Desde el año 2006, el abogado Gustavo Salle denunció penalmente cinco veces a Gonzalo Fernández.
Desde el año 2006, el abogado Gustavo Salle denunció penalmente cinco veces a Gonzalo Fernández.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa primera fue por no haber suspendido el ejercicio de su profesión de abogado siendo secretario de la Presidencia. La Justicia la archivó.
La segunda fue por su presunta participación en un acuerdo entre los ministerios de Economía y Transporte con Cerro Free Port, en función del cual, luego de ser demandados la secretaría de Transporte y la Intendencia de Montevideo por U$S 240 millones, el Estado transó en pagar U$S 24 millones por el fracasado proyecto. Salle acusó a Fernández de ser “abogado del Grupo Moon”, por haber defendido en una ocasión al diario “Últimas Noticias”. La Justicia archivó este caso.
La tercera fue por supuesta conjunción del interés público con el privado, luego de que Fernández hiciera una consulta jurídica para la empresa Tenfield, que estaba siendo investigada penalmente por un presunto delito de defraudación tributaria. Fernández sostuvo entonces que no hubo dolo en aquella supuesta defraudación. La Justicia archivó también esta demanda.
La cuarta fue por haber asumido, Fernández y su pareja, la abogada Cecilia Salom, la defensa de Juan Domingo Ratti, un ex director del Banco Montevideo, que se fundió en la crisis del 2002, y por la supuesta participación de Fernández en la derogación del artículo 76 de la ley 2.230 (de 1893), que era el delito inicial imputado a los hermanos Peirano Basso (accionistas de ese banco) y a varios de sus directores. Fernández, que era secretario de la Presidencia, alertó a Danilo Astori, a la sazón ministro de Economía, para que suspendiera la derogación de esa norma (que iba a ser incluida en una nueva ley de concursos) justamente porque podía favorecer a los Peirano. Luego, cuando los Peirano ya no estaban acusados de ese delito sino por otro más grave (“insolvencia societaria fraudulenta”), cuando habían recobrado la libertad, cuando la norma del siglo XIX había sido derogada y después de que un Tribunal de Apelaciones archivó la causa de los ex banqueros teniendo en cuenta solamente la ley 2.230, sobrevino un escándalo político en el que Fernández quedó otra vez envuelto en julio del 2010, cuando el gobierno de Vázquez ya había finalizado.
La quinta fue también por presunta conjunción del interés personal con el público, luego de que Fernández, abogado del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) desde los años 90, fuera contratado por esta y otras entidades para asistirlas en materia civil, sólo en Montevideo, en el Servicio de Asistencia Integral Profesional (SAIP), una suerte de seguro para los médicos que fue transformada en una “mutua” por un decreto del entonces presidente Tabaré Vázquez en acuerdo con el ministro Astori, en el que Fernández no tuvo participación.
La cuarta y la quinta denuncias son las que siguen siendo investigadas en la causa que se le sigue a Fernández, y también a Salom.