—Con el objetivo de brindar soluciones para nuestros clientes, y manteniendo las raíces de empresa familiar, se han diversificado los negocios horizontal y verticalmente para conformar el Grupo Avax.
Cada empresa responde a necesidades de clientes y mercados diferentes, que deben ser atendidos con expertise, equipos y principios rectores para cada negocio diferente, pero con personas y equipos con valores comunes.
Manteniendo su independencia operacional y de negocios, comulgan con valores y sistemas de gestión comunes, para el éxito individual de cada empresa en el marco del grupo.
Cada empresa ha tenido un desarrollo y una evolución independiente, fueron creadas durante los últimos 20 años, salvo Stiler, que fue fundada en 1959. El Grupo Avax es la materialización de esta realidad consolidada.
—¿Qué ventajas tiene esa sinergia en los distintos planos, como el comercial o de recursos humanos y la gestión de sus costos?
—Estamos en una etapa de fuerte crecimiento local y de expansión internacional, con inversiones en PPP, Cremaf, desarrollos inmobiliarios residenciales, de hotelería y con operaciones de construcción, y de gerenciamiento de proyectos en Perú y Paraguay, entre otros mercados internacionales en desarrollo. Todo esto se ve potenciado al estar trabajando como grupo y facilita sinergias entre las empresas, tanto en el plano comercial como de gestión en general.
—¿Cuál es la situación del sector de la construcción y de Stiler tras la pandemia de Covid-19 y la posterior reactivación? ¿Y en el caso del rubro inmobiliario, sector en el que participa el grupo a través de Taranto Desarrollo Inmobiliario?
—Nuestra industria prácticamente no paró durante la pandemia. Fuimos y somos uno de los sectores que más dinamiza la economía en general, como referencia, y de acuerdo a los estudios publicados por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción, por cada peso invertido en construcción, los encadenamientos totales alcanzan los 4,4 pesos.
Somos un sector clave para la economía y el empleo. Actualmente estamos con muy buen nivel de actividad, cercano a los 58.000 trabajadores directos; y la finalización de la construcción de UPM 2 y obras vinculadas pone al país y al sector el desafío de mantener la actividad durante los próximos años.
En Stiler, la cartera total de obras nacionales e internacionales es cercana a los US$ 400 millones, teniendo el desafio de mantenernos competitivos en obras de US$ 1 millón a obras gigantescas como TCP. Para nostros, las perspectivas son de un fuerte crecimiento para los próximos años. Estamos ejecutando las obras de TCP, que está en etapa de ingeniería y diseño para comenzar su ejecución en marzo; hemos comenzado las obras de Ruta 5 en Florida, del Shopping de Punta del Este; y estamos en plena ejecución de un amplio portfolio de proyectos en Uruguay. Adicionalmente, los proyectos internacionales están creciendo en participación dentro de la empresa.
En el sector inmobiliario, estamos culminando nuestro principal proyecto, Joy Montevideo, que es un desarrollo único en la ciudad, con una inversión muy importante y que nos ha permitido innovar radicalmente en la propuesta de producto inmobiliario, en su forma de comunicación y en la propuesta de sustentabilidad, siendo una de las primeras propuestas residenciales de Montevideo con certificación LEED. Crear Joy Montevideo, fue un punto de inflexión en las capacidades de desarrollo de nuestro equipo inmobiliario y estamos mirando el futuro con optimismo.
En un mundo con alta inflación y grandes volatilidades en los mercados, los commodities, los costos de la energía y la paz mundial, la inversión en ladrillos, sigue siendo uno de los mejores refugios para los inversores.
—¿Cuáles son los planes del grupo a mediano y largo plazo?
—En clave de grupo cada empresa tiene sus propios objetivos y está en diferente etapa de evolución. Nuestra visión es seguir avanzando en conformar el mejor equipo, incorporar las más modernas prácticas de gestión empresarial y consolidar nuestras operaciones en Uruguay y el exterior.
En particular, hay muy buenas perspectivas para el sector inmobiliario local, por lo que estamos planificando lanzar nuevos desarrollos residenciales, de vivienda promovida y de commercial real estate el año próximo y en los años siguientes. En el largo plazo tenemos la visión y la aspiración de desarrollar el affordable housing en países de América Latina, en alianza con una empresa italiana, experta en este segmento.
—Algunas empresas que integran Avax han incursionado en negocios en el exterior, como en Perú. ¿Tienen planes de profundizar su internacionalización?
—Definitivamente, sí. Por visión estratégica y por necesidad.
Es una forma magnífica de crear oportunidades para nuestra gente, para incorporar nuevos talentos y de colmar nuestras necesidades de actividad y de crecimiento, no siempre suficientemente presentes en Uruguay.
—La inversión en obras de infraestructura de transporte, como la ampliación de la Ruta 5 que ejecuta Stiler, se está reactivando. ¿Los proyectos anunciados en esta área por el gobierno son, a su juicio, suficientes para lo que requiere el país en términos de su desarrollo?
—Nunca es suficiente. El país tiene un gap de infraestructura enorme, tanto en infraestructura nacional, como en proyectos de movilidad que pongan a la zona metropolitana nuevamente en carrera. Sin perjuicio de lo anterior, estamos sí, ante una inversión récord en infraestructura vial a nivel nacional, que va a dinamizar esta parte de la industria de la construcción estos años. Queda pendiente todavía impulsar más inversión pública en otros sectores como la vivienda y las otras infraestructuras nacionales más allá de la vialidad.
—Stiler, la empresa con mayor antigüedad del grupo, ha participado en la construcción de algunas obras emblemáticas de Montevideo, como la Torre de las Comunicaciones de Antel, que fue controversial en su momento. ¿Qué opina sobre el desarrollo que está teniendo actualmente la ciudad?
—La suya es una pregunta muy amplia; voy a tratar de sintetizar mi visión desde la perspectiva no solo de un constructor y desarrollista, sino también como ciudadano.
Creo que Montevideo ha perdido espacio frente a Canelones y Maldonado en innovación en los desarrollos inmobiliarios. Montevideo fue símbolo de vanguardia, de progreso, fue receptora de emigración nacional y extranjera, y fue sinónimo de crecimiento y expansión. En mi perspectiva, Montevideo tiene que volver a animarse. Está bien que a la ciudad le pasen cosas nuevas, disruptivas, elegantes, vanguardistas y ambiciosas. Por supuesto que respetando el entorno urbano, cuidando y queriendo a la ciudad, pero animándonos a más innovación, a más flexibilidad en los permisos urbanísticos y a más atracción de los inversores hacia Montevideo.
El desarrollo actual de la ciudad tiene dos componentes principales, el fenómeno consolidado que está ocurriendo al este del arroyo Carrasco y el fenómeno de la vivienda promovida, impulsada principalmente por las exoneraciones tributarias y la necesidad de los inversores de refugiar su capital en activos confiables y rentables, pero no por propuestas arquitectónicas o inmobiliarias disruptivas o innovadoras.
Creo que Montevideo puede recuperar ese dinamismo y vanguardia que tuvo antaño.