• Cotizaciones
    miércoles 10 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Nomenclátor de Montevideo

    Sr. Director:

    Al nomenclátor de Montevideo se le pueden hacer un sinfín de críticas. Por la inclusión en calles importantes de figuras de cuarto orden, por la sustitución de hombres geniales por otros de mucho menos relevancia —tal el caso de la calle Dante que pasó a llamarse Eduardo Víctor Haedo—, como también por la omisión de grandes personalidades, tanto políticas como artísticas o deportivas. Así, en mi anterior carta a Búsqueda señalé la inexistencia de una avenida Jorge Batlle, a seis años de su muerte.

    Casi todos los grandes pintores nacionales, tales como Blanes, Barradas, Figari, Cúneo y Blanes Viale figuran en el nomenclátor. Pero este no incluye nada menos que a don Joaquín Torres García, quien vivió los últimos años de su vida en una extensa calle de Punta Gorda llamada Caramurú. ¿Quién era el tal Caramurú? El cacique de unos indios brasileños que rescataron del océano a unos náufragos portugueses, allá por 1510. En Caramurú termina la calle Tomás de Rocamora, quien era un político ecuatoriano de la década de 1840. Sin embargo, ninguna calle lleva los nombres de José Espalter, Aureliano y Eduardo Rodríguez Larreta, y, aunque me comprendan las generales de la ley, Juan Andrés Ramírez.

    En cuanto a José Pedro Ramírez, el odio de Batlle hacia su persona lo condenó a que lleve su nombre una callecita del barrio Ituzaingó, por la que se llega al Hipódromo de Maroñas.

    Otros absurdos del nomenclátor son, por ejemplo, la calle Marco Bruto, paralela a Julio César. O sea, la víctima al lado del victimario.

    Otro mamarracho del nomenclátor es que haya una calle José Bonaparte, quien por su adicción al vino fue bautizado por los españoles como Pepe Botella. En cambio, a su célebre hermano Napoleón, un genio militar cuyo nombre lleva el Código Civil francés de 1804, no lo recuerda calle alguna.

    Y paso a otra perla de este nutrido disparatario. ¿Quién era Ramón Anador, recordado en la importante calle montevideana? Un oscuro soldado del batallón oriental que, al mando del Cnel. Bermúdez, tuvo participación destacada en la famosa carga de San Lorenzo. Pero a Bermúdez solo se lo recuerda en un callejón ciego al costado del Cementerio Central.

    Rivadavia, lamentable personaje que junto con Belgrano recorrió las cortes europeas en 1815 y 1816 para conseguir un príncipe a coronar en la Argentina, da su nombre a una calle montevideana. Pero el nombre ilustre de Manuel Dorrego no figura en nuestro disparatado nomenclátor. Como la vergonzosa maquinación para entregar la Banda Oriental a los portugueses era ácidamente criticada por Dorrego en su diario La Crónica Argentina, fue entonces que Pueyrredón, director general de las Provincias Unidas desde julio de 1816 y que ostentaba el grado militar de brigadier general, trató de convencer a Dorrego de la conveniencia de entregar nuestro territorio a los lusitanos. Se suscitó entonces, el siguiente diálogo: “¿Quién le dio a usted poderes para entregar la más rica provincia del país a una potencia extranjera?”, preguntó Dorrego. A lo que Pueyrredón contestó: “No olvide, coronel, que está hablando con un superior”. “¿En qué campos de batalla nos hemos visto con el señor brigadier?”, retrucó Dorrego, pues Pueyrredón era un general de escritorio, carente de argumentos pero no de autoridad. Pueyrredón desterró entonces a Dorrego a Estados Unidos, desde donde recién pudo retornar a principios de 1820, tras la caída del directorio. Sin embargo, Dorrego sigue ausente en el nomenclátor de Montevideo.

    En suma, sugiero que la calle Bartolomé Mitre, detractor de Artigas, vuelva a llamarse Cerro, nombre de la batalla ganada por Oribe en 1826, y que la calle Juan Carlos Gómez, partidario de anexar nuestro país a la Argentina, vuelva a llamarse Cámaras, las que funcionaron en el Cabildo hasta 1925. También que se suprima el nombre de Sarmiento, otro calumniador de Artigas y de Bartolito Mitre, pues no es mérito alguno en Uruguay ser el hijo de don Bartolo. También debe eliminarse de apuro el nombre de José Gregorio Suárez —Goyo Jeta— responsable, entre otros muchos crímenes, del asesinato de Leandro Gómez, cuyo nombre ilustre debe llevar alguna avenida capitalina.

    Para terminar, aunque los gruesos errores de nuestro nomenclátor son muchos más, hay que cambiarle el nombre a la Avda. General Flores, quien en 1863 se alzó en armas contra el gobierno ejemplar de Bernardo Prudencio Berro; para ganar esta guerra civil, trajo al país al ejército brasileño de Mena Barreto para tomar la “Heroica” Paysandú y tras cartón se alió a Argentina y Brasil en la inicua guerra de Paraguay.

    La profesora María Emilia Pérez Santarcieri me dijo hace más de 20 años que los ediles, no los actuales, eran en materia histórica de una ignorancia vastísima. Ello explica en parte la infinidad de errores del nomenclátor de Montevideo.

    Gonzalo Aguirre Ramírez