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Parece una especie de metrópolis. Enormes edificios de colores brillan en medio de la oscuridad. En algunos rincones se ven figuras desnudas y en otros decididamente se desarrollan escenas de sexo. Un paneo rápido deja leer algunos mensajes en español y en inglés. “Welcome”. “Disfrutá”. Es Nueva York encerrada en una casona de Pueblo Centenario (Durazno). Es City Night, la primera whiskería del pueblo. “Ciudad en la noche o noche en la ciudad. Algo de eso quiere decir”, explica Marcelo Umpiérrez —el Chelo Umpiérrez— que camina hasta el tablero de electricidad, levanta las llaves y las luces se encienden. Las pinturas fosforescentes que adornan las paredes pierden el impacto. Ahora, bajo la luz blanca se ve al detalle el salón casi pronto para comenzar a funcionar. Una barra extensa con butacas negras y rojas atornilladas al piso, espejos, estanterías, dispensadores de papel esperando ser colocados en los baños, sillones de distintas formas ambientando el espacio.
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Afuera, Pueblo Centenario es todo silencio y penumbra. En las calles casi no hay rastros de sus 1.500 habitantes. Son las 10 de la noche del martes 23, apenas pasaron tres horas desde que cuatro ejecutivos de UPM confirmaron en una conferencia de prensa en el Club 25 de Agosto de la ciudad vecina de Paso de los Toros que construirán en la zona su segunda planta de celulosa. Una inversión de US$ 2.700 millones, la inversión más grande en la historia uruguaya.
El CheloUmpierrez comenzó hace ya tres años su proyecto. Solo le faltan algunas modificaciones constructivas para obtener la habilitación municipal y abrir sus puertas con el timing justo para recibir el impulso de los miles de trabajadores que pronto empezarán a llegar. Serán 6.000 en el momento más intenso de la obra y el Chelo está preparado.
“Son 600 metros cuadrados de whiskería”, repite mientras muestra entusiasmado el local. Anuncia que necesitará unos 15 empleados y quizás hasta 30 trabajadoras sexuales. Todo está cuidadosamente pensado y señalizado con carteles. Hay dos parrilleros grandes, uno al frente y otro al fondo. Hay un vestuario para las trabajadoras, hay 10 habitaciones normales y dos habitaciones vip, hay una sala vip, hay un jacuzzi. “Esto es para los gringos, por si no se quieren mezclar”, explica al abrir la puerta de la sala vip. Hasta quiere hacer un acceso independiente a esa sala desde la calle, para darles todavía más comodidades a los extranjeros.
El intendente de Durazno, Carmelo Vidalín, el de Tacuarembó, Eber Da Rosa, el secretario de la Junta Local de Centenario, Eduardo Bovio, y el alcalde de Paso de los Toros, Juan José López, sostienen que la de Umpiérrez es la única whiskería nueva en trámites de apertura. De todos modos, los cuatro son conscientes de que con la confirmación de la inversión de UPM es esperable que ese tipo de emprendimientos se multipliquen.
“Ese tipo de temas, los temas sociales, son los más importantes”, comenta Vidalín con gesto serio. Según dice, existe una coordinación entre equipos técnicos de los distintos gobiernos para el ordenamiento territorial y deberá encargarse también de controlar el crecimiento de esta actividad.
Con mucho menos despliegue del que propone Umpiérrez, en Paso de los Toros funcionan actualmente otras tres whiskerías: Tacones, Los Paraísos y Aledam. A su vez, hay al menos tres bares en los que informalmente mujeres ofrecen servicios sexuales.
Fuentes políticas y empresariales de Paso de los Toros dijeron a Búsqueda que hay al menos otras tres intenciones de apertura de whiskerías.
Ese tipo de versiones también circulan entre las trabajadoras sexuales. Karina Núñez era hasta hace unos meses la referente principal de la Organización de Trabajadoras Sexuales, un colectivo que intentaba avanzar hacia la sindicalización del oficio. Según cuenta, la iniciativa se disolvió. Sin embargo, mantienen una red de contactos entre trabajadoras, y Nuñez dice que continúa desempeñándose como referente en el marco de la Comisión Nacional Honoraria de Protección al Trabajo Sexual.
En base a intercambios entre trabajadoras, Núñez sostiene que hay una decena de empresarios interesados en abrir emprendimientos ligados al trabajo sexual en Paso de los Toros y en Pueblo Centenario. Dice que se trata de gente que ya tiene locales en otros departamentos y ciudades. Por eso las trabajadoras se enteran de los planes. También porque empiezan a circular entre ellas ofertas para ir a trabajar a la zona.
Para Núñez el foco de los equipos de trabajo del gobierno debería ser “prevenir la trata de personas y la explotación infantil”. Según dice, no será sencillo porque ese tipo de problemas ya están instalados en el eje de la ruta 5. De hecho, sostiene que el año pasado hicieron un taller en Paso de los Toros sobre el tema y apunta que existen ahí empresarios con denuncias.
En segundo lugar, pide que las autoridades controlen que no se lucre con las trabajadoras poniéndoles costos exagerados por el arrendamiento de las habitaciones, que no se las multe económicamente por no ir a trabajar y que no sean violentadas. Todas esas, apunta, son prácticas comunes del rubro.
Umpiérrez quiere empezar bien su incursión en el rubro y en el recorrido muestra cómo se esmeró por cumplir con todos los requisitos que pide la regulación. “Con la cantidad de gente que va a venir, una whiskería así es algo necesario. La prostitución clandestina es un problema”, dice, acompañado de su hijo que termina este año la escuela.