—En el Frente Amplio estamos haciendo una campaña electoral muy fraterna, con candidaturas múltiples, lo que era muy importante.
—Los candidatos del Partido de la Concertación dicen que la elección es entre una continuidad de la gestión del Frente Amplio en Montevideo, que consideran mala, o un cambio.
—Dicen lo que tienen que decir. A mí me importa lo que siente la gente.
—¿Están equivocados en decir eso?¿Por qué?
—Los partidos de oposición tienen un drama: les cuesta reconocer lo que ha hecho el Frente Amplio. Se divorcian de la gente, porque la gente podrá criticar algunos aspectos, pero hay que ser muy cerrado para no reconocer que ha habido avances. En Montevideo ocurre lo mismo. Es cierto, hay montones de problemas y las encuestas son claras en que en algunas áreas básicas de gestión hay una visión crítica. La ventaja del Frente Amplio es que tiene más credibilidad que los partidos tradicionales. La democracia es eso, lo que la gente crea que tú puedes hacer. Es cierto, problemas hay, pero se ha hecho muchísimo y queda muchísimo por hacer. Ha habido errores, pero el Frente Amplio tiene la capacidad de cambiar y solucionarlos.
—El FA lleva 25 años gobernando la Intendencia capitalina y, según usted, todavía no solucionó problemas en “áreas básicas”. ¿Por qué los van a lograr ahora?
—La gente entiende que el mundo cambia, que no es lo mismo el Montevideo que había hace 25 años con sus 300 basurales endémicos, con un transporte urbano que era 20 veces peor. Y entiende que hoy hay tres veces más vehículos. Ni Mandrake podía prever que en los últimos diez años iba a crecer tanto la cantidad de autos en la ciudad. La gente tiene razón en quejarse por la basura que hay en torno a los contenedores, pero también reconoce que hay un mundo que ha cambiado. Es cierto que no tenemos la ciudad más limpia del mundo. Tampoco hemos podido educar a los ciudadanos; la ciudad más limpia no es la que se limpia más, sino la que se ensucia menos. La gente evalúa que hay cosas que faltan, pero también cree en unos y no en otros.
—¿Pero qué balance hace de la gestión de la administración actual en las áreas básicas?
—En alumbrado no hay mayores problemas. Está claro que en limpieza y tránsito, sí hay dificultades. En tema tránsito, el corredor Garzón no logró los resultados que se querían. Cada uno tendrá sus explicaciones.
—¿Cuáles fueron esos problemas?
—Hubo un problema de concepción global. ¿Dónde estuvo el problema? Es un tema de enfoque. Mi equipo se va a integrar sobre tres patas: primero la idoneidad, tener cabeza de gestión y tener metodología. Segundo, voluntad de trabajo en equipo. Tercero, alma, interactuar con la gente. Ese modelo implica un modo de encarar la gestión. La gestión no es un genio sentado en un escritorio; eso no existe, el mundo va hacia el otro lado desde hace 50 años. He hablado mucho del diagnóstico 360. ¿Qué es? Vas a encarar un problema, entonces hablás con todos los que te proveen algo para la toma de soluciones; hablás con los que reciben el beneficio de lo que vas a hacer; hablás con todos los puntos de vista para no equivocarte. Si uno mira, no hicieron eso con el corredor Garzón. Son modelos de gestión, no los estoy criticando, simplemente no se hizo. Tendrían que haber hablado con los vecinos. A partir de ahora hay que hacer el diagnóstico 360.
—Después de que se cometieron los errores en el corredor Garzón, ¿la Intendencia debió sancionar a los responsables?
—Errado se está en creer que la solución es la represión. Es mucho más importante aprender del error, que tener la cabeza de un funcionario en la pica al frente de la Intendencia para que todo el mundo mire y decir: “Se equivocó y le arrancamos la cabeza”. Hay que aprender de los errores.
—Usted dice que el tránsito es uno de los problemas de Montevideo. Esta administración intentó fomentar el uso de transporte público para bajar la congestión de vehículos; según el análisis que usted hizo recién, eso no se logró. ¿Cómo piensa solucionarlo?
—Sin duda hay que hacer un encare diferente al problema. Hay que tener un transporte que llegue en hora, esté limpio y dé un servicio de calidad. Hay que generar las condiciones. Una semaforización inteligente ayuda pila, mucho más de lo que algunos creen, y esa licitación ya está en curso. Hay que evitar el congestionamiento en algunos cruces de mucho tránsito.
—El eslogan de transporte público de calidad es algo que han dicho sucesivas administraciones. ¿Por qué el votante tiene que creer que usted lo va a lograr?
—Hay que tener más información. La falta de información en la toma de decisiones es un problema del Uruguay, en buena medida. Los objetivos políticos son lo primero, pero sin gestionar bien no se llegan, y sin tener información se talentea. La toma de decisiones es cada vez más información, información, información para entender lo que pasa. Por eso hay que conocer los flujos de vehículos, la velocidad de circulación, etc. Teniendo conocimiento de toda la ingeniería del tránsito, hay que ponerle mucho pienso para buscar la solución global de los problemas. Porque podés solucionar un problema en una parte de la ciudad y complicar las cosas en otra. Creo que hemos atacado los problemas puntualmente y no globalmente. ¿Por qué no se ha hecho? Porque no se tuvo esa visión global. Además hay que aprender de lo que se ha hecho bien en otros lados.
—¿Aprender de dónde?
—Uno viaja por muchos lugares de Europa y el transporte público invita. Tengo pactados viajes a Barcelona y a Medellín para ver cómo trabajan esas ciudades. Me interesa ir a Rosario y Curitiba. Son modelos interesantes, pero no son modelos que se pueden traer acá así como así. Las soluciones tecnológicas son trajes a medida. Implica ver, entender en qué se diferencian, ver qué es trasladable y conocer en qué se equivocaron.
—¿Cómo mejorar la gestión de la Intendencia en las áreas claves?
—Se necesita pensar Montevideo con una cabeza diferente. El Frente Amplio tiene un programa que busca el mejor Montevideo para todos los ciudadanos. Hay que tratar de conseguir la participación activa de los ciudadanos y el aporte de todo el que tenga algo para aportar. Además hay que terminar con esa idea maquiavélica de que una cosa son los objetivos políticos y otra es la gestión.
—Usted habla de mejorar la gestión. ¿Tiene pensado algún compromiso? ¿Eliminar los carritos de hurgadores?
—Tenemos un montón de objetivos. Vamos a reunirnos con los compañeros del Ucrus (Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos). La solución del problema de la limpieza pasa por tener más plantas clasificadoras, no solo como las que hay ahora, que se dedican a una parte muy específica de residuos de supermercados. Tiene que procesarse el 100% de una zona en cada planta clasificadora. En ellas, se separarán los residuos según sus características. El resto, lo que queda, va a un camión compactador al vertedero. Con eso lográs que en vez de que los camiones recolectores hagan caminos gigantescos, haya camiones específicos que hagan un trayecto más corto y con menos basura.
El objetivo es que no haya clasificación en las calles. Tanto por el tema de los animales, como la gente metida de cabeza en un contenedor. Defender que haya gente metida en un contenedor es lo menos de izquierda de la Tierra. Esa gente que está trabajando en la clasificación es la que tiene que trabajar en las nuevas plantas, como ocurre hoy en algunos casos.
Puede pasar que no el 100% de los clasificadores quede comprendido con este sistema. En esos casos habrá que buscar, trabajando con el Mides, una salida alternativa laboral y educativa para esta gente, para que tengan un trabajo digno al perder su fuente de laburo.
—¿Por qué hay que votarlo a usted y no a los otros candidatos del FA?
—No voy a decir por qué me tienen que votar ni me voy a comparar con Lucía y Virginia. El ciudadano no es tonto, ve un perfil y propuestas. Quiero ser intendente para hacer lo mejor por todos los ciudadanos, para gobernar pensando en el conjunto de los ciudadanos de Montevideo. Nos abrimos a las opiniones y las propuestas de todos los ciudadanos, el que conozca la realidad puede venir a aportar. No le voy a preguntar a nadie, cuando haga una propuesta, de qué partido político es.
—¿Cuáles son las propuestas que lo diferencian a usted?
—Tener una cabeza muy abierta para entender que lo fundamental es la unión de los objetivos estratégicos del programa del Frente Amplio y una visión global. Hay que entender que el mundo está cambiando y que la Intendencia requiere cambiar y adaptarse a eso. Montevideo es parte de un proyecto de país y tiene que ver qué papel va a cumplir en ese país productivo; hay que sumarse a las políticas nacionales. El país tiene problemas de seguridad, en particular Montevideo. ¿La Intendencia tiene que estar autárquica? No. Tendrá que iluminar lugares cuando sea necesario, tendrá que utilizar las cámaras de seguridad del Ministerio del Interior para ver comportamientos de ciudadanos en el tránsito, con la basura. Es entender que es un plan global y no solo objetivos.
—Usted dice que la gente puede ver distintos perfiles entre los candidatos. ¿Cuál es el suyo?
—Voy a trabajar con profesionalidad. Eso no quiere decir llenar la Intendencia de profesionales, sino de gente que conozca los temas y que los estudie en profundidad para tener clara la globalidad del asunto. No sé qué van a hacer los otros, lo que tengo claro es lo que voy a hacer yo: si no le metés cabeza y entendés que la gestión es parte del objetivo político vamos a tener fallas.
—El gremio de funcionarios de la Intendencia ha sido un dolor de cabeza para la actual administración. ¿Cuál va a ser su relación con Adeom?
—A uno lo eligen con el voto ciudadano para mandar y decidir. Segundo, debe quedar claro que no hay otra cosa más importante que la solución de los problemas de los ciudadanos. Para hacer, estoy convencido, hay que lograr la participación, el involucramiento creativo de los funcionarios. Pero lo primero es que uno está ahí para solucionar los problemas de los ciudadanos.
—¿Le parece que Adeom tiene claro que lo primero es la solución de los problemas de los montevideanos?
—Los problemas hay que solucionarlos. La solución de los problemas necesita de la actitud de cada uno. Lo que voy a buscar es el compromiso activo de los trabajadores, que se expresan a través de un sindicato.
—Pero Adeom ya ha demostrado cómo trabaja.
—En muchos casos Adeom no ha sido el ideal del comportamiento, pero ¡qué voy a hacer! Respeto su independencia.
—Va a tener que trabajar con ellos.
—Claro. Voy a tratar de que, desde el punto de vista de las condiciones laborales, esté todo bien. Eso es un punto de partida para que después la gente no se caliente por tonterías. Las malas condiciones laborales condicionan para lo otro... Vienen los manijazos y andá a pararlo. Lo primero es solucionar los problemas básicos y después generar un clima donde queden claros los objetivos, de forma de tener la participación activa y creativa, aportando ideas y conocimiento de la realidad, de los funcionarios. Después, no puedo involucrarme en la independencia de los sindicatos.
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2015-02-05T00:00:00
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