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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSus bibliotecas están desbordadas de libros perfectamente ordenados. Ensayos de historia, política, derecho, y algunas novelas, conviven con su banderín del Liverpool Fútbol Club y un pequeño busto de Artigas. Cada vez que necesita recurrir a una cita puntual, el candidato a presidente del Frente Amplio (FA) Javier Miranda no se equivoca de lugar. Conoce a la perfección su biblioteca. En una entrevista que concedió a Búsqueda el martes 28 en su apartamento del barrio Parque Rodó, Miranda opinó que el FA corre el riesgo de convertirse en un partido aristocrático, dominado por una estructura oligárquica y sin contacto con la sociedad.

—¿Qué es lo que más lo desvela del FA?
—Una cierta inercia en los frenteamplistas. Percibo que hay un número importante de frenteamplistas que están incómodos con el Frente, están molestos. Un poco con el gobierno y otro poco con el Frente. Pero no hay una reacción, siento que sigue habiendo una actitud de: “bueno, no es un problema mío”. La elección interna del 24 de julio permitiría dar un sacudón y transformar al Frente, pero no veo una reacción y me preocupa. Como que ha ganado una sensación de que la política no arregla esto, entonces me alejo de la política. Eso me desvela ya en términos institucionales, no solo por el Frente Amplio sino por el país. Es el caldo de cultivo para el “son todos iguales” y “que se vayan todos”, y después vienen los Berlusconi, Fujimori, Novick, Collor de Mello; todos los aventureros.
Y lo otro que me desvela es lo que he hablado de la oligarquía dentro del Frente Amplio. Oligarquía quiere decir gobierno de unos pocos y creo que eso pasa hoy en el Frente Amplio. Creo que hay una estructura, un aparato que lo gobierna y que, como toda estructura, tiende a encerrarse en sí misma. Me desvela que se consolide el aparatismo en la fuerza de izquierda.
—El gobierno está recibiendo malas noticias en temas económicos y la opinión pública. ¿Cómo ve el escenario?
—Es un momento complicado, sin duda.
—¿Es oportuno que el partido político que gobierna se dedique a discutir una reforma de la Constitución?
—No es así. El Frente Amplio está discutiendo reforma constitucional desde hace años. La comisión lo que hace es votar ahora —eso sí que no entiendo muy bien a cuento de qué— que se va a promover la reforma constitucional. No me preocupa demasiado. Reforma constitucional en este país tiene que haber, de eso no hay duda. No creo que sea en este período por un tema político práctico. Además hay que discutirlo con los partidos políticos y con toda la sociedad. Ahora, ¿hay que discutirla en este minuto cuando tenemos problemas de déficit fiscal, cuando el producto crece 0,5%, si crece? No creo que sea el centro, pero creo que es una discusión pertinente. ¿Cuál es el problema de discutirlo?
—La mitad del Partido Socialista cuestionó su candidatura y quería libertad de acción. ¿Cómo espera articular con los grupos que no lo apoyaron si gana la elección?
—Primero que nada, soy independiente dentro del Frente. Eso a mí me da una fortaleza que es acercarme a los distintos sectores sin generar sospechas. Espero poder persuadir a los sectores para llegar a acuerdos, porque hay que quebrar esa lógica de que un bloque le gana a otro. Hay una resolución del Partido Socialista, que me apoyan. Te podría decir: el Partido Comunista (PCU) no me apoya; ¿o la mitad del PCU no me apoya? La decisión institucional de los socialistas es apoyar mi candidatura; la decisión de los comunistas es apoyar a (Roberto) Conde. Ahora, qué hacen los comunistas o los socialistas, después se verá.
—¿Esperaba el apoyo del PCU?
—Fui a buscarlo, claro. Por muchas razones, la primera es afectiva. Mi viejo desapareció por comunista y no por escribano. Pero también por una cuestión estratégica, para romper la polarización, la idea de un frente dividido entre el mujiquismo y el astorismo, por decirlo a lo bestia.
—En el comienzo de la campaña a usted lo atacaron…
—¡Búsqueda me atacó!
—No, no. Búsqueda informó sobre…
—Búsqueda informó una filtración que tuvieron, que considera valiosa porque cree que puede hacer ruido y la publica. Y está bien. Tenía una deuda con el Frente Amplio, fui, la arreglé y se acabó el problema. ¡Ya está! Hay decenas, centenas, millares de personas que tienen deudas con el Frente, ya está. El tema es otro, es la jugada política. Intentaron utilizar políticamente eso al inicio de la campaña, intentaron ensuciar la cancha. Con una información que sale de dentro de la estructura. ¿Por qué no se avisa antes y por los canales institucionales? La largás el 19 de marzo, más o menos a la semana de que se aprueban las candidaturas. ¿Por qué la largás? Y además la largás, porque no fue que un periodista de Búsqueda pasó por un comité y justo estaban discutiendo eso y lo escuchó; alguien se lo pasó a Búsqueda. ¿En ánimo de qué? De pegarle a una candidatura.
—¿Fue el aparato que usted denuncia?
—Alguien jugó ahí, con una motivación política deliberada. Esos son los problemas.
—¿Ensuciar la cancha?
—Claro. ¡A la semana de haber arrancado!
—En una reunión del Partido Socialista dijeron que usted no tenía ni idea de dónde quedaban los comité de base del FA y que ese era un elemento que usarían sus contrincantes. ¿Le ofende ese punto?
—En esa reunión del Partido Socialista dijeron que nos atacarían diciendo eso. No se dijo que yo nunca había ido a un comité. No es cierto que nunca pisé un comité de base. ¡No seas malo! En el 84 estaba metido en el comité Trouville hasta acá (se marca la frente). Lo que pasa es que luego entro a Familiares. Y creo que hay que separar la militancia partidaria de la militancia social. ¡Ya está! ¿Eso me genera alguna incapacidad para ser presidente del Frente? No, creo que al contrario. Le viene bien que se airee con otras miradas; con gente que no viene del apparátchik. De lo contrario seguimos reproduciendo el apparátchik. Y eso es generar aristocracias. ¿Para ser presidente del Frente hay que tener sangre noble? ¡No! El proceso de acumulación del Frente ha sido el de acercar gente de otros sectores.
—¿Cómo debe manejar la relación del FA con el PIT-CNT?
—El movimiento social es una cosa y la fuerza política es otra cosa. Es natural que tengas un diálogo fluido permanente, pero hay que separarlas. No se puede pretender que el Frente Amplio sea el aparato político del movimiento social, ni que el PIT-CNT sea el brazo sindical del partido político. Algunos lo piensan así pero están equivocados.
—Hay dirigentes que mantienen alta exposición en los dos “mostradores”, un caso reciente es el del Oscar Andrade, que era diputado y renunció a la banca para volver al Sunca.
—Y yo creo que ese es un problema. Hay que separarlo y distinguirlo; no quiere decir que no tengan relación. Andrade era un representante nacional y no debiera ser un representante de una corporación. Era diputado por Montevideo y no podía ser el diputado del Sunca. Es un error ser el diputado de una corporación. De la misma manera que no quiero una bancada evangélica. Por eso no quiero un Amarilla como representante de una organización religiosa. Defiendo la democracia de partidos políticos. No quiero representaciones corporativas, eso es el fascismo.
—¿Con qué puntaje califica lo que va del gobierno de Vázquez siendo 1 la peor nota y 10 la mejor?
—Antes de ponerle el número, yo haría lo que hacíamos en la escuela: puede y debe rendir más. ¡Puede! Pero además debe. No me animo a poner un número fijo. La respuesta es complicada, porque te pueden decir que es muy poco o que es mucho. Pero es un 7 o un 8, anda ahí. No está todo fantástico, creo que está razonablemente bien y con dificultades. Con dificultades… es un 7.
—¿Falta autocrítica a nivel del oficialismo y del gobierno?
—Allí está el problema, son dos cosas distintas. El gobierno es una entidad pública. Tabaré Vázquez no es un frenteamplista en el gobierno. Es un funcionario público que gobierna para todos los uruguayos. El partido político es otra cosa. El gobierno tiene que ser autocrítico, por supuesto. A diferencia, el FA tiene que ser crítico. Eso no quiere decir que se pase a la oposición. La primera tarea del Frente es sostener políticamente el gobierno que promovió. Eso no quiere decir que no se puede ser crítico. Se requiere el permanente diálogo, es una tarea fundamental de la presidencia del Frente Amplio.
—¿Con la decisión del FA de que Uruguay se retire del acuerdo global de servicios (TISA), no le enmendó la plana al gobierno?
—No. Eso es mostrarle cuál es la posición del partido político. El gobierno tiene que escuchar a su fuerza política pero no decidir conforme a eso solo. No estoy de acuerdo cuando el presidente dice que va a hacer lo que su fuerza política decida. Ese es un mensaje institucionalmente equivocado. Lo digo con total respeto por Vázquez. Lo que tiene que hacer el presidente es tomar la decisión que sea y para eso escuchar a todo le mundo, y en especial a la fuerza política. Pero no trasladarle la decisión a su partido.