Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTítulo: Zona temporalmente autónoma (El Ejército Rojo)
Autor: Los Planetas
Los Planetas es un templo: recibe adoradores fieles, algunos detractores y miradas que cuestionan su valor. A lo largo de más de dos décadas consolidó, más que una discografía, un proyecto vivo, un continuo hecho de rock espacial y psicodelia. Las sustancias estimulantes y cierto nihilismo pop constituyen parte de ese tejido vital. Tras siete años de silencio, arrancan con Islamabad, que es estremecedora, y tiene lo mejor y lo peor de la banda. Dentro de lo primero: sonidos de ciencia ficción que flotan en una atmósfera de melancolía propia del shoegaze. De lo segundo hay algo de esa filosofía que ya no debería encontrarse en semejante grupo: alguien podría sugerirle a J, líder y principal compositor, que así como la devoción a una religión no convierte a cualquiera en un imbécil ni en una buena persona, tampoco ser ateo implica ser más inteligente que el resto. Islamabad dialoga con Ready pa morir, del trapper español Yung Beef, y tiene alma de himno. Una cruz a cuestas es una belleza que, como otras de este y otros discos, incorpora el flamenco. Otras maravillas: Espíritu Olímpico, Amanecer, Hay una estrella y La gitana, basada en un poema de Aleister Crowley. El álbum toma el nombre del texto y el concepto de Hakim Bey, seudónimo del poeta y ensayista anarquista Peter Lamborn Wilson acerca de la creación de espacios temporales aislados de las formalidades del control social. Quizás sea precisamente esto lo que la banda de Granada busca, a través de sus canciones, en su proyecto musical: la posibilidad de habitar, por un momento, un espacio-tiempo regulado solo por la libertad.

Título: Otra calle (Bizarro)
Autor: El Fata y Los fatales
Hace más de 25 años que Fabián “Fata” Delgado está en el negocio musical. Fue una de las principales figuras de aquel movimiento tropical de fines de los años 80 y principios de los 90, fue el alma mater de Los Fatales, la banda que lideró la movida del pop latino de principios de los 2000 y ahora, luego del vendabal de cumbia pop, responde con el proyecto más ambicioso de su carrera. Su primer disco solista, producido por Mateo Moreno, ex bajista de NTVG y con casi una década de carrera como cantautor y bajista estable de otros solistas, y experto en el oficio de arreglar y producir fonogramas. Este disco suena como nunca sonó una banda del Fata, grabado en Vivace, el estudio de estos tiempos, de la mano de sesionistas de la talla de Martín Ibarburu, Roberto Rodino, Artigas Leal, Walter Pedreira y el propio Moreno, y con Lea Ben Sasson, Francis Andreu y Guzmán Mendaro como invitados. Brillan la sección de vientos y la estupenda cuerda de percusión. Cada ritmo es ejecutado como se debe, con el rigor y respeto que cada estilo merece. Salsa, pop, tecno-disco, reguetón, cha cha cha y variados estilos de origen centroamericano pueblan esta quincena de inéditos. Otra Calle, Cada vez que te veo y Lola tienen alma de hit. Y el hombre se anima con un tanguito, el del estribo, que se vuelve candombe.

Título: En vivo en el Solís (MMG)
Autor: Los Mareados
Este grupo vocal murguero que cultiva la música ciudadana, comenzó hace más de veinte años (“no hay fecha clara de la fundación”), integrado por murguistas, “para hacer algo en invierno”. Guillermo Lamolle, Pedro Takorián, Emiliano Muñoz, Adrián Salina, Pablo y Álvaro “Tití” Fontes, Rafael Bruzzone y compañía se reúnen cada tanto y derraman una auténtica catarata arrabalera. La acústica y la carga simbólica del Solís asegura la calidad interpretativa, y hay de todo: tangos de cabecera (Uno, Gricel), clásicos de Los Olimareños y Zitarrosa, números murgueros famosos como una retirada de Nuevos Saltimbanquis, temas no tan famosos pero buenos como los de Lamolle (Soy murguista, Cuando calla la armonía) y Pablo Riquero (Fulanita), estándares como Eleanor Rigby y La copa rota, y rarezas como la Marcha de la vuelta ciclista del Uruguay. A su salud.

Título: Cien mil cabezas (Ediciones Clandestinas)
Autor: Trascartón
Dinosaurio se llama la canción. Y es un camino de ida. La seducción comienza con esa intro luminosa y simple del guitarrista Pablo Pintos, de cinco notas descendentes que bien podrían ser un riff de Skay Beilinson y que funcionan como una llamada a los sentidos. Luego continúa con ese pulso contenido, a medio camino entre el reggae y el punk, seguido de ese acorde extraño que suena cuando la voz de Alejandro Techera canta “una nueva primavera”. Y el romance se cristaliza con ese estribillo que se pega instantáneo en la memoria: Y descascarar mi vieja piel/ Y perder el miedo que te dan/ Los que bombardeaban tu niñez/ Con el cuento de que todo irá mal/ Y sacar los sueños del cajón/ No volverme un dinosaurio más/ Hoy preciso escuchar mi voz/ Que me quiere decir algo. Nada más rock que el paso de la adolescencia a la juventud, salir del cuarto y ganar la calle. A eso le canta este quinteto surgido en Fray Bentos, con una fuerte impronta ricotera y de los españoles Extremoduro, dos de las nombres que más han influido en las bandas uruguayas de este tiempo. Dulce amanecer, el tema que abre el disco, transmite un profundo misterio existencial y una angustia enraizada en el nervio nihilista: Y el sol no va a amanecer hoy/ Para mí. Casi un tributo a Los Redondos parece Como un iluso. Basta oír sus primeros tres acordes y basta oír la voz de Pintos. Al atractivo musical hay que sumar una lírica rica, clara y profunda, como la de Nota de voz. ¡Por fin una banda nueva con letras interesantes! Trascartón, sigue dando criollos el rock.

Título: Música y otras mentiras (Perro Andaluz)
Autor: Leo Maslíah y Andrés Bedó
Una demencia. Da vértigo escuchar este concierto conjunto de los dos pianistas montevideanos, que tuvo lugar en 1984 en la sala Millington Drake del Anglo, una de las pocas en la ciudad con dos pianos. La grabación en un casete común y corriente, sobrevivió el paso de tres décadas hasta que Riki Musso logró filtrar los ruidos de la cinta y extraer el sonido más fiel posible. Y vaya si lo logró. De Maslíah están Burro de arranque, Re greso, El recital y Meta lenguaje. De Bedó, Agradecimiento, Ana, Los directores, Preparativos, Niño problema, Pieza para armonio, El reloj congelado, Reformas en la enseñanza y Solemnes meditaciones.

Título: Renace (MMG)
Autor: Karma Man Kaya
Segundo disco de la banda de Solymar que cultiva un reggae clásico, influenciado por los grandes nombres del género (Marley, Tosh, Alpha Blondie, Steel Pulse) con sus estilos afines (ska y raggamuffin) y fusiones con candombe y hip hop. Sin mayor vuelo lírico, las canciones describen historias de amor o recrean postales naturales muy propias del universo reggae. Funcionan como excusas para un interesante desarrollo sonoro, rico en efectos sintetizados y arreglos corales. Entre los invitados figuran Sebastián Teysera, Mateo Moreno y Gonzalo Brown.

Título: Risas Estrellas (Perro Andaluz)
Autor: Diego Lacuesta
Compositor, arreglador y guitarrista en un disco debut casi totalmente instrumental (un solo tema cantado, de nueve), se acompaña con el udú (jarro esférico de cerámica de sonido cálido y penetrante) y percusiones varias. Alterna guitarras acústicas y eléctricas, y en Aromas combina ambas sonoridades. Basado en armonías sencillas, y con una técnica de ejecución nada virtuosa, entreteje melodías arpegiadas que se suceden como mantras de atmósferas serenas, de una placidez similar a la de Gustavo Ripa en su serie Calma. El camino bucea en aguas más densas, que evocan a un Pink Floyd desenchufado. Así como Nuevo día coquetea con aires rumberos-flamencos, Los caracoles propone una trama juguetona, con el chispeante uiqui-uiqui de la cuica. Y otra vez la melodía eléctrica deja ver la veta rock. El tema que da nombre y cierra el disco es un candombe-funk que se mezcla con los versos extraños que narra un violín forastero.

Título: Hot Thoughts (Matador)
Autor: Spoon
La canción que titula el disco tiene toda la onda. Uno quiere escucharla de nuevo, cuando todavía no terminó. En el sucesor de They Want My Soul hasta la pieza en apariencia menos noble (Tear it Down) tiene algo rescatable. Los cambios de ritmo y velocidad, los instrumentos que aparecen como de imprevisto, creando nuevos tejidos en una misma canción, conforman la auténtica sugerencia del chef en el sonido de Spoon. Como muestra ahí están Do I Have to Talk You Into It y la extravagante y cambiante WhisperI’lllistentohearit. El grupo mantiene ese lazo perdurable con sus padres, Pixies, y se acerca a sus primos, Arcade Fire y su bailable Reflektor (en First Caress), suma texturas electrónicas, cadencia funk (Shotgun), y ecos del Radiohead de Amnesiac (en Pink Up). Una pieza de jazz instrumental, Us, en la que todo se conecta, le da un cierre insospechado y esplendoroso.