Los inversores tienen “un sentimiento de cautela” para con América Latina, opina con un acento entre uruguayo y español el economista Alfredo Mordezki. Radicado en Londres, como director de renta fija latinoamericana para el departamento de manejo de activos del banco español Santander, su trabajo es recomendar títulos de empresas de la región a inversores internacionales.
Dijo que la caída de los precios de los commodities y la devaluación de las monedas “quitó brillo a la región”, aunque aún hay “sectores interesantes” en los que invertir.
Sobre Uruguay, su país, opinó que “la dirección” de los números macroeconómicos “no es buena”, si bien estos “no son preocupantes”.
A continuación un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.
—¿Cuán atractivo es Uruguay para los inversores extranjeros?
—Es un país sofisticado en demanda inversora. Hay jugadores presentes desde hace mucho tiempo y goza de una cierta estabilidad de reglas de juego que atrae. Está muy abierto al mundo.
Lo que sí nos gustaría es que de aquí a unos años, las administradoras de pensiones sean clientes naturales de los fondos de inversión, abriendo más sus posibilidades para invertir. Son procesos naturales. La regulación avanza junto con los tamaños de los fondos de pensión.
—¿Cree que hay chances de que eso suceda? La izquierda ha sido crítica de la instalación de las AFAP.
—Es algo que trasciende los gobiernos. Tener manos fuertes y ahorradoras locales fortalece muchísimo al país. No es una casualidad que las compañías eléctricas chilenas (donde las AFAP tienen más posibilidades de inversión) se financien más barato que en Perú.
—La desaceleración económica de Uruguay, ¿impacta en la decisión de los inversores extranjeros?
—No, para nada. Hay un sentimiento de cautela para con la región que tiene sus razones. En 2014 tuvimos dos bofetadas: la caída del precio de los commodities y la devaluación de las divisas que se aceleró bastante. Eso quita brillo a la región en desempeño macroeconómico, pero cuando uno invierte a nivel micro hay algunas compañías que se benefician de esa coyuntura. Siguen existiendo oportunidades de inversión muy buenas en empresas que ajustaron sus niveles de inversión para resultar más sólidas a final de 2015.
—¿Cómo se leen los datos que muestran una suba del desempleo y déficit fiscal relativamente alto?
—Se ve un deterioro en línea con la región. La dirección no es buena, pero todavía no son números preocupantes. Para el nivel de actividad tenemos perspectivas relativamente positivas, como también en el conjunto de la región. Uruguay no es un gran actor en la deuda latinoamericana, y menos a nivel corporativo.
—¿Cómo ve el mercado de capitales local?
—El desarrollo de los fondos de pensión puede ser un disparador. Uruguay tiene un rol a jugar, incluso regional, en un nivel de emisión de U$S 30 millones a U$S 50 millones. Es un mercado que ha tenido algunos accidentes en el pasado y es cauto en función de lo que vivió. Eso es sano.
—¿Qué se espera sobre Brasil?
—Santander prevé un decrecimiento de 1,5% para 2015, que ya es consenso de los agentes. Pero si es capaz de detener esta tendencia de deterioro, los mercados van a reaccionar muy positivamente. El crecimiento es lo que más nos preocupa; algunas cosas que estaban muy mal se van a corregir a la brevedad, como la cuenta corriente y es una de las cosas que a los inversores extranjeros más les preocupaban.
—¿Ve con optimismo el ajuste fiscal anunciado?
—Es un mal necesario. Es lo que el mercado está mirando para volver a considerar entrar. Pero no nos equivoquemos: Brasil tiene el tipo de interés nominal y real más alto del mundo. Con una suba de 0% a 0,25% en los tipos de interés de Estados Unidos (EEUU), no se va a ir la gente que tiene invertido al 14% en Brasil. A menos que piense que el real tiene una posibilidad muy sustancial de devaluarse. Por eso es muy importante un arreglo fiscal que calme las aguas y vuelva a traer dinero para ir cerrando el déficit de cuenta corriente.
—¿En Argentina espera cambios tras las elecciones de octubre?
—Ni el fútbol ni la política son muy predecibles en la región. Estamos del lado de la cautela, mirando la evolución de las reservas internacionales. Ya es un consenso que Argentina tiene que salir de este régimen cambiario de alguna manera. Esperemos que sea de la mejor posible y no de una forma violenta, como otras veces ha adoptado América Latina. El mercado ha pecado de exceso de optimismo sobre lo que puede pasar o lo fácil que es cambiar el régimen cambiario.
—¿Y la negociación con los holdouts?
—Da la impresión de que se va a arreglar. Cuándo, depende de cuál de los candidatos gane. Es muy difícil cambiar de régimen cambiario sin solucionar esa contingencia tan grande.
—Al volver a los mercados, ¿Argentina pagará un costo alto en tasas de interés?
—Al principio sí. Será alto en relación a otros países como Paraguay o Bolivia, pero si logra superar el cambio de régimen cambiario sin traumatismos va a converger a tipos de interés muchísimo más bajos.
—¿Qué impacto puede tener en la región una suba de las tasas de interés en EEUU?
—Es mucho más importante la comunicación que se haga luego de esa suba. La damos por descontada y creemos que setiembre es el escenario de mayor probabilidad. El ajuste es importante para dar la señal de que hubo un período de una política monetaria excesivamente laxa que se terminó.
Pero las políticas monetarias de América Latina no tienen correlación. Cada banco central tiene espacio para hacer su política monetaria mirándose a sí mismo, sus principales mercados de exportación y su actividad económica.
—¿Espera una mayor depreciación de las monedas latinoamericanas?
—La fortaleza indiscriminada del dólar está terminada. Contra algunas divisas puede seguir apreciándose, como contra el euro, o el yen. Las monedas latinoamericanas están a mitad de camino. El peso chileno y el mexicano no se van a seguir debilitando. El uruguayo está más a merced de lo que pase con el real brasileño y la forma que tome la transición argentina. Eso va a pesar más que otros elementos idiosincráticos del país.
—¿Qué impacto puede tener Grecia en la recuperación europea?
—Grecia es uno de los grandes cisnes negros del mercado. Creo que Europa quiere que se encuentre una solución dentro del euro, pero cada vez la solución es más costosa. Estamos en una espiral de deuda que no tiene solución fácil. Desde el punto de vista comercial no va a afectar, porque Grecia no es un jugador demasiado importante, ni un peligro muy grande para el sistema bancario europeo. Pero sería bueno neutralizar el riesgo para dar continuidad a la recuperación europea, que está y es muy importante para los mercados emergentes.