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    Luisa Cuesta

    Fue en abril del año 2000. Jorge Batlle presidía Uruguay y el 12 de ese mes recibió en su despacho a una delegación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. El tema de la reunión era buscar un camino para “sellar la paz” entre los uruguayos, tal como lo planteó en su discurso de asunción del 1º de marzo de ese año. Por eso quería tener el respaldo de Familiares para crear la Comisión para la Paz.

    Pese a lo solemne del momento, Batlle realizó un gesto para distender a los presentes. Mientras los fotógrafos y camarógrafos comenzaban a realizar su tarea, se paró frente a Luisa Cuesta y le hizo una venia, como lo hacen los militares. “Aquí manda usted”, dijo y le confesó que en su casa quien gobernaba era su madre.

    Cuesta, uno de los símbolos de la búsqueda de la verdad para saber qué pasó con los desaparecidos durante la última dictadura militar, murió en la tarde de el miércoles 21 a la edad de 98 años.

    Murió sin saber qué pasó con su hijo Nebio Melo Cuesta, nacido en Mercedes, detenido y luego desaparecido el 8 de febrero de 1976 en Buenos Aires, según el informe de la Comisión para la Paz.

    En junio de 1973 fue apresada e interrogada en el cuartel de Mercedes, donde se le preguntó por su presunta vinculación con el PCR (Partido Comunista Revolucionario) y por la situación de su hijo. En 1976 viajó a Argentina y luego se exilió en Holanda, de donde retornó en 1985.

    En 2013 recibió el título de Honoris Causa de la Universidad de la República, por ser “un ejemplo de perseverancia, lucha y de aporte a la cultura de derechos humanos”.