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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáVengo a Montevideo con regularidad y alegría, desde São Paulo, donde nací y donde vivo. Admiro algunas obras de revitalización urbana, especialmente la Plaza Seregni, que me impresionó por el ambiente alegre y de sana diversión que allí reina.
Los miércoles de noche, durante el verano, hay una graciosa “milonga callejera” con clases de tango gratis y, más tarde, una milonga en la que bailan más de cien personas de las más diversas edades. Esta actividad se suma a otras como capoeira, circo, skate, juegos en las canchas y espacio para los niños pequeños, que juegan con sus padres.
Se trata de una experiencia comunitaria genial, capaz de darle envidia a cualquier ciudad del mundo.
Sin embargo, veo una falla que empaña el brillo de esta iniciativa tan exitosa: el cierre de los baños públicos a las 21 horas para todos los usuarios de la plaza, menos para los milongueros, entre quienes me incluyo. Después de esa hora, hay que decirle a la funcionaria encargada una especie de contraseña que funciona como llave mágica para abrir la puerta del baño: “Soy de la milonga”.
En mi opinión, es un error reservar el espacio público solamente para algunos privilegiados y dejar fuera a otros, que supongo que pagan los mismos impuestos. ¿No sería más justo y más democrático disponer ese servicio para todos hasta las 24 horas en las lindas noches de verano de esta hermosa ciudad?
Sofia Carvalhosa
CI 5.620.369x/ssp sp
São Paulo (Brasil)