Sr. Director
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos postergados de siempre. En estos últimos años las Fuerzas Armadas vivieron un momento de degradación por intereses ideológicos con el tal de adaptar al personal a los paradigmas filosóficos, hecho que se consolidó con la reforma del sistema previsional militar.
El fin de la reforma aprobada hace pocas semanas es que las Fuerzas Armadas se adapten a la ideología con el fin de ser servidores al gobierno de turno, tanto es así que la reforma tiene el espíritu de igualar hacia abajo, con el pretexto de estirar el tiempo de permanencia y extender la agonía de cada aportante.
Mientras tanto, los militares siguen siendo postergados y rezagados en manera salarial; en los últimos años se ha notado que un alto porcentaje del personal de tropa vive en condiciones de pobreza y de indigencia en barrios de contexto carenciado, lo cual no debería ser así.
Cuando el gobierno le aumentó el sueldo a la policía, no lo hizo con los militares dando una señal de denostación por el pasado reciente, como también los recortes presupuestales han hecho mella. El salario policial subió mucho, pero el salario militar subió muy poco.
Los últimos mensajes presupuestales en los presupuestos nacionales desde el 2005 y las rendiciones de cuentas correspondientes no fueron para nada agradables. El achique paulatino en materia de recursos financieros hace que cumplamos la misión con menos recursos y menos materiales, como también existe la limitante de adquirir la tecnología acorde para ejercer la defensa de nuestros recursos y nuestra sociedad.
Los militares no cobran salario vacacional, lo cual no es justo, no perciben ese plus para tomarse sus merecidas vacaciones como recuperación psicofísica, no tienen licencia y los llaman en cualquier momento a combatir y a ayudar en desastres naturales.
Años atrás los militares tuvieron que salir a recoger basura por culpa de los parásitos sindicales.
Hoy por hoy un soldado está cobrando en la mano aproximadamente unos $17.000, cifra que no le alcanza para lograr un alquiler y una vida decorosa. Es así que termina viviendo en la unidad, renunciando a muchas cosas.
Yo pregunto: ¿Qué hace un soldado o marinero con $17.000? Vive en la indigencia con los alquileres por las nubes, la canasta básica con necesidades insatisfechas y manda a sus hijos a escuelas de contexto crítico por el hecho de no tener oportunidades para poder desarrollarse. Emigran a lo privado donde tienen importantes remuneraciones.
Ya no hay tiempo de pedir más mejoras salariales para los más sumergidos, dilapidaron el tiempo en gansadas ideológicas y en revanchismos. Espero que el próximo gobierno se preocupe por los contenidos salariales y que perciban importantes mejoras en el salario más postergado de la administración central para que tengan salarios dignos y más beneficios.
Con sueldos bajos no hay desarrollo ni profesionalización.
Finalizo con la frase de Francois-Marie Arouet (Voltaire): “Quien se venga después de la victoria es indigno de vencer”.
S.D.V
CI 4.206.531-9