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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUn Hamlet-Zaratustra uruguayo. En la sala de la Asamblea General de la ONU se encendieron las luces y el presidente de Uruguay, después de una presidenta africana Premio Nobel, tomó la palabra. La tomó y la mantuvo tres veces (47’) más de lo acordado (15’). Empezó: “Vengo del Sur…”. Yo pensé: “¡Pa! Se nos vino Neruda con su entrada a ‘Confieso que he vivido’”. Pero no. Se fue para “las pampas”, que son argentinas. Lo nuestro son “colinas onduladas, suavemente agitadas por el viento”, como dijo el poeta. Y después recordó (¿para qué?) su frustrado pasado guerrillero, para luego volcarse en lugares comunes —globalización, consumismo, el dios Mercado y otras yerbas—. Y vio que el auditorio se escapaba o se dormía, y le salió el Zaratustra criollo y gritó: “¡Hay que defender la vida! ¡La vida es un milagro!”. Cuando parecía que se iba por el lado del papa Francisco, que es argentino, volvió atrás, a sus trivialidades, diciendo sólo palabras, palabras, palabras, sin decir nada. (Me acordé de Hamlet cuando le contesta a Polonio, que le pregunta: “¿Qué estáis leyendo, señor?”, escena 2): “Palabras, palabras, palabras”). Una oportunidad perdida para decir las bondades de Uruguay (su democracia, sus carnes excelentes, su soja, su acuífero “guaraní”, sus potencias en minerales, incluso gas y hasta petróleo, su apertura a inversores).
Y todo terminó cuando el moderador le recordó que se había excedido en el tiempo y los pocos que quedaban en sala esperando oír a su presidente o presidenta lo aplaudieron recatadamente, junto con los componentes de su séquito. Lo aplaudieron, no por lo que dijo, sino por haber terminado de hablar.
Y yo me atreví a pensar: “¿Y este señor habla en la ONU, el más amplio escenario del mundo, de que ‘hay que defender la vida, que la vida es un milagro’, y acaba de firmar una ley despenalizadora del aborto?”. Un epidemiólogo chileno, el doctor Elard Koch, acaba de decir: “Uruguay está en la mira del mundo, porque en 15 años se realizarán 35.000 abortos anuales”.
Por años, 35.000 uruguayitos menos, asesinados en el vientre de sus madres, ¿qué le estarán diciendo a este señor? “Señor, eeeehh, somos 35.000 por año menos ciudadanos, menos trabajadores, menos estudiantes, ¡gracias a usted, ¿eeeehh?”.
Gregorio Rivero Iturralde
CI 2.534.207-9