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    Observaciones sobre la cultura

    Sr. Director:

    Quisiera en estas líneas enviadas para reflexión, abarcar tres vertientes: una procedente de medios televisivos, la otra, oriunda de medios político-electorales, siendo la última una transcripción de consejos dados por Don Quijote a su escudero Sancho Panza sobre el gobierno de una prometida ínsula que el caballero andante le había prometido en la primera parte de la novela.

    1) En TV, vi y oí a un hombre joven, egresado de Facultad de Ciencias de la Comunicación, confesar su rechazo a leer a Cervantes y también a Onetti. En cambio profirió su inclinación por literatura bestseller o novelas rosa. Me causó sorpresa, pero es una opinión y hay que respetarla, me dije. No es la primera vez que escucho de personalidades artísticas, vedettes, locutoras, cantantes de rock, que no tolerarían leer “Romeo y Julieta” y, por añadidura, llegué a escuchar de un aspirante a dirigir teatro reconocer el poco aprecio que le merece el nombre, la obra, de William Shakespeare.

    Me dije: estas son las brechas generacionales donde “el espíritu del tiempo histórico” hizo marca sobre las generaciones.

    Pero enseguida me pregunté si debía generalizar, si esto había que tomarlo tan mecánicamente, como si el tiempo o la historia fueran goznes, claves, articuladores, que marcaran férreamente a los individuos y de eso, nadie se podría librar.

    Concluí, provisoriamente, que la Historia es una entidad impresionante e impositiva, a la que no habría que doblegarse, por más pujos de ciencia que ostenta.

    Simultáneamente leí en el último número de “Galería” noticias sobre los llamados “milennials”, que son los jóvenes nacidos a fines de los setenta y noventa (también denominados “selfies”), generación marcada por los celulares, smart-phones, y que se caracterizan por tener como enciclopedia a Internet en vez de asentarse en una biblioteca y entrar en un libro paso a paso. También se los llama “narcisistas”, “hijos de la imagen”, outsiders del sistema, más tributarios de YouTube que de ir al cine.

    2) Paso al asunto político electoral. Oí repetidas veces al ex presidente Tabaré Vázquez y actual candidato a la reelección, repetir, como argumento incontestable, denegatorio de lo que sostenía un interlocutor imaginario “de la derecha”: “se equivocó la paloma”. No entendía tanto festejo de los adeptos, porque el uso que el ex presidente hacía no era justo ni para el autor de esos versos, el poeta Rafael Alberti, que en ellos poetizó la subjetiva imagen del mundo que él puso en letras y con ellas transmitió las vivencias más íntimas de su corazón. ¿Qué tenía que ver aquella confesión lírica intensa, rebajada, banalizada a ser un argumento de contienda político-electoral ante un interlocutor opositor por lo menos desconcertado de lo que le querían decir? Ahora, el ex presidente quiere acuñar otra expresión que pronto se desentrañará y quizá se haga consigna masiva: “Quieren lola, les vamos a dar lola”.

    Sr. Director: paso al tercer punto. Tiene que ver con la enseñanza, con la educación, rabo a desollar, así reconocido por todos los partidos y tópico apasionante en su complejidad.

    Es preciso que vuelva a Cervantes y a los consejos sobre el buen gobernar que dio el caballero andante a Sancho. Está en el capítulo XLIII, de la Segunda Parte de “Don Quijote de la Mancha”, pp. 871-2.

    “Prosiguió, pues, Don Quijote y dijo:

    —En lo que toca a cómo has de gobernar tu persona y casa, Sancho, lo primero que te encargo es que seas limpio y que te cortes las uñas, sin dejarlas crecer, como algunos hacen, a quien su ignorancia les ha dado a entender que las uñas largas les hermosean las manos, como si aquella excrecencia y añadidura que se dejan de cortar fuese uña, siendo antes garras de ave de rapiña lagartijera, puerco y extraordinario abuso.

    “No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo descuidado, si ya la descompostura y flojedad no cae debajo de socarronería, como se juzgó en la de Julio César”.

    (…) “No comas ajo ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería”.

    (…) “Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”.

    “Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni come palabra”.

    Fui a buscar en el denostado Shakespeare por los sumariamente caracterizados hijos del Milenio y encontré en “Hamlet” que el príncipe de Dinamarca hizo invalorables consideraciones sobre el tiempo, no el tiempo histórico, no el tiempo cargado de ideal, sino el tiempo a secas. Encontré esta reflexión:

    “El tiempo está afuera de un empalme cualquiera” (“The time is out of joint”).

    Juan Carlos Capo