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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos vecinos de Maldonado y Punta del Este disfrutan de algunas obras y servicios comparables a los del primer mundo, por ejemplo, el Parque del Jagüel. Mientras los de Piriápolis tienen su principal avenida absolutamente deteriorada y llena de pozos, hoy día se ven y sufren los remiendos que se hicieron para tapar los agujeros hechos al retirar las vías del tren de Piria, que dejó de circular el domingo 12 de octubre de 1958.
El impulso del anterior alcalde se agotó con la parcial remodelación de la rambla de los Argentinos en sus cinco principales cuadras, obra muy controvertida tanto por la baja calidad de los materiales empleados como por sus precarias terminaciones y posterior mantenimiento.
Justo es mencionar las hermosas y útiles obras culminadas en 2019 en el puerto de Piriápolis y el cuidadoso mantenimiento de sus instalaciones y jardines que hace la Dirección Nacional de Hidrografía (MTOP).
Semanas atrás se inauguró la rambla en San Francisco, acceso este a Piriápolis, una obra muy bien realizada en plazos mínimos y gestionada directamente por la Intendencia Municipal de Maldonado, lo que hace pensar que se torna indispensable reconstruir la rambla de Punta Fría, la ramblita, la rambla de los Argentinos y la avenida Piria.
Atrás, perdida en el tiempo, quedó la brillante idea del exintendente Domingo Burgueño de transformar la ramblita, entre la rotonda y el puerto, en una vía blanca, al estilo de las tantas que hay en balnearios de España y Francia.
Sin entrar en más detalles, nadie puede dudar de que en los últimos años y siguiendo la impronta de los alcaldes del momento, Piriápolis perdió las pretensiones de mejorar y los deseos de encantar a sus visitantes y turistas que, al fin y al cabo, son los que pagan impuestos, mueven el comercio y generan trabajo local.
Es de esperar que la voluntad de mejorar y prosperar vuelva al legendario y tradicional balneario.
Miguel Rodríguez