N° 1915 - 27 de Abril al 03 de Mayo de 2017
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEntre el mes que viene y setiembre de 2019 se producirán cuatro ceses en las cúpulas jurisdiccionales, una situación que desnuda diferencias en el Estado. Legales, pero discriminatorias. Los ex presidentes Jorge Batlle y José Mujica dejaron su cargo con más de 70 años de edad. Batlle tenía 78 y Mujica 79. Cuando en marzo de 2020 el presidente Tabaré Vázquez entregue la banda presidencial habrá cumplido 80 años.
En el Poder Legislativo varios superan los 70 años. Amagan con el retiro y nada más. Una constante en la historia política.
En el Ejecutivo y el Legislativo no existe tope de edad, pero en el Poder Judicial y en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo los ministros deben jubilarse a los 70 años, según el artículo 250 de la Constitución.
La Carta dice además que deben retirarse luego de 10 años en funciones.
Tampoco tienen tope de edad ni plazo para ejercer sus funciones los ministros de los organismos de contralor: Corte Electoral y Tribunal de Cuentas.
En cambio, al cumplir 70 años o luego de 10 en funciones, también debe cesar el fiscal de Corte. Cuando ocurra en 2022, Jorge Díaz tendrá 55 años y quien lo sustituya necesitará el aval de los tres quintos del Senado.
¿Los titulares del Ejecutivo, el Legislativo y los organismos de contralor tienen más capacidad, resistencia física o talento perenne que los magistrados? ¿Qué impide modificar la Constitución? ¿No es extraño que ninguno de los proyectos de reforma, incluso el que ahora se promueve desde el oficialismo, contemple tal posibilidad?
Los límites van a contramano de la igualdad pero también de la evolución biológica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las últimas décadas la esperanza de vida ha registrado avances espectaculares. Un informe de la organización de mayo de 2016 dice que entre 2000 y 2015 la esperanza de vida aumentó cinco años. Continuará la evolución salvo en países azotados por la pobreza, el hambre y las enfermedades.
Es obvio que los 70 años de ahora no son los mismos 70 años de 1934 cuando se fijó ese tope. Desde antes los ministros comenzaron a ser identificados como los “viejos” de la Corte. En masculino, porque desde 1907 fueron hombres hasta que en 1985 ingresó Jacinta Balbela, que estuvo cuatro años.
En algunos países de la región la edad de cese en las cúpulas judiciales ha ido aumentando. Por ejemplo, se fijó en 75 años en Argentina, Chile, Paraguay y México. En otros se mantiene en 70, salvo en Bolivia a los 58 años. En Estados Unidos son vitalicios.
La posibilidad de extender la edad y eventualmente modificar los 10 años es un debate que no se ha dado en Uruguay pese a la creciente preocupación por la baja calidad de los nuevos abogados, que serán los futuros jueces.
El 17 de mayo, Ricardo Pérez Manrique se jubila por cumplir 70 años. En agosto de 2018 lo hará con igual edad Felipe Hounie, y en setiembre de 2019 se jubilará Jorge Chediak con 68 años y 10 en el cargo. Tres pérdidas importantes.
Se suma en el TCA Alicia Castro en enero de 2018. Cumple 70 años y estuvo tres en funciones.
Santiago Pereira Campos, profesor titular de Derecho Procesal, preside el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA) en la órbita de la OEA. El abogado, docente en la escuela de jueces del Poder Judicial (CEJU), considera que no es bueno el cese por edad o tiempo: “Hay ministros excelentes que se han ido a los 60 y pocos años. No es muy lógico no aprovechar todo ese conocimiento…”. (Búsqueda Nº 1907)
Lo avala la edad de algunos retiros por imposición de los 10 años: Leslie Van Rompaey a los 66 años, Daniel Gutiérrez (67), Jorge Marabotto (66), Raúl Alonso de Marco (68). Van Rompaey y Marabotto se integraron al ejercicio privado de la profesión.
Por el tope de 70 años se jubilaron, entre otros, Luis Torello, Jacinta Balbela, Juan Mariño, Milton Cairoli, Gevasio Guillot, Jorge Larrieux y Jorge Ruibal. Cairoli trabajó luego evacuando consultas privadas para juicios penales.
Otros estuvieron poco tiempo. Ingresaron por ser los más antiguos de los Tribunales de Apelaciones y cesaron al cumplir 70 años: Julio Chalar entre 2012 y 2014, Sara Bossio entre 2006 y 2008 y Pablo Troise entre 2003 y 2006. Como advirtió Pereira Campos, hay quienes llegan para estar poco tiempo en el cargo.
Este es un ejemplo de que en algunos casos la antigüedad para las designaciones poco aporta y se considera un “premio” o un “merecimiento” como fin de la carrera.
Muchos jueces son reacios a aumentar la edad de retiro. Prefieren no agitar las aguas, especialmente los ministros de los Tribunales de Apelaciones debido a su expectativa —en general infundada— de ocupar los sillones de la Corte o del TCA. A mayor edad de retiro tendrían menos posibilidades.
Este debate no está en la agenda de los políticos. Se vuelcan hacia los temas judiciales solo cuando los afectan directamente, denuncian a un rival, o negocian para designar ministros en la Corte o el TCA: “Uno para vos, otro para mí”.
Desde 2012 la tendencia ha sido reafirmar el artículo constitucional 236 que prioriza el acuerdo partidario y no la antigüedad. En pocos casos se ha logrado acuerdo. Si se aplicara el sentido común, la calidad de los jueces y el interés general, las designaciones deberían recaer en quienes puedan estar 10 años en el cargo.
Van Rompaey, Gutiérrez, Marabotto y Alonso de Marco, en su plenitud física e intelectual debieron retirarse.
Es atípico el caso de Elena Martínez. Fue designada en 2015 y su retiro en 2025 coincidirá con sus 70 años de edad y los 10 en funciones.
Como bien dijo Pereira Campos, en materia judicial mucho para discutir y modificar, empezando por la transparencia democrática en las designaciones. Pero hace falta voluntad política y despojarse de intereses mezquinos o espurios para avanzar en beneficio de todos.