El mexicano Gerardo González Valencia, integrante de una de las organizaciones de tráfico de drogas más ricas del mundo, “Los Cuinis”, está preso en una cárcel uruguaya después de ser detenido en abril y procesado por el delito de lavado de activos.
El mexicano Gerardo González Valencia, integrante de una de las organizaciones de tráfico de drogas más ricas del mundo, “Los Cuinis”, está preso en una cárcel uruguaya después de ser detenido en abril y procesado por el delito de lavado de activos.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáValencia, que está prisionero en estrictas condiciones de seguridad, empezó la semana pasada una huelga de hambre, informaron a Búsqueda fuentes judiciales.
El mexicano inició la protesta para reclamar mejores condiciones de reclusión, explicaron las fuentes. Es que por las medidas de seguridad, no tiene trato con otros prisioneros, y si bien recibe visitas, se encuentra muy aislado, señalaron.
El Ministerio del Interior informó de la huelga de hambre a la jueza de Crimen Organizado de primer turno Beatriz Larrieu, que el martes 27 concurrió a la prisión a ver a Valencia, informaron fuentes consultadas. También el comisionado parlamentario para el sistema penitenciario, Juan Miguel Petit, visitó al prisionero para enterarse de la situación.
Tras mantenerla durante cerca de una semana, este miércoles el mexicano suspendió la huelga.
En mayo, el mexicano —que había elegido la tranquilidad de Punta del Este para vivir con su familia y manejar sus operaciones lejos de la Policía de Estados Unidos y de las posibles represalias de sus rivales— amenazó con colgar al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, “del puente más alto”. Valencia estaba molesto porque aseguraba que los funcionarios policiales lo torturaban.
A raíz de eso, el Ministerio presentó una denuncia ante la sede de Crimen Organizado que hoy está a cargo de Larrieu.
Sobre el mexicano recae un pedido de extradición de la Justicia estadounidense. La presencia de un criminal de su talla en las cárceles uruguayas inquieta a las autoridades y por eso están estudiando la posibilidad de enviar al mexicano a ese país, pero para conceder la extradición primero debe tener una sentencia de condena, lo que aún está pendiente.