Desde que se volvió vice, la Lulú no para de sorprendernos.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCoordina bancadas multipartidarias, propone acuerdos, construye puentes, pule proyectos de ley, les sonríe a la oposición y a la prensa, dicta conferencias sobre las flatulencias bovinas (sin tener el título de licenciada en genética animal, solo en base a competencia notoria) y hace sonreír a Tabaré, a quien el “caso Raulito” le había instalado un rictus facial del que nadie creía que pudiera recuperarse.
Pero los embalajes, los desbordes de adrenalina, la actitud que deportivamente se conoce como “sacar la pizarra”, suelen pasar factura y poner al acelerado/a en el serio riesgo de meter la pata.
Enfrentada a la necesidad de proveer de una congrua subsistencia al compañero Raulito, al dramático dilema de dejarlo en la calle (en la calle Hopa Hopa, que hasta para elegir calle es original el licenciado), la Lulú resolvió volver a la acción directa, como en sus viejos tiempos de aguerrida guerrillera, pero ahora matizados por el republicanismo democrático y el apego al estado de derecho.
Fue así que la vice resolvió reclutar tres opiniones jurídicas diferentes, en procura del necesario respaldo a su inminente decisión. Una de la Asesoría Legal del Poder Legislativo, otra de un grupo de tres profesores de Derecho Constitucional, y una tercera de la Sala de Abogados del MPP, integrada por el Dr. Braulio Elcondes Cendiente, el licenciado en genética del derecho por la Universidad de La Habana Ifigenio Loqué Vosdigas, y la Dra. y Esc. Nuria Lacom Placiente, cuya tesis doctoral versó sobre el tema Los subsidios intemporales a los legisladores renunciantes por razones personales, y su cobro en fechas variables y/o anticipadas.
Mientras los dos primeros informes citados antes (el de los abogados del Poder Legislativo y el de los constitucionalistas) coincidían en que la Constitución establece de manera clara e inequívoca que el subsidio legal solo puede empezarse a pagar una vez concluido el período para el cual el legislador fue electo, salvo que la renuncia se haya debido a razones de salud certificadas por una junta médica, o que haya sido aprobado por los tres quintos de la Asamblea General, el informe de la Sala de Abogados del MPP fue el que más satisfizo a doña Lulú, y el que le pareció más ajustado a derecho, de acuerdo con su concepción del mismo.
En un pasaje del informe aceptado por la vice, al cual tuvimos acceso gracias a un hacker amigo que le tiene pinchado el PC a la secretaria de la Lulú, se establece que “considerando que el compañero Raúl debe mantener un nivel de vida digno y no alejado del que mantenía con anterioridad a su renuncia, lo cual implica conservar las relaciones profesionales y de amistad establecidas durante su destacada gestión al frente de la Ancap, y considerando asimismo que dentro de ellas se encuentran los viajeros que lo visitaron en La Paloma, y considerando también que en una nueva visita esas relaciones pueden desear volver a la playa, y uno de ellos se haya olvidado de traer la malla de baño, y recontraconsiderando que el compañero puede volver a verse obligado a comprarle una malla de baño en una boutique deportiva del balneario, aconsejamos se le otorgue desde ahora mismo al compañero Raúl un subsidio de 13.000 dólares mensuales, sin esperar al vencimiento del término constitucional por el que había sido electo, es decir, hasta marzo de 2020.”
Con un fundamento tan contundente y sólido como el transcripto, la Lulú, ni corta ni perezosa, apresurose a firmar la resolución correspondiente, que ha levantado la polvareda en la que vivimos desde hace unos cuantos días.
La culpa de esto no la tiene el chancho, sino el que le rasca el lomo, a la sazón la culpa la tienen los 123 zombies de todos los partidos políticos que le aceptaron la renuncia al Raulo “por razones personales”, y ahora braman por los rincones diciendo que es una arbitrariedad y una alcaldada, y discuten si Raulito era o no legislador, si pueden impugnar el acto administrativo de la Lulú en el TCA (Tribunal de lo Contencioso Administrativo), en la SCJ (Suprema Corte de Justicia) o en el CDF (Cuartito del Fondo).
Si le hubieran cantado la justa a este tránsfuga, en vez de jugar a la “integridad institucional” para la tribuna, seguramente la Lulú no se habría animado a firmar su resolución, tan ilegal como inconstitucional, pero, a esta altura, qué corno importa.
Apróntense para lo que viene.
Gracias al hacker del que les hablé antes, ya se sabe que la doña está redactando una resolución por la cual se les prohíbe a los ministros y sus asesores asistir al Parlamento a explicar cuántas veces se bajaron los lienzos ante las exigencias de los ejecutivos de la UPM.
El borrador, al que tuvimos acceso exclusivo, dice entre otras cosas que “se consideran secretos inviolables y no revelables las concesiones fiscales, financieras, laborales, logísticas y de cualquier otra índole otorgadas a la empresa UPM con la finalidad de que se instale la nueva planta de celulosa en territorio uruguayo, incluyendo una medida cautelar de silencio absoluto al renunciante economista Andrés Masoller, ex integrante del equipo económico del gobierno, quien deberá rechazar sin dar explicaciones cualquier convocatoria para asistir a comisiones parlamentarias, prohibiéndose asimismo los pedidos de interpelaciones por este tema”.
Se estima que a esta resolución seguirá otra que disuelve la Comisión Investigadora por las irregularidades denunciadas en ASSE, otra que decide la reapertura de la refinería de Ancap aceptándose las exigencias gremiales propuestas por el PIT-CNT, y otra más que dispone el cese de las condiciones de esclavitud en el ámbito laboral de la campaña, prohibiéndose los rebencazos que no obedezcan a razones fundadas.
Hay un refrán que dice: “¿Quieres conocer a Raulito? ¡dale un carguito!”. Y hay otro que dice: “¿Quieres conocer a Lucía? ¡dale una canonjía!”.
Para los que no lo saben, “canonjía” es, según el diccionario, un “empleo que requiere poco trabajo o esfuerzo, y del que se obtiene bastante provecho”.