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    miércoles 19 de junio de 2024

    La situación del Sodre

    Sr. Director:

    Nos referimos a dos acepciones isleñas. Una figurada, referida a reconocerle la historia de constituir uno de los dos complejos culturales, junto con el Teatro Solís, de Montevideo. Ambos sufrieron interludios por sendos incendios. El Sodre, 38 años, de 1971 al 2009; el Solís, de 10 años, de 1998 al 2008. Razón suficiente para estar alertas a episodios extraordinarios pero no imposibles; prever para prevenir.

    La otra acepción es por la semejanza figurada de que el Sodre frecuentemente parece ser una isla rodeada por agua. Lo que no sería un problema si las aguas no fueran —en las actuales circunstancias— una amenaza cierta y comprobable. Nos referimos a las veredas, de una belleza indiscutible por el color y la alternacia de materiales que enmarcan el monumental edificio. Pero esa belleza cambia cuando las veredas se lavan casi a diario o si hay lloviznas o lluvias declaradas.

    En esas ocasiones quienes concurren a los eventos arriesgan resbalones y caídas que no se dan con otros pavimentos habituales de la ciudad. Son frecuentes y algunas dejan consecuencias que van de moretones a esguinces o chichones, según nos consta. Pero seguro que cualquier técnico prevencionista puede prever la posibilidad de una caída en decúbito dorsal, golpe en la nuca y consecuencias más graves o mismo letales. A ese nivel es la cuestión.

    Como tantas otras cuestiones nacionales el tema corresponde a varias áreas: Sodre, MEC (Ministerio de Educación y Cultura), IM (Intendencia de Montevideo), Municipio B, Comisión de Patrimonio o una larga ristra de oficinas. O mismo a las empresas o instituciones que arriendan el Sodre para eventos, fin de cursos de universidades, etc. Llegar a determinar cómo ellas se coordinan para encarar, planificar, decidir, presupuestar y ejecutar la reforma puede llevar ¿meses o años? Es lo que indica la historia reciente en múltiples áreas del quehacer nacional.

    En el interín, el riesgo para los asistentes será alto y, de darse, quizás sea posible reclamar judicialmente, con lo cual se podrá involucrar al Poder Judicial, al MSP (Ministerio de Salud Pública), como regulador sanitario, o al MEF (Ministerio de Economía y Finanzas) para costear el desatino.

    Mientras, sería prudente y conveniente poner cartelería en todo el perímetro que advierta al transeúnte del peligro de transitar la vereda húmeda. En suma, delegarle al ciudadano la responsabilidad estatal. El colmo democrático nacional: delegamos para que el Estado organice y ejecute y el Estado nos retribuye delegándonos la responsabilidad. Somos geniales.

    Gonzalo Pou

    Cartas al director
    2024-05-01T21:39:19