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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLlegábamos a fin de año, en medio de las tradicionales fiestas, con ambiente propicio para el festejo, cuando recibimos la noticia del deceso del Gral. Miguel Dalmao.
Primero nos conmocionó el sentimiento de congoja ante la irreparable pérdida, luego nuestro pensamiento voló a la familia por su mayúsculo sufrimiento, acrecentado por las circunstancias en las que el hecho sucedió; más tarde nos invadió la frustración convertida en ira por semejante injusticia hacia un servicio público con mayúscula.
La misma sensación sintieron sin duda quienes lo acompañaron, en inusual número, en su velorio, con condiciones atmosféricas adversas y en período de fechas complicadas, donde participaron familiares y amigos, civiles de todas las extracciones sociales u ocupaciones, militares de todas las épocas y jerarquías. Al día siguiente, en Soca, en el lugar donde descansan sus restos, la misma concurrencia se hizo presente a acompañar su sepultura a pesar de la distancia que se debía recorrer en horas del mediodía.
Diversas reacciones se sucedieron, entre ellas la del Gral. Wile Purtscher, quien, en una explosión de sentimientos exacerbados por el luto, descargó sobre el papel conceptos contundentes sobre el procesamiento de su amigo, el Gral. Dalmao.
Inmediatamente de ello salió al cruce del acontecimiento la ex fiscal Guianze pidiendo medidas correctivas por los dichos del General.
“No hay mejor defensa que un buen ataque”.
Existen antecedentes en los que se pudo comprobar que la actuación de la ex fiscal en la configuración de pruebas era defectuosa, por lo que, en tribunales de alzada, ante apelaciones efectuadas en tal sentido, se decidió la libertad de los procesados.
En el caso particular del Gral. Dalmao sucedió lo mismo, solo basta remitirse a la defensa de uno de los mejores catedráticos del país, Dr. Langón, censurando con vehemencia los procesamientos utilizados por la Fiscalía, recorriendo los caminos para demostrar, con una lógica de gestión ajustada a Derecho, lo intencionadamente sesgado de estos procedimientos. Recurrimos además a las desoladas cartas públicas de su viuda para darnos cuenta de la “fabricación” de pruebas por parte de esta Fiscalía.
Por eso decimos que es tan grande el atropello jurídico a la luz de este procesamiento, que la medida correctiva, por quienes corresponda, debería ser para quienes propiciaron este final luctuoso de un excelente profesional, inmejorable servidor público, amante jefe de familia y mejor persona.
Un grave hecho más, dentro de una sucesión que se inscribe en la determinación de, a como dé lugar, enviar a la cárcel al mayor número de militares con el fin de obtener venganza y a la vez neutralizar su influencia en la vida pública por su clara convicción republicana democrática.
Nos referimos, en el caso Dalmao, a situaciones como: condenas sin pruebas, declaraciones improbables de hace 40 años, no aplicación de la “ley de caducidad”.
Y en otros casos de otros camaradas: efecto retroactivo de la ley, extradición infundada y antipatriótica, negación de prisión domiciliaria.
Esta tendencia a la persecución se está llevando a cabo en un contexto de declaraciones públicas halagüeñas para nosotros, por parte de gobernantes, en el transcurrir del tiempo.
“No se tocará la “ley de caducidad”.
“Lo de Dalmao es un garrón”.
“No quiero viejos presos en la cárcel”.
Sin embargo no fueron más que declaraciones sin valor, no creíbles.
Mi General: descanse en paz. Familia: nuestras más sentidas condolencias.
Centro de Oficiales Retirados de las Fuerzas Armadas de Maldonado
(CORFFAA Maldonado).
Coronel (R) Ricardo Bertolotti, CI 1.044.630-3, presidente; Coronel (R) Eduardo Ferro, CI 1.113.451-7, vicepresidente; Coronel (R) Carlos Font, CI 1.696.953-9, secretario; Coronel (R) Eduardo Alessandrini, CI 1.696.973-3, prosecretario