• Cotizaciones
    jueves 30 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Laicidad y laicismo

    Sr. Director:

    En la edición del 4 de febrero se publicó una carta del Sr. Santiago Ramos que alude en forma expresa a la que con nuestra firma fue publicada el pasado 21 de enero, abordando el valor de la libertad de conciencia como bastión contra los embates de los fundamentalismos y destacando el papel que cumplen el laicismo y la laicidad en esa contienda.

    El corresponsal pretende responder, a nuestro juicio en forma infructuosa, a los términos de la misma. En el intento, incluso mencionando once veces nuestro nombre sin razón aparente para tanta innecesaria reiteración, no cumple su propósito puesto que no alcanza a rebatir los argumentos expuestos por nosotros sino que se limita a expresar puntos de vista que son respetables, en el marco de la tolerancia que debe regir la convivencia en la sociedad, pero que no alcanzan para poner en tela de juicio nuestros dichos.

    No vamos a entrar en la discusión punto a punto, por razones de espacio, pero invitamos a los lectores a repasar ambos textos donde queda comprobado que la pretendida respuesta no tiene nada de eso sino que es la expresión de puntos de vista que responden a una forma de pensar seguramente propia de su autor y de una corriente de pensamiento que se ubica más dentro de las concepciones en boga a mediados del siglo XIX que en las del siglo XXI de nuestra peripecia vital. En lo personal nos hubiera gustado debatir nuestros dichos con argumentos que sirvieran para enriquecerlos a partir de un ordenado y fermental disenso que pudiera permitir arribar a algún tipo de consenso, pero lamentablemente este texto publicado no nos lo permite hacer, dentro del espacio que normalmente se concede en Cartas al Director.

    Solamente vamos a dejar planteada una, y quizás la fundamental, discrepancia con los términos de la carta a la que estamos haciendo referencia. Consideramos que es suficientemente ilustrativa del tono general utilizado para lo que intenta ser una respuesta a nuestros dichos. El Sr. Ramos expresa, destacado en negrita, que confundimos laicidad con laicismo con argumentos que citamos textualmente a continuación: “Por la primera (la laicidad, aclaramos nosotros) se entiende la ausencia de imposición por parte del Estado de un credo religioso o ideológico, permitiendo que sus ciudadanos puedan vivir de acuerdo a la fe o ideas de cada uno. Laicismo es, en cambio, la deformación del anterior concepto por el cual se pretende eliminar del discurso público toda referencia trascendente, toda mención de Dios, toda idea de religión que cualquier ciudadano pueda vivir”. Nada más lejano a lo que pensamos y hemos expresado más de una vez sobre el tema, aquí y en otros foros.

    En distintas contribuciones que hemos enviado a esta sección de Cartas al Director hemos citado las definiciones que el Diccionario de la Real Academia nos brinda sobre laicidad y laicismo por entender que es la fuente más imparcial para contribuir a un entendimiento de lo que estamos hablando. Sobre la primera expresa que es el “Principio que establece la separación entre la sociedad civil y la sociedad religiosa”. En cuanto al laicismo, en una novísima versión, lo define como la “Independencia del individuo o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”. Hasta hace muy poco lo definía como la “doctrina que defiende ... (y el resto era igual a la actual definición)”. Como se verá, en la nueva definición se evita el término doctrina, pero en ninguna de las dos, la anterior o la actual, se puede encontrar asidero para la afirmación de nuestro contradictor.

    El resto de la carta no se ajusta a responder los términos de la nuestra y quien lea esa pretendida respuesta no podrá encontrar una debida correspondencia, aun en la discrepancia que pretende manifestar, con lo que nosotros argumentamos.

    Se conduce por carriles separados, expresando sus verdades, que son tan respetables como las nuestras, en aras de los principios de tolerancia que siempre defenderemos, pero que no conducen al propósito anunciado de respondernos. Y en ninguna parte de su misiva demuestra, o intenta hacerlo, que lo que afirmamos es erróneo.

    Lo que incluso llega a molestarnos es que cita entre comillas expresiones que no están contenidas en nuestra carta, como por ejemplo cuando nos atribuye haber escrito “matanzas en nombre de Dios”. Lo que dijimos fue que “...lamentablemente, la historia de la Humanidad está saturada de episodios de confrontación, muerte y devastación convocados en el nombre de Dios o de otros dogmas que ocupan el lugar de las religiones”. Entendemos que un mínimo respeto al otro exige que cuando hacemos una cita entrecomillada respetemos las palabras textuales utilizadas.

    No alcanzamos a comprender el motivo por el cual se manifiesta en estos términos. Quizás se deba a que nuestra carta contenía, como una de sus ideas-fuerza, una crítica directa a los fundamentalismos de todos los signos, religiosos o no, que se han ido presentando en la sociedad a lo largo de la historia. Y quizás nuestro distinguido contradictor se sintió aludido.

    Gastón Pioli