Los sonidos del silencio. Podría pensarse que la intención de esta carta es referirme, de algún modo, a la entrañable canción de Simon and Garfunkel, que cierra, también en forma brillante, la película “El graduado” No; tampoco tiene que ver con el uso del silencio en la comunicación. El arte de mezclar palabras y silencios en la música o en la expresión verbal es un don admirable que sólo algunos elegidos poseen.
En materia política, quizá no llegue al nivel de arte, pero el sentido de la oportunidad de los diferentes actores, para efectuar una comunicación o mantenerse en silencio frente a determinados acontecimientos, constituye un valor sumamente preciado. Y quizá más preciado aún en este momento histórico.
Por otro lado, posee la virtud de evitar expresarse públicamente, cuando valora (casi siempre con absoluta certeza) que no conviene a sus intereses efectuar ningún tipo de declaraciones y hacer uso del instrumento del Silencio.
Este Maestro en el uso de las palabras y los silencios es, sin duda, nuestro ex (y seguramente futuro) presidente Dr. Tabaré Vázquez.
Analizando únicamente sus últimas apariciones públicas, recuerdo dos: cuando nos ilustró sobre el virus del papiloma humano y en el homenaje a Victorio Casartelli.
Recuérdese que en este tiempo y casi inmediatamente a la polémica (menor en términos políticos) sobre el uso de la vacuna contra el cáncer de útero, surgió el conflicto con el gremio de los profesionales anestésico quirúrgicos. Conflicto sumamente delicado y que estuvo a punto de que el gobierno decretase la emergencia sanitaria.
Parecería obvio, que el especialista que se explayó “urbi et orbi” sobre un tema —como dije políticamente menor— como las ventajas y contraindicaciones de la inoculación de una vacuna, tanto por su condición de galeno como de político, vertiera su calificada opinión sobre este otro tema, seguramente mucho más importante que el primero.
Pero no. En este caso, el conflicto pasó y su respuesta fue el silencio.
Durante un lapso interminable y que parece que no tiene miras de culminar, transcurre el “affaire” Pluna. Con aristas casi surrealistas; subasta: testaferro; Venezuela; Lorier; López Mena, etc, etc.
Por supuesto que el tema (o el problema) Pluna, no comienza con el gobierno de Tabaré Vazquez. El déficit de la compañía ha sido histórico y con alternancias, diferentes administraciones intentaron, sin éxito, resolver la situación.
Pero en la administración Vázquez se produjo un hecho de una importancia sustancial: se asoció la compañía de bandera con la empresa Leadgate; se compraron los aviones Bombardier (que hoy parece que a nadie le interesan); se dejó en manos privadas el gerenciamiento de la empresa y el gobierno a cargo de Vázquez resolvió que el Estado uruguayo se constituyera en garante de la adquisición de dichos aviones.
Hoy día el “culebrón” Pluna, aún no tiene miras de finalizar. Parecería, al menos para un mero observador del tema, que no existen soluciones o paliativos que determinen que, al final del proceso, el Estado deba hacerse cargo de las pérdidas que seguramente se generen.
Su ex ministro de Economía y Finanzas y quien ocupa el cargo en la actualidad pidieron perdón a la opinión pública por el “error” cometido en la operación Leadgate.
Pido disculpas al lector por la siguiente digresión: en este país en el cual constituye un hecho inédito que algún actor político practique un acto de contricción, las disculpas de dichos jerarcas (cuyas decisiones determinaron un costo enorme al Estado), fueron valoradas, al menos, como un acto de valentía. Enaltecedor para sus protagonistas. En lugar de ser visto, al menos, como un error inexcusable que ameritaba algún tipo de sanción, como sin duda hubiera ocurrido con cualquier funcionario público.
Pero volviendo al tema central cabe preguntarse: ¿cuál es la opinión del Presidente de la época sobre el tema? ¿Qué comentarios le merece? Obviamente no hubo acto administrativo que no contara con su firma, ni decisión que no contara con su aval.
Sin embargo: silencio absoluto. Como si él fuera una persona totalmente ajena al tema y no hubiera tenido nada que ver en el asunto.
El firmante ha aprendido que muchas veces, los dichos, los silencios e incluso las acciones políticas, atribuibles generalmente a la elaboración de una sesuda estrategia, son fruto de casualidades, improvisaciones, etc.
Y es posible que en el caso siguiente, se den estas circunstancias. Pero aún corriendo este riesgo, creo que vale la pena ponerlas de manifiesto.
En el homenaje a Casartelli, viejo baluarte del Partido Comunista, quedó flotando en el ambiente, luego del discurso de Vázquez, una vaga pero perceptible sensación de que su pensamiento político, al referirse al futuro, lindaba en cierta apología del “partido único”. Casi textualmente manifestó algo así como que el proyecto del Frente Amplio era el único viable y que resultaba imposible imaginarse el país sin el gobierno de su fuerza política. Cabe preguntarse: ¿tienen que ver estas palabras con que el auditorio mayoritario (adherentes del Partido Comunista), mantiene intacta su fe en la lucha de clases?
Unos días más tarde, también en un homenaje público, en este caso a esa figura singular, transparente, inteligente y honesta, como Vivian Trías, y frente a una audiencia socialista, cuyo Partido fue abjurando silenciosamente de su ideología marxista-leninista de los 70 hasta convertirse en una especie de fuerza socialdemócrata, mediatizó el alcance de sus dichos anteriores, entornando la puerta a otros “proyectos políticos” diferentes.
En definitiva: Vázquez ha demostrado con creces su enorme habilidad para hacer uso de las herramientas fundamentales de captación a su alcance: una imagen personal humanista, utilizando su profesión de médico oncólogo como arma política; cultivando una imagen de estadista sereno, medido, honesto y que llevó las riendas del gobierno del país en forma inmejorable.
Con todo ese capital político en su haber, la calidad de la gestión del Frente Amplio en sus dos períodos de gobierno, pasa a tornase irrelevante. Aún en medio de enormes conflictos internos, de sospechas de corrupción, de ineficiencias enormes en la gestión en materia de salud, seguridad, enseñanza, etc. , con la figura de Tabaré iluminando el futuro, resulta casi inimaginable, a esta altura, cualquier cambio sustancial de cara a las futuras elecciones nacionales.
Adolfo Daniel Blanc