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    Mercado a futuro de novillo gordo en Uruguay es el inicio de un proyecto más ambicioso en commodities del agro

    Uruguay tendrá su mercado de futuros y opciones para commodities agropecuarios que comenzará a operar con contratos de novillo gordo, pero que en el mediano plazo y como proyecto más ambicioso, apuntará a concentrar una operatoria regional en soja, con puntos de entrega en Uruguay, Argentina, Brasil y otros destinos, según dijo a Campo, el gerente general de Rofex (Rosario Futures Exchange), Diego Fernández.

    Esta bolsa será administrada y controlada en Uruguay por la empresa UFEX, una sociedad integrada por la firma argentina y socios locales como Guzmán Telechea, quien ocupa la presidencia de la compañía, empresario de larga tradición en la producción ganadera y en la acción del gremialismo agropecuario, y más recientemente en la prestación de servicios para el sector pecuario.

    El proyecto de UFEX, que después de “varios años de incubación” espera la aprobación final del Banco Central, será lanzado oficialmente en la Exposición Rural del Prado el próximo miércoles 16 de setiembre a las 18 horas y contará, entre otros, con la presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, quien incluso está previsto que haga uso de la palabra en la presentación.

    En esa instancia, además, se organizó un panel sobre “Tendencias en los Precios de los Commodities”, del cual formarán parte Pablo Caputti, director de Análisis Económico del Instituto Nacional de Carnes (Inac), Pablo Roselli, socio de la consultora Deloitte, y Alejandro Wells, analista de mercados agrícolas y director de UFEX. El panel será moderado por Diego Fernández, gerente general de Rofex y director de UFEX.

    Precisamente Fernández, en diálogo con Campo, expresó que son conscientes de que no es un proyecto “fácil”, pero se mostró confiado en las posibilidades de avanzar positivamente hacia la formación de una masa crítica de operaciones que le dé “profundidad” al mercado y que permita operar, primero con los contratos de novillo gordo, y más adelante con soja y otros instrumentos financieros.

    Para Rofex, el hecho de que Uruguay tenga “muy buena seguridad jurídica, muy buen sistema financiero bancario y bastante apertura al flujo de fondos”, lo posiciona para que desde UFEX se pueda “tratar” de brindar un servicio local y regional.

    Lo que sigue es la entrevista de Campo con Diego Fernández.

    —¿Cómo nació la idea de asociarse en Uruguay para crear un mercado de futuros y opciones?

    —Nosotros iniciamos este proyecto porque vimos uruguayos motivados en avanzar en este sentido. Siempre es importante en los mercados que se desarrollan, tener un compromiso de los locales, y nunca se nos hubiera ocurrido desde Argentina tratar de montar un mercado en Uruguay gestionado solo por argentinos o desde el exterior, porque sabemos bien que cada país tiene su propia idiosincrasia.

    Entonces, a partir del conocimiento con Guzmán Telechea y con Alberto Pereira, surgió la motivación de ir pensando en un proyecto de largo plazo en Uruguay y empezamos con los contactos, las charlas con potenciales participantes, los análisis para ver qué productos se podían operar. Y hoy estamos ya a pocas semanas o meses de poner en marcha definitivamente un proyecto que tuvo varios años de incubación. Si bien Rofex es un mercado muy exitoso, ya que es el segundo mercado a futuro más importante de Latinoamérica y con muy buen volumen en futuros financieros, no dejamos de ser un mercado fundado en 1909 y que ve estos proyectos como de alto contenido estratégico, porque hay que sembrar para un futuro que es muy incierto, pero que es necesario mirarlo con una visión de largo plazo.

    —¿Rofex ya tiene sociedades de este tipo en algún otro país?

    — Tuvimos, hace una década atrás, mucho contacto con la bolsa de mercaderías y futuros de Brasil que ahora es BMF Bovespa porque se fusionó, y ahí ya surgió la motivación de tratar de diseñar un producto que integre las operatorias de soja de los dos mayores productores de Latinoamérica. Lamentablemente, en aquel momento por cuestiones de restricciones al flujo de capitales extranjeros en Argentina, ese proyecto, que tuvo un grado de avance importante, no lo pudimos lanzar. Y no hay duda de que con UFEX, tratar de implementar una operatoria con orientación regional e internacional de soja, es una de las ideas que nos motivan a avanzar. Es un proyecto muy ambicioso, con muchos obstáculos para ser exitoso, pero también es muy atractivo como para ponerle fichas.

    La realidad es que la producción sudamericana de soja, que ya no es solo Argentina y Brasil, sino que tiene a Paraguay y a Bolivia como participantes de volumen y a Uruguay también con una producción importante, hace que sea atractivo pensar en una formación de precios del Cono Sur para la soja, dado que el producto que se negocia en Chicago a veces no se correlaciona con los precios del hemisferio Sur. Es un proyecto muy interesante que lo intentó el Chicago Board, que hace más de una década lanzó un contrato de soja sudamericana que fracasó y que nosotros intentamos armarlo con BMF y por cuestiones del flujo de divisas no pudimos avanzar. Ahora lo estamos poniendo como un proyecto de mediano plazo en UFEX para tratar desde Uruguay de poder montar esa operatoria regional, con puntos de entrega en Palmira, pero también en Argentina, en Brasil y en otros lados. Ese es el proyecto más de mediano plazo y más ambicioso de UFEX y claramente es algo que nos genera optimismo y motivación, más allá de que sabemos que no es un proyecto fácil.

    —¿La motivación central entonces está en la soja y no en los contratos de novillo gordo?

    La motivación central es implementar una bolsa de futuros en un país que vemos que tiene muy buena seguridad jurídica, muy buen sistema financiero bancario y bastante apertura al flujo de fondos, para tratar de brindar un servicio local y regional.

    Ese proyecto tiene un lanzamiento de corto plazo que serían los futuros de novillo gordo, donde hay una necesidad de cobertura en Uruguay, pero que no se va a restringir solo a eso, porque no hay ningún mercado del mundo que pueda vivir con un único producto. Dada la masa crítica de Uruguay, tenemos que pensar en productos más ambiciosos que a lo mejor no serán en el corto plazo, sino más en el mediano plazo, pero que van a ser necesarios para que la bolsa sea sustentable.

    —¿Ya están prontos para empezar a operar con contratos de novillo gordo?

    Estamos esperando la autorización final del Banco Central para los reglamentos del primer producto, que sería el contrato de novillo gordo.

    —¿Cree que Uruguay está preparado para operar con instrumentos de estas características en el sector agropecuario?

    Hemos detectado que en Uruguay hay bastante operatoria de futuros, lo que pasa es que se realizan en el exterior. Muchos productores agropecuarios hoy toman cobertura de soja o de trigo en Chicago.

    —Pero no hay la misma tendencia en la ganadería

    —En el mundo los mercados de futuro en novillos son extremadamente escasos. Hay en Estados Unidos y en Brasil solamente, y el grado de desarrollo relativo es mucho menor que en los granos. No importa tanto el subyacente, que en este caso es el novillo, sino que haya una cultura de tomar una cobertura, en el caso del productor, a la baja de precios, y en el caso del comprador, a la suba.

    Modelo argentino

    —¿La operativa en Uruguay va a tener alguna particularidad?

    La clásica. Es una bolsa donde se negocian unos instrumentos, que son los futuros y las opciones. La bolsa marca las reglas de juego, pero no participa de la oferta y demanda del producto, sino que esta está creada por todos los clientes o participantes que entran a través de sus corredores. La bolsa aplica la tecnología para dar una plataforma de negociación electrónica, que es como se negocia hoy a nivel mundial, y los sistemas de liquidación, para que todas las operaciones por diferencia de precio sean cumplidas.

    Si se compró o se vendió un contrato a un determinado precio y luego el precio baja, se tiene la certeza de que esa fluctuación, que en el mercado de futuro para el productor es una ganancia, pero lo que hace es compensar el menor precio de venta de su producto que es el novillo, va a ser pagado, porque eso lo administra y lo garantiza la bolsa.

    —¿Quienes creen que van a ser los principales actores en la experiencia uruguaya?

    Quienes son los principales actores en un mercado de futuros depende muchísimo del tipo de mercado y del nivel de desarrollo. Primero que nada son necesarios los intermediarios, porque los mercados de futuros no llegan al cliente final en forma directa, sino que lo hacen a través de corredores o agentes de bolsa. En Uruguay los corredores o los bancos son los que van a distribuir, vender o abrir una cuenta para el que quiera operar futuros. En cuanto a los usuarios finales es muy variado. En Argentina, en lo que es futuros agropecuarios, más del 90 % del volumen viene de lo que se conoce en Estados Unidos como Comercial, es decir, actores del comercio de granos, productores, acopiadores y exportadores. Y la parte de inversores financieros es ínfima. En Estados Unidos está más balanceado entre unos y otros, y en los mercados asiáticos muchas veces la parte de inversores, o de especuladores de trading, es más activa porque son distintos tipos de cultura.

    Es de suponer que en Uruguay tengamos inicialmente un formato más parecido a la Argentina, donde la mayor cantidad de usuarios sean productores, feedloteros y frigoríficos.

    Es muy poco probable que el mercado de futuros de ganado arranque con una participación fuerte de los fondos de inversión, porque necesitan un mercado líquido, y cuando un mercado recién arranca, no suele ser tan activo.

    —¿Qué expectativas tienen para Uruguay?

    —Nosotros tratamos de no hacer pronósticos de volumen, porque en otros mercados mucho más desarrollados y con mucha más experiencia, se ha demostrado que estimar cuánto se va a operar es una lotería total. Hay estudios hechos en mercados desarrollados que indican que de cada veinte productos que lanzan, solamente uno es exitoso, y estamos hablando de Estados Unidos. Entonces, que yo diga que de futuros de novillo esperamos operar tantas toneladas sería presuntuoso porque sería futurología pura. Aspiramos lograr un volumen que garantice la posibilidad de tomar cobertura a cualquiera que quiera entrar. Es decir, por ejemplo, que si alguien considera que llegó el momento de vender un lote a seis meses, vaya al mercado y haya la suficiente profundidad para que esa operación la pueda hacer, e ir generando un flujo de negocios y un conocimiento de la operatoria que permita avanzar luego en otros productos para ir construyendo una variedad de posibilidades dentro del mercado. Pero no estamos poniendo cifras objetivas, ni en tonelaje ni en cantidad de contratos, porque eso ha demostrado ser algo muy difícil de poder estimar.

    Precios y cobertura

    —¿Cuáles cree que son las principales ventajas para productores y frigoríficos?

    Los beneficios directos que ofrece cualquier operatoria de futuros son siempre dos. Por un lado dar señales de precio. Hoy se dispone de señales de precio de contado, pero no de futuro, o por lo menos no demasiado públicas. Y esas señales son las que alinean oferta y demanda, ya que si el precio en el futuro es creciente, incentiva a la producción a que invierta y produzca más, y de esa manera satisfaga la demanda mayor que está haciendo que el precio suba. Y una tendencia contraria, es decir, que hacia el futuro el precio es muy bajo, desalienta a quien tiene que producir. Esas señales son muy valiosas y es una de las contribuciones más importantes que tiene un mercado de futuros. Nosotros siempre le decimos al productor que no es lo más importante que opere, sino que lo primero que tiene que hacer es ver los precios, seguirlos diariamente y tratar de entender, así como sigue el pronóstico del clima, qué es lo que está anticipando el mercado.

    Si se observa lo que pasó con los precios internacionales de los commodities en los últimos seis meses o un año, es clarísimo que la baja que ha habido venía siendo marcada por los mercados de futuro.

    El otro beneficio importante es servir de herramienta de cobertura. Cuando hay un precio que realmente me sirve para cerrar un negocio, como por ejemplo en el caso de un frigorífico para cerrar una exportación que sabe que vendió a un precio determinado, comprar su insumo a un precio también determinado le permite cerrar un margen, y si en un mercado a futuro se lo puede asegurar, básicamente lo que está haciendo es consolidar ese margen de rentabilidad.

    —En Uruguay hay un importante número de frigoríficos, pero la faena se concentra mayoritariamente en unas pocas empresas, donde incluso hay desconfianza del sector productor en cuanto a un control para incidir en los precios. ¿Ud. cree que eventualmente un mercado de futuros puede, en el caso de que exista, limitar ese supuesto poder de algunas plantas y generar una resistencia de las mismas?

    Yo soy un poco escéptico a suponer que pueda haber tanto control del mercado por una parte, excepto que haya un monopolio total, así que no podría contestar a eso. Nosotros lo que sí vemos es que es necesaria cierta atomización para que un mercado de futuros prospere. Si hay un monopolio, por ejemplo, de la comercialización de petróleo, es evidente que es muy difícil que haya una operatoria de petróleo en ese lugar. En el caso de los frigoríficos, si bien hay cierto grado de concentración, hay un nivel de dispersión que asegura competencia y puja, que nosotros pensamos que es suficiente como para lanzar. Eso depende mucho de la estrategia comercial de cada compañía, de la posibilidad de cobertura interna de precios, porque básicamente, teniendo el activo y el pasivo asociado a los mismos riesgos, hay posibilidad de cubrirse sin ir al mercado de futuro, pero todos terminan usándolo en mayor o menor grado.

    —En Argentina no hay futuro de novillo, ¿porqué?

    Hubo dos experiencias, una entre los años 1991 y 1994 en un mercado que funcionó en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el Merfox, y luego, en el año 1999, nosotros como Rofex hicimos un lanzamiento que tuvo una operatoria de seis meses y luego el volumen empezó a decaer. Eran otros momentos, pero para que haya un mercado de futuro es fundamental que haya cierto nivel de oferta y demanda, y cuando el mercado está muy intervenido y no hay volatilidad, desaparecen los incentivos para operar. En los años en que se intentó, en la Argentina hubo problemas de ese tipo que hicieron que no fuera viable.

    En estos dos casos hubo masa crítica, y luego por problemas de coyuntura económica se perdió el volumen. De hecho, el primer proyecto del Merfox operó tres años. No fue una experiencia de un par de semanas.