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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLuego de una sumatoria de desencuentros, fundamentalmente con algunas organizaciones y productores rurales, que sostienen un enfoque sesgado y carente de integralidad para solucionar el problema de la sobrepoblación canina en Uruguay, el director ejecutivo del Instituto de Bienestar Animal (INBA), el Dr. Gastón Cossia, ha renunciado, dando una señal clara de que la aplicación de las políticas de gobierno no pasan por una persona. El ataque feroz de la Federación Rural, la absurda posición del Consejo Directivo Honorario y la dolorosa crueldad de las manifestaciones con animales sufriendo frente a la Torre Ejecutiva —unánimemente repudiadas— sin duda fueron los detonantes. Nadie podrá afirmar que ni el INBA, instituto creado por la LUC, ni su director ejecutivo, hayan resultado inoperantes.
El Dr. Cossia aceptó con decisión el difícil reto de quedar entre dos fuegos: los productores y los animalistas.
Ha dedicado su vida al bienestar animal y la tenencia responsable. Ha sido él quien redactó el Programa de Gobierno del Partido Nacional y la coalición relativo a estos temas. Y mientras fue legislador propició y logró aprobación de numerosas leyes que tienen que ver con el bienestar animal.
Era el director ejecutivo, pero con apenas seis funcionarios en todo el país, y casi no disponía de recursos (porque el dinero que hay lo administra la Dirección General de Secretaría del MGAP y es para las castraciones y microchip) y era el único veterinario en el INBA.
Nunca tuvo secretaria, ni chofer, ni auto oficial. Iba a trabajar en bicicleta y dio la cara por el gobierno defendiendo a capa y espada su gestión. Era frecuente verlo con su maletín veterinario personal, sus correas y bozales al ir a hacer inspecciones, absolutamente solo.
Con todas esas limitaciones, llevó adelante un programa histórico con 19 convenios para hacer 100.000 castraciones gratuitas anuales con las intendencias.
Seguramente no haya otro profesional ni técnico en mejores condiciones para llevar adelante el plan que erradique los perjuicios que causan las jaurías. Ya sea por su prestigio profesional, por la firmeza de sus convicciones como por su capacidad para articular con todos los actores involucrados.
Pero el Consejo Directivo del INBA insólitamente ni se reunía con él y desde que fue nombrado venía pidiendo su remoción sin siquiera escucharlo ni citarlo para dialogar o intercambiar opiniones
Así las cosas, el programa corría el riesgo cierto de fracasar y solo una persona con grandeza y probidad puede tener el gesto de renunciar al desafío en el que había volcado su mejor esfuerzo y entusiasmo en pro de una solución, tan compleja como difícil de conciliar entre los diferentes intereses.
No es tema de estas líneas entrar al fondo del tema del bienestar animal ni la tenencia responsable, temas de indudable sensibilidad y que es necesario incorporar a nuestra cultura como sociedad.
Solo pretenden hacer justicia con el Dr. Cossia, abanderado de esta causa y expresar la pena porque la intolerancia ha privado al INBA de un hombre clave para el éxito de su gestión.
Gustavo Modernell