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    Maitena sin sostén

    Lo peor de Maitena

    Después de publicarse Lo mejor de Maitena, apareció Lo peor de Maitena (Sudamericana) de la argentina que supo vivir en Rocha. No: ya no vive en La Pedrera, tampoco tiene aquel pelo corto tan blanco; aunque sigue del mismo tono, ahora es largo. Tampoco produce ya las tiras desprejuiciadas sobre la vida de las mujeres que la dispararon a la popularidad. A los 52 años es abuela, quiere pensar poco y vive en Buenos Aires otra vez. Superó el alcoholismo y abandonó el tabaco. Superó una cirugía de cuerdas vocales. Y cada mañana supera el desafío de poner a raya su tendencia melancólica.

    El partido es muy largo, eso piensa Maitena Burundarena sobre la vida de los pobres mortales. En una extensa entrevista con La Nación habló sobre cómo se cuida hoy en día. “Yo soy adicta. A lo que sea. Me encanta el alcohol, pero no extraño. Todos los que tienen problemas tienen que intentar parar. Es muy duro, pero lo que hay después está buenísimo. Y hay una edad en la que ni el cuerpo ni la cabeza te aguantan. Entonces, está bueno dejarlo en ese momento para llegar bien, porque falta mucho. Lo que uno no entiende a los 25 años es que el partido es muy largo. Y no es una carrera de quién llega más rápido, es de resistencia”.

    En tanto elabora un misterioso tercer libro con materiales suyos de poca circulación y que prefiere no revelar, Maitena decidió reunir y publicar historietas y bocetos de temática erótica, de 1986 a 1990, algunos inéditos. En una faceta menos conocida incursionó en la novela en 2011 con Rumble, un libro de trazas autobiográficas que narra el viaje iniciático de una adolescente de una familia conservadora.

    Lo peor de Maitena es un volumen grueso con una sugestiva portada negra que ofrece un muestrario de los distintos ángulos de su creación. Como si se tratara de una criatura mitológica con partes de diferentes animales, aquí se dan la mano tiras más ingenuas con otras más oscuras, violentas y border. En el origen se publicaron en revistas como Sex Humor, Fierro y Cerdos & Peces, redacciones en las que no era común que una mujer dibujara sobre esta temática. En algunos casos eran materiales en las antípodas de lo que más tarde Maitena editaría en la revista Para ti y el diario La Nación.

    Estas historietas escapan de los tópicos frecuentes de las archidifundidas Mujeres alteradas y Superadas, en las que las mujeres se miran en el espejo siempre deformante de varones poco tolerados y tolerantes, y en el espejo propio donde se ven las cargas características del sexo, como la depilación, el chusmerío de amigas o la adicción a la cirugía estética. En Lo peor de Maitena hay desfachatez y humor. Ese humor que funciona como un recurso para lidiar con la percepción de realidades ásperas.

    Se ven distintos registros y estilos hasta ahora poco difundidos. Además, es un muestrario selecto de lo que siempre prefirió Maitena, esos personajes mellados con algún tornillo flojo. Está el que es un gil en todos lados: en la oficina, en el barrio, hasta que se enamora de una hermosa mujer y su estatus social asciende varios escalones. Pero por poco tiempo. Están también las historias de “La Fiera”, una mujer que es extraordinariamente fea desde chiquita, que logra compensar su sino convirtiéndose en una “fiera” sexual que asalta al que se le ponga a tiro: desde el pintor y el verdulero hasta el ginecólogo. Es el terror que acecha en cualquier esquina. Y el resultado es bien divertido.

    También está el espécimen Daniel Frentelli, de la tira “El Langa”. La encarnación típica del porteño con facha que quiere levantarse a todas las compañeras de oficina y se jacta de las “minitas” con quienes salió.

    Por una línea de mayor sofisticación va “Barrio Chino”, con guión de su ex pareja Juan Carlos Martini, que se desenvuelve en ambientes sórdidos y seductores. El dibujo es otro: con mucho negro, calles sucias, autos desvencijados y personajes del submundo como el Lobito, el Pájaro y la Japonesa, pandillas de malhechores, violaciones y asesinatos.

    En los años de posdictadura en los que las revistas de cómic para adultos en Argentina tuvieron auge, Maitena desarrollaba una doble personalidad. De día se sentaba frente a su mesa de dibujo para ilustrar libros de texto escolares. Y por las noches dejaba salir de la jaula su imaginación adulta y de su mano escapaban historias lésbicas, ménage à trois y encuentros furtivos en lugares públicos.

    A la artista le costó volver a mostrar estas tiras de hace más de 30 años, anteriores a sus publicaciones más “serias”. En el libro lo explica: “Durante mucho tiempo estas páginas me resultaron impresentables, pero no porque fueran sobre sexo sino por cuestiones estilísticas que ya no me preocupan tanto. Hoy rescato la frescura irreverente y el erotismo —algo ingenuo en muchos casos— que las mantienen vivas”. Sí que están vivas estas historietas y son todo un disfrute para quienes las leyeron y para nuevos lectores.

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