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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl tiempo pasa inexorablemente. Ya se cumplieron los primeros 100 días de gobierno, de los 365 días que tenía disponibles del primer año de gobierno, ya solo le quedan 265.
A simple vista parecería que los primeros 100 días de gobierno no representan mucho tiempo, ya que tan solo representan el 28,69% del total de días del primer año, pero al observar con mayor detalle rápidamente se da uno cuenta de que representan mucho más en las actuales circunstancias y teniendo en cuenta el liderazgo del presidente Lacalle Pou.
Y aún más teniendo en cuenta también que el gobierno ha tomado medidas que significan ajustes serios desde el punto de vista social y económico. Creo que lo ha hecho, porque el gobierno tiene algo que es muy importante: una cualidad diagnóstica seria, profunda y acertada del momento en el cual estamos viviendo, a escala nacional y mundial.
En realidad, el gobierno ha tomado las medidas justas que las circunstancias lo obligaron a tomar. Ha sido innovador en una serie de medidas que las circunstancias las hacían inevitables.
Ha tenido una cualidad diagnóstica de la situación que le permitió ver con claridad y con precisión ciertas áreas de su accionar que pudieron producir en el país un despertar del optimismo, de la producción, un poner al país en marcha, porque de eso es de lo que se trata la función de gobernar.
Yo creo que el gobierno, en este momento, ha caído en cuenta de una realidad que es inherente a la función de gobernar, y es que todos los gobiernos llegan a un momento, en su evolución, en el cual caen en cuenta que ellos deben gobernar a las circunstancias y no que las circunstancias las gobiernan a ellos y que la función de gobernar no es más que una permanente elección entre dos opciones: la opción de escoger una decisión desagradable políticamente, pero beneficiosa, y la opción de escoger una decisión agradable políticamente, pero catastrófica en el futuro.
En este momento, el gobierno gobierna a las circunstancias y no ha permitido que las circunstancias lo gobiernen a él, y al presidente Lacalle Pou no le tembló el pulso cuando tuvo que tomar medidas por encima de los costos políticos, pero en beneficio de la población, y hoy vemos que el mundo mira con admiración su decidida estrategia, armada en solitario para ganar la batalla al coronavirus.
El famoso Tratado clásico de Clausewitz, sobre la guerra, dice que la primera obligación de todo estratega es identificar, cuantificar y evaluar al enemigo. Si uno no sabe dónde está, ni quién es, ni qué tiene, ni cuál es el daño que le puede hacer el enemigo, uno tiene la batalla perdida antes de empezar.
El gobierno rápidamente ha podido identificar dónde está su enemigo.
El enemigo del gobierno es el PIT-CNT, el enemigo del gobierno es el FA-EP-NM, y la crisis interna que ellos están viviendo desde que el pueblo los desplazó del gobierno se va a reflejar inevitablemente en la acción opositora de estos grupos y, por lo tanto, sus perversidades podrán afectar la paz y el bienestar del pueblo.
El presidente Lacalle Pou ha recibido una responsabilidad: la responsabilidad de poner el país en marcha, y precisamente es lo que está haciendo, con seriedad y efectividad, en medio de una pandemia y de una profunda crisis de corrupción y anarquía que heredó del gobierno frenteamplista, por sobre eso, el gobierno tiene una gran capacidad de creación y de iniciativa.
El tema que desespera y exaspera a la oposición frenteamplista es definitivamente la falta de armonía entre sus dirigentes, la incoherencia política e ideológica de los grupos que la integran, la ansiedad por lograr cargos y la falta de oficio de muchos de sus integrantes.
En cualquier caso, los 100 días de gobierno comienzan a ser muchos en la medida en que se van encontrando soluciones, a la sorpresiva presencia del coronavirus, al problema social, a la inseguridad, a la educación, a la salud, a la orientación de la juventud, a promover una vida digna para los ancianos, a resolver los casos pendientes de corrupción a nivel municipal y nacional.
La solución, aunque parecería simple a primera vista, es mucho más complicada de lo que parece, pero el presidente Lacalle Pou, con medidas ajustadas a las circunstancias, va encaminando su accionar a una solución de estabilidad y bienestar social.
Jorge Azar Gómez
Ex representante de Uruguay ante ONU