• Cotizaciones
    sábado 13 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Paranoia electoral

    Sr. Director:

    ¿Uruguay padece de paranoia electoral? Conversando con una eminencia en Psiquiatría sobre la realidad política de nuestro país y sin saber su filiación partidaria, me realizó un comentario que quedó resonando en mi conciencia: “El Uruguay padece de una paranoia como sociedad respecto a la dictadura que vivimos ente 1973 y 1985. (…) Los dirigentes políticos, sobre todo del Frente Amplio, son rehenes de ese período y todo lo van a vincular a esa triste época”.

    Recién ahí entendí cómo un diputado de menos de 40 años como el Pacha Sánchez del MPP denigra una fiesta criolla y popular como la Patria Gaucha o cuestiona la tarea solidaria de Teletón. La explicación es que fue inyectado con el veneno del odio y el rencor, pero no es un fenómeno aislado sino que la sociedad uruguaya ha recibido ese mensaje perverso y depresivo durante 33 años para hundirnos en la cultura del “no se puede” y de “los ricos se aprovechan de los pobres”, “no se puede ser exitoso como emprendedor porque el individuo no tiene esa capacidad, solo el Estado puede darte subsistencia (así después tiene que votarlos)”.

    Los conceptos de derecha e izquierda han quedado en los manuales de la Politología. Hoy no podemos definir a ningún gobierno del mundo de acuerdo a esa clasificación. En nuestro país es notorio que el Frente Amplio se define como de izquierda a pesar de que las políticas económicas en estos años han sido liberales y respetando la oferta y demanda como base de una economía de libre mercado y mirando las directivas del FMI. De igual modo lo ha hecho en la política financiera y el manejo de cambio y valor del dólar con una banda flotante y por suerte no con un dirigismo estatal.

    Entrando en el tema de lleno, creo que Uruguay padece un “paranoia electoral”, es decir, se niega a ver la realidad y se somete al pasado, que ya no tiene consistencia con el presente.

    Nuestra sociedad acepta que gobernantes del Frente Amplio apoyen, reivindiquen y elogien al presidente Nicolás Maduro de Venezuela contra la crítica internacional y de sus compatriotas exiliados que denuncian violación a todos los derechos humanos, encarcelamiento, tortura, asesinato de opositores y la voluntad de perpetuarse en el poder.

    Nuestro país no admite Bolsonaros porque tenemos partidos políticos fuertes, históricos y con credibilidad, pero tampoco admite a los Maduro. La diferencia es que desde dirigentes políticos, sociales y sindicales han logrado que nuestra sociedad se horrorice con el primero y no con el segundo.

    Existe una generación política que vivió la dictadura militar como protagonista, pero son cada vez menos por un tema biológico, como Mujica, Sanguinetti, Lacalle Herrera, etc. A diferencia de la renovación de los partidos tradicionales, el Frente Amplio mantiene en sus estructuras dirigenciales que arrastran el odio y rencor de lo vivido. El PIT-CNT mantiene ese discurso prehistórico y, en particular, el Partido Comunista a diferencia del resto del mundo tiene un Castillo y un Andrade que mantienen la idea de “lucha de clases” y “plusvalía”, lo que representa un horror y una condena a nuestra patria para seguir anclados en el pasado.

    Hoy, dirigentes de los partidos de la oposición en todo su espectro tienen dirigentes jóvenes que no deben quedar atados a esa inexistente dicotomía y no deberían temer hablar de programas liberales y modernos aun siendo sometidos al “rótulo de derecha”.

    Hoy deberíamos los orientales mirar propuestas creíbles y revolucionaras para enfrentar los graves problemas que vivimos cotidianamente como inseguridad, falta de acceso a la salud, corrupción, falta de trabajo, exceso de impuestos. Y para ello no hay que comparar los 15 años de gobierno del Frente Amplio con las políticas del pasado de blancos y colorados, porque no es justo.

    Comparemos hoy y veremos que no han sabido o no han podido darnos soluciones a los uruguayos los dinosaurios del Frente Amplio, mientras las nuevas figuras de los partidos de la oposición ofrecen propuestas modernas, nuevas, y que nada tienen que ver con los de hace 30 años a pesar de que la izquierda pretende estigmatizar a los partidos fundacionales (Nacional y Colorado) con los gobiernos posdictadura y el neoliberalismo o la derecha, ambos conceptos que en nuestro país tienen muy mala prensa, una estrategia “patológica” que no se denuncia con la fuerza que se debería por los nuevos líderes de los referidos partidos.

    Quien no es consciente de la realidad e inventa un enfrentamiento ficticio y se retrotrae a la dictadura militar o a los gobiernos posteriores encuadran en una paranoia servil a fines electorales, máxime en una nación altamente estatista y conservadora, no progresista ni moderna, si no, ni el Partido Comunista ni los Tupamaros podrían tener el poder, respaldo mayoritario en la coalición de izquierda, los referentes moderados, pragmáticos y respetuosos del mercado, de las relaciones comerciales con otras naciones y alianzas ideológicas, de respetar compromisos y responsabilidad fiscal sean minoría en esa fuerza partidaria.

    Ojalá nuestro pueblo pueda comparar si queremos seguir viviendo con un gobierno frentista que ya dio todo lo que tiene o cambia por propuestas nuevas y modernas que son la alternativa y nada tienen que ver con los 80 y 90.

    Ni Bolsonaro, ni Maduro; somos orientales y merecemos vivir mejor a la uruguaya, nada más.

    Dr. Marcelo Maute Saravia