Un disco doble con 42 canciones dedicadas a la capital uruguaya, compiladas con un criterio amplio, es un acontecimiento digno de celebrar. Es de no creer cómo no se había hecho antes, con esta calidad de edición.
Un disco doble con 42 canciones dedicadas a la capital uruguaya, compiladas con un criterio amplio, es un acontecimiento digno de celebrar. Es de no creer cómo no se había hecho antes, con esta calidad de edición.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEstán los himnos populares como Una canción a Montevideo de Mauricio Ubal, Durazno y Convención de Jaime Roos, Saludo a los barrios de La Reina de La Teja, Adiós mi barrio de Los Olimareños, Ya comienza de El Sabalero, El tiempo está después de Fernando Cabrera, Calle Yacaré de Roberto Darvin, Candombe de la Aduana de Níquel y Montevideo de Tabaré Cardozo.
Está la santísima trinidad vocal uruguaya: Gardel (Isla de Flores), Zitarrosa (Barrio Sur) y Rada (La rada).
Está la ciudad sutil y su identidad en La luna del ciempiés (Darnauchans), Interiores (Rubén Olivera), Vientos del sur y Mi ciudad (Dino), En camisón (Schellemberg) y Aguafuertes montevideanas (Bordoni-Rodríguez). La poesía contestataria en A la ciudad de Montevideo (Bonaldi) y Mon Tele-Video me mata (La Tabaré).
Está el rock de Los Traidores en Montevideo agoniza, el candombe de La Calenda Beat en Tarde en Cuareim, el blues de La Banda de la Luna Azul en Montevideo en tus ojos, el folclore de Larbanois & Carrero en Puntilla de la ciudad, la milonga de Daniel Drexler en La Rambla de Montevideo, el jazz-fusión de Popo Romano en Rápido por la Rambla, el tango de Gustavo Nocetti en Tristecitas montevideanas, la murga de Contrafarsa en Los rincones de Montevideo y la cumbia de Gerardo Nieto en Mi barrio.
Ayuí se adelanta a los inevitables reclamos y explica en el librillo que la obra “apenas es una de las posibles miradas” al cancionero montevideano y que algunas ausencias tienen razones contractuales. Ello explica que no esté la versión original de Montevideo, obra cumbre de Opa que figura en clave jazzera, por el trío Mora/Etchenique/Ibarburu.
La canción barrial suena en Paso Molino de Cabrera, Yo nací en Jacinto Vera de Viglietti, Al Bella Italia de Ubal, Milongón del Guruyú de Darvin, Casabó de Esteban Klísich, Tres Cruces de Alejandro Ferradás, El vals de Pocitos de Jorge Galemire y Eduardo Rivero.
Llama la atención la ausencia de Jorge Drexler, de quien cabría su Montevideo del disco Llueve. Y la escasa presencia femenina: dos en 42 (Estela Magone en Siestas de Mar de fondo y Elsa Morán en Esquina gris al sur). Bien podría estar Mariana Ingold con Despeinando el Plata, pero en estos cánones, la derecha la tiene el compilador: “Hemos querido abarcar diferentes épocas, estilos, géneros y autores. (…) Estamos orgullosos de la presente antología, sabiendo que vendrán otras que la completen. Y siempre, en cualquier momento, alguien estará componiendo una canción nueva para Montevideo”.