Destaca que los precios de los granos registraron un alza “extraordinaria” en la última década, a instancias del crecimiento de la demanda de Asia, especialmente de China, y de la “muy abundante” liquidez mundial tras la crisis en los países desarrollados.
Al mismo tiempo, los costos de producción también mostraron “fuertes subas”, alcanzando valores “muy elevados”, de acuerdo con el trabajo, presentado ayer miércoles 5 en la Cámara Mercantil de Productos del País.
La consultoría tiene entre sus objetivos “actualizar algunas dimensiones cuantitativas del sector que fueron estimadas en el plan estratégico” del rubro oleaginosos, y “definir nuevos indicadores del complejo para monitorear en forma recurrente, de cara a la creación de un nuevo observatorio”.
Ese informe fue encargado por la Mesa Tecnológica de Oleaginosos, integrada por la Facultad de Agronomía, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y unas 17 empresas agrícolas.
La consultoría brinda una serie de datos que tienden a desmitificar la idea de que la producción sojera tiene un escaso aporte en el empleo, en la generación de valor agregado y en la distribución de la riqueza.
El peso del arrendamiento
Para analizar la rentabilidad agrícola hay que considerar que cerca de 70% del área sembrada de soja se realiza en campos arrendados y que el precio promedio del arrendamiento de campos agrícolas fue de U$S 347 la hectárea, en 2013, según datos del Ministerio de Ganadería.
En función de esos datos, los autores de la consultoría estiman que la producción de ese grano supone unos U$S 290 millones en pago de rentas.
El valor promedio de la renta agrícola varió de acuerdo con las zonas, de U$S 239 en el Noreste a U$S 430 en el Sur, estiman.
Considerando esos precios de arrendamientos y la rentabilidad obtenida por los agricultores, los márgenes por hectárea se reducen a: U$S 154 en el Noreste, U$S 110 en el Este, U$S 67 en el centro, U$S 186 en el litoral Norte y Norte, y U$S 240 en el Sur.
En la zafra en estudio, el costo de la siembra de soja, como cultivo de primera, llegó a U$S 636 por hectárea, y el de ese grano, de segunda, fue de U$S 545 la hectárea, según el trabajo.
En el detalle de la estructura de costos por cultivos se muestra que los factores con mayor peso son la labranza y aplicaciones, los fertilizantes, los agroquímicos, las semillas y el flete del grano.
Así como los rendimientos varían de acuerdo con la zona de producción, también cambian los costos agrícolas cuando se trata de plantar en el Noreste, en el litoral Norte o en el sur del país. Plantar soja en los departamentos de Cerro Largo, Rivera o Tacuarembó tiene un costo de entre U$S 583 y U$S 684 la hectárea, para obtener entre 1.700 kilos y 2.250 kilos por hectárea, conforme a la consultoría.
Indica que cuando se trata de campos del litoral Sur, como es el caso de Colonia, el costo va de U$S 535 a U$S 621 por hectárea, y el rinde varía de 2.200 a 2.700 kilos.
Los rendimientos
La “fuerte” expansión del área sojera posibilitó un “extraordinario” incremento de la cosecha, “incluso pese a no lograr consolidar una mejora significativa de los rendimientos”, sostienen los autores.
Indican que la producción de oleaginosos se multiplicó por 50 en la última década, alcanzando un récord de 3,6 millones de toneladas en la zafra 2012-13, cuando se lograron rindes medios en soja “muy elevados” para la historia de ese cultivo en Uruguay.
En la zafra 2013-14 la producción cayó moderadamente a instancias de rendimientos inferiores, para totalizar unos 3,3 millones de toneladas.
Respecto al proceso de expansión de la siembra de soja en el territorio uruguayo, el trabajo detalla que el 33% de ese volumen fue producido en campos del litoral Sur (Colonia, San José y Soriano), el 21% en el centro (Florida, Durazno, Flores y Lavalleja), el 24% en el litoral Norte y Norte (Río Negro, Paysandú, Salto y Artigas) y el 8% en el Noreste (Cerro Largo, Tacuarembo y Rivera).
Del área sembrada de soja, el 23% se realizó en zonas del Este y Noreste, 22% en el centro, 30% en el litoral Sur y 24% en el litoral Norte, muestra.
Destaca que en la última zafra en el litoral Sur los productores obtuvieron un rendimiento que fue superior en entre 10% y 20% al promedio nacional; mientras que en el Este los rindes se ubicaron 9% y 25% por debajo de la media.
Agricultores, insumos y servicios
En cuanto a la concentración del cultivo la consultoría señala que el 70% de la producción de soja está a cargo de 241 productores, que representan 5% del total y poseen más de 1.000 hectáreas.
La agricultura de secano genera unos 6.600 empleos en las chacras, cita, basándose en datos del Instituto Nacional de Estadística.
A esos trabajadores se suman 8.800 vinculados a servicios agrícolas, que sirven de apoyo a la producción y al procesamiento de semillas, además de 400 empleos en el transporte de granos e insumos para esa actividad.
En la compra de insumos y contratación de servicios el sector sojero demandó unos U$S 700 millones, de los cuales U$S 159 correspondieron a labores de campo y aplicaciones de productos fitosanitarios, U$S 150 a fertilizantes, U$S 154 a semillas y U$S 144 a agroquímicos. A eso se suman U$S 66 millones en combustibles, U$S 24 millones en servicios técnicos, U$S 23 millones en seguros y U$S 9 en fletes de insumos.
Mientras que los servicios asociados al almacenamiento, acopio, transporte, logística en puertos y comercialización representó U$S 290 millones.
Las ventas de maquinaria agrícola ascendieron a U$S 130 millones en 2013, indica.
Detalla que en 2013 se importaron 259 tractores, 176 sembradoras, 117 cosechadoras y 106 pulverizadoras.
El procesamiento industrial de los granos sumó U$S 135 millones. En el trabajo se estima que en 2014 se molieron unas 126.000 toneladas de oleaginosos (colza, soja y girasol), que derivaron en la producción de 27.400 toneladas de aceites y de casi 93.000 toneladas de harinas proteicas.