritmo normal de estudios (que se vio muy enlentecido con la virtualidad), sino también por poder reencontrarnos, puesto que estamos en una etapa de nuestras vidas en la que el contacto con los demás resulta fundamental y ya somos muchos los que estamos sufriendo la falta de esto, algunos incluso llegando a pasarla verdaderamente mal.

    Yo tengo suerte de poder escribirle desde la comodidad de mi cuarto, con calefacción, una buena conexión a Internet y una computadora para uso propio, pero no lo hago no lo hago solo por mí. Lo hago también por todos aquellos que pierden muchas clases por tener que compartir la computadora con sus hermanos, por aquellos que no tienen otra opción que subirse a un árbol para conseguir un mínimo de señal, por aquellos que no pueden concentrarse en el estudio porque deben encargarse de cuidar a sus hermanos chicos mientras sus padres salen a buscar un plato de comida, por aquellos que el frío no los deja concentrarse en sus clases, por aquellos que, una vez terminado todo esto, no volverán a la educación formal y, lamentablemente, también tengo que hacerlo por aquellos que no soportaron más y acabaron quitándose la vida, desbordados por el estrés, la soledad y la angustia.

    Para mí lo más importante de hacerle llegar este mensaje es poder transmitirle directamente la tristeza que sentimos los adolescentes en esta situación, en la que vemos que la gran mayoría de las actividades comienzan a retomarse, pero nosotros seguimos privados de nuestro derecho de estudiar en la presencialidad.

    Espero que esta carta no caiga en oídos sordos y que la preocupación que todos nosotros sentimos sea tomada en cuenta en futuras decisiones.

    Cordialmente,

    Agustín Fresco

    CI 5.344.567-7