Los intendentes blancos decidieron dejar atrás las diferencias internas que se generaron entre los dos principales sectores del Partido Nacional: liderados por los senadores Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) y Luis Lacalle Pou (Todos hacia Adelante), para, en todo caso, enfrentarse con el gobierno del presidente Tabaré Vázquez, según terminaron de definir en una reunión realizada ayer de noche, en Florida, dijo a Búsqueda el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana.
El enfrentamiento entre las alas nacionalistas había sido generado por una idea de Botana, que había propuesto financiar la caminaría interna de los departamentos subiendo la carga tributaria al agro, lo que fue rechazado esta semana por el sector de Lacalle Pou.
Cuando hace unos meses se trató la reinstalación del Impuesto de Primaria para el sector rural en el Parlamento, los legisladores aliancistas dijeron que era el último tributo para el agro que iban a votar. Por eso, cuando se enteraron de que eran los propios intendentes de su sector quienes querían obtener más recursos del campo se enfrentaron a una encrucijada.
Uno de los artículos del proyecto de Presupuesto que se está estudiando en el Poder Legislativo y que implica eliminar la exoneración del 18% de la contribución inmobiliaria que reciben los empresarios rurales, fue promovido por Botana, apoyado por el Congreso de Intendentes y acordado con el Poder Ejecutivo.
Con ese dinero se lograría obtener alrededor del tercio necesario para financiar los caminos rurales del interior uruguayo. Otro tercio lo brindaría el gobierno central y el resto lo pondrían las intendencias. “De esta manera todos nos sacrificamos un poco y llegamos a un monto un poco más aceptable para hacer la inversión y el mantenimiento de la vialidad rural”, había explicado Botana.
Al intendente de Cerro Largo no le gustaba mucho esa idea, pero no le daban los números para financiar la caminaría rural en el interior de su departamento, y había agotado otras alternativas.
Es un principio, la idea original era que el gobierno central otorgara el 100% de lo recaudado a través del Impuesto al Patrimonio a la caminaría rural de las intendencias.
Ese impuesto había sido reinstalado en 2013 para sustituir al Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR), un tributo cuya recaudación sí iba a los gobiernos departamentales y a mejorar la caminaría rural, pero que fue derogado tras ser declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia.
El ICIR había sido impulsado por el ex presidente y actual senador José Mujica, en sintonía con los intendentes blancos. El líder tupamaro, con quien los dirigentes nacionalistas del interior habían generado buenas migas —lo que incluía almuerzos en la residencia presidencial de Anchorena, charlas informales y visitas sorpresivas a los departamentos—, les otorgaba lo recaudado por el impuesto al Patrimonio, para compensar lo recaudado por el derogado ICIR, pero la situación cambió con Vázquez.
Fue así que Botana propuso una alternativa: generalizar el 1% que los productores ganaderos pagan por la venta de semovientes al resto de los rubros del agro, como la agricultura, con el comercio de granos, y el de la forestación, con el de la madera. “Entendíamos que ese recurso era el más justo, y cómodo porque se paga cuando se tiene dinero”, argumentó el intendente al explicar la iniciativa al gobierno central. Pero en el Poder Ejecutivo no le aceptaron la idea porque Vázquez había prometido durante la campaña no subir los impuestos.
Fue así que Botana, que preside el Congreso de Intendentes, propuso eliminar el beneficio del 18% sobre la contribución inmobiliaria rural, la propuesta que generó un enfrentamiento entre los blancos y un dolor de cabeza entre los legisladores.
Cuando el diputado Jorge Gandini, que responde al mismo sector de Botana, leyó esa propuesta, reconoció: “Nos enteramos por el ministro que era una propuesta de los intendentes” y “no está claro qué vamos a hacer”, según informó “El País” el sábado 12.
Dos días después, el lunes 14, Lacalle Pou, luego de reunirse con los dirigentes de la Asociación Rural del Uruguay, dijo a la prensa en la puerta de la Rural del Prado: “Todos entendemos que se necesitan recursos y descentralización eficiente, pero no es metiendo la mano en el bolsillo a los ciudadanos que no aguantan más”.
“Conseguirle recursos a las intendencias pero no asumiendo nuevos impuestos o elevándolos”, dijo el dirigente nacionalista, quien adelantó que su sector no acompañaría la iniciativa.
Como camino alternativo para obtener los recursos reclamados por los intendentes, Lacalle Pou propuso “rever el subsidio al boleto” del transporte urbano en la zona metropolitana.
Esa idea, sin embargo, no fue del agrado de Botana, que interpretó que significaría una suba del boleto. Larrañaga mantuvo un perfil bajo y evitó pronunciarse al respecto.
El martes 15, Lacalle Pou llamó por teléfono al intendente de Cerro Largo, que esperaba discutir con él. Pero la conversación se mantuvo en buenos términos, y el líder de Todos le explicó que su intención no era la de incrementar el precio del transporte.
De todas formas, los cortocircuitos entre los líderes nacionalistas motivaron que ese mismo día se organizara una reunión en el Parlamento para resolver las diferencias
Allí fue Botana, acompañado de sus colegas de Alianza Nacional: los ex intendentes Guillermo Besozzi (Soriano) y Omar Lafluf (Río Negro). También fueron los principales dirigentes que responden a Lacalle Pou y algunos de sus legisladores: el senador Álvaro Delgado, los diputados y ex jefes comunales Armando Castaingdebat y Benjamín Irazabal, los intendentes Carlos Enciso (Florida) y José Luis Falero (San José). Faltó Lacalle Pou y también Larrañaga.
Pensarlo “muy bien”.
Durante el encuentro quedó clara la intención de los legisladores de no acompañar la propuesta de aumentar el impuesto, pero la posición de Botana quedó en stand by hasta el día siguiente, cuando viajó a Florida para retomar la discusión con el resto de los intendentes blancos. Finalmente decidieron dejar atrás las diferencias internas para ir nuevamente tras los recursos que el gobierno recauda del Impuesto al Patrimonio. Eso, u otra alternativa que proponga el Ejecutivo y que no implique subir los impuestos.
“Alguna solución tiene que haber, sí o sí”, porque es “ineludible”, que haya “caminos”, insistió Botana. Y argumentó: “Los muchachos tienen que ir todos los días al liceo, los niños tienen que ir todos los días a la escuela, y el que vive en campaña tiene el derecho a enfermarse y poder llegar a un médico o a un centro asistencial”.
Y como la lucha es “ineludible” todos los intendentes se alinearán “con firmeza” para reclamarle los recursos a Vázquez.
Larrañaga se mantiene en silencio. Algunos dirigentes del Partido Nacional dijeron a Búsqueda que los intendentes de su sector le darán la espalda y, en su lugar, promoverán el liderazgo de Botana, quien, según entienden sus allegados, es el único de los jefes departamentales blancos que puede proyectarse como presidente. Botana, sin embargo, asegura que Larrañaga sigue siendo el líder del sector y que por ahora solo piensa en Cerro Largo. Si surge la propuesta de pelear la interna por la candidatura a presidente, dice, tendría que pensarlo “muy bien”.