N° 1845 - 10 al 16 de Diciembre de 2015
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor alguna razón —creo que se fundamenta en una demagogia barata unida a una estrategia revanchista— el ex presidente José Mujica volvió al terreno internacional para mentir. Descalificó y difamó al sistema judicial uruguayo, a la institución. Colocó ante la opinión pública internacional a los jueces y fiscales como cobardes, inferiores y vagos que no cumplen con su obligación.
Alguien me comentó: “Es venganza”. Quizá, porque los magistrados han puesto las cosas en su lugar. Con la ley y la Constitución en la mano frenaron bestialismos legislativos, declararon inconstitucionalidades, procesaron a gobernantes y exigen el aumento que les votó y luego desconoció. Como parte de esa venganza (si quiere bajarle decibeles, llámele revancha), su partido deja sin recursos presupuestales a la Justicia.
Han convertido a la independencia en mala palabra. Para el vicepresidente (segundo al mando con enclenques aspiraciones presidenciales), Raúl Sendic, el Poder Judicial tiene un “supercomplejo de independencia”. Un complejo (obsesión, rareza, psicosis, dice la academia) que dificulta sus relaciones con los demás poderes, afirmó. (Búsqueda Nº 1.844).
Saben que los uruguayos tienen claro el principio de separación de poderes. Entonces, ¿cuál es el recurso de los enemigos de la independencia?: mentir, difamar y retacear recursos. Poco les importa alentar al totalitarismo. Los borricos se miran el ombligo sin recordar que los dictadores cercenaron la independencia judicial y los masacraron.
Vayamos al grano sobre el difamador. El domingo 29 de noviembre, en el programa español “Salvados” de la cadena “La sexta”, el periodista Jordi Evole lo consultó sobre su afirmación de que los dirigentes de la FIFA “son una manga de viejos hijos de puta”, como había expresado en junio.
Lo ratificó y avanzó: “Es una vergüenza. Ahora en la Conmebol no saben de dónde van a sacar plata para los gastos porque está todo intervenido, pero tuvo que venir una fiscal norteamericana (la titular del Departamento de Justicia, la fiscal general Loretta Lynch) para meterlos en cana. No tenemos vergüenza. ¿No tenemos fiscal, Poder Judicial? Tuvo que venir Papá Yanqui para tocar el pito y nosotros no pudimos hace nada, y hace años que los tenemos dando vueltas. ¡Si seremos inferiores! Eso es lo que más dolió. Nos sacó las castañas del fuego una gringa. ¿Y los jueces nuestros qué hacían? No se enteraron de nada”.
El seducido periodista no repreguntó. Dio por buena la afirmación: los jueces uruguayos fueron omisos. O burros. O cobardes. O cómplices.
¿Cómo es la cosa, Sendic? ¿Quién dificulta las relaciones entre los tres poderes del Estado? ¿El Poder Judicial o líderes partidarios a quienes la independencia les provoca urticaria, mienten, difaman y juegan a la rebatiña presupuestal?
No hay dudas de que la afirmación de Mujica es falsa. Quizá se pueda atribuir a su ignorancia, pero aprovechó el “centro” del periodista para cuestionar a Estados Unidos y a la justicia uruguaya.
Mintió a sabiendas. Le consta que desde enero de 2014 (la denuncia se presentó en diciembre de 2013) la jueza especializada en Crimen Organizado, Adriana de los Santos, y el fiscal Juan Gómez, investigan a integrantes de la Conmebol por lavado de activos y estafa con Eugenio Figueredo a la cabeza. (1)
Las detenciones fueron en Suiza el 27 de mayo pasado, un año y medio después de la intervención de la Justicia uruguaya. Dirigentes y empresarios fueron acusados por delitos cometidos en Estados Unidos. Se les aplica la “Ley Rico” de 1970. La norma habilita a perseguir 29 delitos federales y ocho estatales: lavado de activos, carteles criminales, organizaciones mafiosas y terrorismo, entre otros. (2)
Lo de Estados Unidos (una investigación secreta que empezó en 2010) es “una confirmación de lo que seriamente se estaba investigando (desde 2014) en Uruguay”, dijo el domingo el fiscal Gómez en “El Observador”.
Asombra el reproche de Mujica porque en junio de 2012 —ayer nomás— aduló y abrazó al presidente de la FIFA, Joseph Blatter. Ahora afirma que conocía su corrupción desde “hace años”. Sin embargo lo recibió. Pudo evitarlo. No es un jefe de Estado, pero lo acogió como tal. Tal vez siguió el consejo de su asesor, el Phd y Master en venta de camisetas y negocios con Venezuela, Gustavo Torena, “el Pato Celeste”.
Según Mujica pretendía convencer a Blatter de que Uruguay fuera designado como sede del Campeonato Mundial de 2030 porque es “una causa nacional”. ¡Un disparate! Un discurso patriotero acorde con la irracional pasión del hincha y de los dirigentes. Lo incomprensible es que, si como afirmó, sabía que Blatter era corrupto junto con “una manga de viejos hijos de puta”, lo haya recibido y elogiado por “su compromiso con esta parte de América”, precisamente donde está la cueva de corruptos de la Conmebol.
Esto recién empieza. La “gringa” Lynch y el FBI tienen a más dirigentes y empresarios en la mira. Las detenciones de la semana pasada fueron una etapa. Otros pueden correr la misma suerte en febrero cuando lleguen a Zurich para elegir al nuevo presidente de la FIFA.
Para su higiene ética y moral Mujica y sus adláteres deberían incorporar a su filosofía popular el aserto del lúcido filósofo mexicano, el “Chavo del Ocho”: “La venganza nunca es buena, quema el alma y la envenena”.
(1): Juzgado del Crimen Organizado Ficha IUE 2-375, enero de 2014.
(2): Acusación de Estados Unidos 15 CR 0252 (RJD) (RML) mayo de 2015.