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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáRompiendo paradigmas: ¿por qué más mujeres en la ciencia? El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia es una jornada en la que se busca promover el acceso y la participación de niñas en la ciencia así como reflexionar sobre los obstáculos que desde pequeñas, las mujeres y niñas encuentran para desenvolverse y construir en el campo de la ciencia.
Desde Investiga Uy nos sumamos a la conmemoración porque consideramos de vital importancia romper con los diversos mecanismos que inciden para que estos obstáculos persistan en los diversos ámbitos donde hacemos ciencia en nuestro país.
Esta convocatoria hace énfasis en la niñez, resaltando la educación en los procesos de cambios. Desde los juegos de la primera infancia se tiende a promover de forma diferencial la participación de niñas y varones en actividades que se proyecten hacia la actividad científica. Puzzles, mecanos y bloques, juegos de ingenio, estrategia y enigmas han sido tradicionalmente destinados a niños más que a niñas. Para estas se reservan actividades expresivas, así como juegos y juguetes asociados al cuidado y a otras actividades históricamente feminizadas. Si bien son realidades en permanente transformación, la idea de la racionalidad y el pensamiento lógico como actividades preferencialmente masculinas sigue vigente y se gesta desde los primeros pasos de la socialización.
En el proceso educativo se evidencian segregaciones horizontales en las que niñas, niños y adolescentes se distribuyen. A modo de ejemplo, en secundaria, en la orientación Ingeniería se registran un 34% de mujeres, en Economía un 50,4% y en Medicina/Biología un 66,6%, Arte un 65,4% y Derecho/Humanístico un 65,4% de mujeres1.
Asimismo, estos estereotipos hacen que, aún dentro de la actividad científica, se encuentre una distribución sesgada en la áreas de conocimiento, con una mayor participación de las mujeres en áreas sociales y de salud, en relación con las denominadas ciencias duras, reflejando las formas en que las tareas de producción y reproducción se distribuyen en el conjunto de la sociedad. En el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) se observa que en las áreas de ingeniería y tecnología y de ciencias naturales y exactas el 34% y el 43% de las personas categorizadas son mujeres respectivamente, mientras que en humanidades y ciencias médicas y de la salud son 53% en ambas2. A nivel internacional, entre las autorías de publicaciones de investigación de temas de finanzas e informática menos del 20% son mujeres, teniendo en el otro extremo las publicaciones de ciencias sociales con 60% de autorías de mujeres y en partería y enfermería con 75%3.
Existen múltiples factores que se superponen y que influyen en la progresión de la carrera de niñas y mujeres desde la etapa educativa a la profesional. Estos factores se pueden analizar a nivel individual (habilidades de lenguaje, autopercepción de habilidades, interés y motivación), de familia y de pares (creencias y expectativas, situación económica, relación entre pares), de escuela (percepciones y apoyo de docentes, acceso a materiales y recursos, estrategias de enseñanza) y de sociedad (legislación de igualdad en remuneración, políticas de igualdad de género, redes y capital social, normas sociales y culturales, datos desglosados por sexo y género para la formulación de políticas)4.
La escasez de políticas dirigidas a fomentar la equidad de género confluye con la sobrecarga de las mujeres en tareas de cuidados, obstaculizando el desarrollo de estas en relación con sus colegas varones. A lo largo de la carrera las mujeres son excluidas de los espacios de toma de decisiones en las tareas de investigación y de gestión: a los 50-59 años de edad, el 70% de las mujeres y el 58% de los varones no participó nunca en un órgano de dirección1.
A estos motivos de derechos a la educación y a la realización personal, se suman crecientes evidencias de que la diversidad en los equipos aporta a una mayor calidad de la investigación al incorporar diversas perspectivas al planteo y resolución de problemas.
Por ejemplo, la evaluación luego de 10 años de aplicación de políticas de promoción de la incorporación de perspectivas de sexo y género en las investigaciones está evidenciando que los proyectos liderados por mujeres tienen mayor probabilidad de incorporar estas dimensiones, lo que contribuye a una mayor relevancia de los resultados y a beneficios para más personas5.
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos convoca a reflexionar sobre los roles que nos distribuimos en la propia generación del conocimiento así como sobre los mecanismos que obstaculizan el pleno desarrollo de las mujeres en la carrera científica. Por motivos de equidad, de derechos y de democracia, consideramos imperioso avanzar hacia la formulación de políticas que rompan con los sesgos de género y actúen sobre el entorno individual y familiar, educación, sociedad y Estado para avanzar hacia un país más igualitario.
Investiga uy
Asociación de investigadoras e investigadores de Uruguay
1. MIMCIT. Mujeres en ciencia, tecnología e innovación en Uruguay: un factor clave para avanzar en igualdad de género y desarrollo. (2020).
2. Bernheim, R. Informe de Género. Unidad de Evaluación y Monitoreo, ANII (2015).
3. Holman L, Stuart-Fox D, Hauser CE (2018). The gender gap in science: How long until women are equally represented? PLoS Biol 16(4): e2004956. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.2004956
4. Unesco. Descifrando el código: La educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM (2017). ISBN978-92-3-300107-7
5. Haverfield, J. & Tannenbaum, C. A 10-year longitudinal evaluation of science policy interventions to promote sex and gender in health research. Health Research Policy and Systems 19, 94, doi:10.1186/s12961-021-00741-x (2021).