• Cotizaciones
    martes 23 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Mujica en el campamento de Vázquez

    Sr. Director: Expedición campestre. A veces suceden cosas que, si son relatadas exactamente como sucedieron, nadie las cree y quien las relata es calificado de mentiroso. No sucede con frecuencia y solo se da en algunos lugares. Pero se da.

    Seguramente sería tildado de mentiroso aleve o ingenioso cuentamusas quien haya urdido un relato referido a que el presidente de un determinado país del sur, haya comparecido a un acto oficial, en la sede del Poder Ejecutivo, sin saco, sin corbata, sin medias y hasta sin zapatos.

    Sin embargo nada hay de falso, ni siquiera de exagerado, en tal relato: todo el Uruguay vio a Mujica un par de semanas atrás en un acto oficial (y políticamente delicado) calzando sandalias y con los pantalones remangados a media pierna. Tampoco nadie creerá —y es absolutamente cierto— el relato de otras peripecias presidenciales acaecidas en esos días tan agitados.

    Cuando se desmoronó del todo la endeble estantería del affaire Pluna, el presidente Mujica decidió establecer un urgente contacto con el Dr. Tabaré Vázquez, sea para contarle lo que tuviera que contarle o preguntarle lo que precisase preguntar. El caso es que Mujica partió en busca del Dr. Vázquez hacia los confines donde éste había montado su campamento de pesquería. Partió, pues, Mujica en el helicóptero FAU 173 de la Fuerza Aérea Uruguaya, ya que el FAU 1 que corresponde a Presidencia está en reparaciones. (No es que haya 173 helicópteros: hay dos, el 1 y el 173).

    Una vez que la aeronave mencionada tocó tierra en la estancia Anchorena, el presidente y su comitiva caminaron a campo traviesa hacia la humilde costa del San Juan, donde los esperaba un bote (no se sabe el número) que los llevaría a la otra ribera. Una vez embarcados y sorteadas las patinadas en el barro de la orilla (más fáciles de sortear que otras patinadas) empezaron a bogar. El presidente iba, según el dicho campero, más serio que cuzco en bote.

    El desembarco en la otra orilla fue particularmente engorroso, dejando atrancada una sandalia presidencial en la arena barrosa: Cánepa quedó encargado de rescatarla. Rengueando llegó Mujica al campamento del Dr. Vázquez, llamado El Indispensable (él, no el campamento).

    Como se sabe, la historia misma se toma la atribución de bautizar o re-nombrar a ciertos personajes que la han hecho. En la Florencia del Quattrocento, Lorenzo de Médici era El Magnífico; Gaspar Rodríguez de Francia fue El Supremo en el Paraguay, y así. Aunque la historia aquí no ha terminado y hay un final aún por contarse, Vázquez ha recibido el mencionado apodo, no de la Historia sino de sus seguidores (los de Vázquez), es decir, de todos los que están temblado de perder sus cargos, sus prebendas, su figuración en la tele, sus sueldos públicos, sus ONGs compañeras y demás modalidades de estar prendidos a la teta del Estado.

    El Indispensable se sabe indispensable y se comporta como tal. Dejó, pues, momentáneamente en el suelo las artes de pesca, le ofreció a Mujica asiento en una cabeza de vaca y él se sentó en su cómoda silla de lona, con la inscripción Mr. President en el respaldo, y que fue regalo de Bush. Con su habitual sonrisa de comprensión universal, El Indispensable se dispuso a escuchar.

    En ese preciso instante acertó a pasar por esa orilla lejana del monte coloniense, totalmente por casualidad, un equipo completo de la televisión de la BBC. Así ha sucedido, como se sabe, en otros encuentros y filmaciones, completamente espontáneas y casuales, que han tenido lugar en el predio de la chacra presidencial o en el quincho de Varela, según los casos. Cuando prendieron los focos para empezar a filmar (ya había oscurecido un poco) Cánepa empezó a los gritos: ¡aquí no! Yo les dije, del otro lado, cuando estemos regresando al helicóptero. Cánepa, que es muy respetado porque es el único del equipo de gobierno que sabe inglés, siempre se encarga de estos encuentros espontáneos con los periodistas británicos.

    Del eco de estos encuentros nació que la reconocida revista británica “The Economist” (antes dedicada a temas de economía; ahora a política-ficción) tomara la decisión de elegir a Mujica como el presidente number one del mundo.

    Pero no nos desviemos del asunto y volvamos al campamento de pesca de El Indispensable. Como es notorio, y ha sido ampliamente controvertido en la prensa, hay dos versiones de lo allí conversado y de la información trasegada. Por respeto a la objetividad de esta crónica no nos jugaremos ni por una ni por otra.

    Los expedicionarios emprendieron el regreso por la misma vía acuática que habían empleado para llegar y se congregaron al pie del FAU 173. Allí esperaba Lucía Topolansky, más enojada que de costumbre. Ella había insistido en ir pero le dijeron que el bote era chico y no habría lugar. No le dijeron que el Dr. Vázquez había puesto como condición que si ella aparecía en la orilla no habría reunión de ninguna especie. Ya se sabe, El Indispensable funciona así. Lucía, enojada y con el ceño fruncido, recibió a Mujica con el comentario político-conyugal de siempre: mirate en qué estado volvés: otra vez todito embarrado.

    Como dije al principio: nadie le cree al que relata las cosas exactamente como sucedieron.

    Tiresias