Sr. Director:
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn proximidad de las llamadas elecciones internas del presente ciclo electoral, veo a connotados politólogos y a precandidatos partidarios seriamente preocupados por el carácter voluntario de las internas cuando todo el resto del ciclo es obligatorio. Creo, Sr. Director, que ya sean las internas voluntarias u obligatorias, nada impedirá, en su actual concepción, que votantes que participarán en instancias posteriores apoyando a otros partidos políticos, sean inducidos a introducirse en las internas favoreciendo candidaturas ajenas a su propio partido cuando, en él, la definición del candidato final ya esté claramente resuelta. Tengo pruebas fehacientes de que eso ha ocurrido así en el pasado. La solución que creo más adecuada es otra que haga que las internas sean, para los partidos, unas más confiables “primarias” —que es lo que en realidad son—, en los hechos más trascendentes que sus propias Convenciones. El sistema que propongo podría ser así: a) la interna seguiría siendo voluntaria, pero los delegados partidarios deberían concurrir a sus mesas electorales dotados con sus listas de afiliados (inscriptos previamente en el partido) a los que corresponda votar en la respectiva mesa; b) será de obvio interés y responsabilidad de los partidos el captar e inscribir a sus afiliados; c) ante la presencia de las autoridades de cada mesa, el futuro votante deberá expresar por cuál partido va a votar y, entonces, le será entregado un sobre correspondiente a ese mismo partido; d) el delegado partidario verificará y validará la afiliación que ha declarado el votante y, en caso de doble afiliación, se considerará vigente la de posterior fecha, anulándose, en el acto, cualquier otra anterior; e) si, luego, durante el escrutinio primario, se comprobase que un votante ha incluido en su sobre una lista de otro partido, el voto será obviamente anulado.
Podrá argumentarse, en contra del sistema que propongo, que el voto dejaría de ser secreto. Pero, me pregunto: ¿qué importa eso mientras el concurrir a la interna siga siendo un acto estrictamente voluntario que pueda tomarse o dejarse?
Rodolfo D’Amado Campos
CI 791.221-6