N° 1848 - 30 de Diciembre de 2015 al 05 de Enero de 2016
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEra un secreto a voces. No lo veía quien no quería. Cuando en el mundillo del fútbol el dinero negro corría como un torrente casi todos miraban hacia otro lado. Algunos llegan a justificar que los presidentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) cobren dinero de la Confederación Sudamericana (Conmebol) en la que representan a la asociación en forma honoraria. “De algo tienen que vivir. Le dedican las 24 horas del día a esa función; administran, arreglan entuertos y solucionan problemas internacionales del país”, fue el razonamiento de dos dirigentes.
Lo argumentaron pomposamente, como si fueran patriotas luchando por la independencia, gobernantes que solucionan problemas de Estado o como si estuvieran obligados a desempeñar esa función. Ni siquiera se tomaron un respiro para reflexionar si cobrar es correcto, incorrecto o inmoral. No les interesa saber si recibir dinero clandestino es un acto tramposo, abusivo o, tal vez, un delito. Mis dos interlocutores no son los únicos. Lo sabían muchos y callaban: el mafioso código siciliano del silencio. Como en la FIFA de Blatter.
La semana pasada, el fiscal de Crimen Organizado, Juan Gómez, y la jueza de esa misma materia, Adriana de los Santos, se acercaron a la verdad a través de la declaración de Eugenio Figueredo. Si no es la verdad absoluta, lo es en gran parte; aún queda camino por recorrer. El “petiso” que salió de Santa Lucía, el exdirigente de Huracán Buceo, el excomerciante de autos usados en la calle Ejido que se fundió, el expresidente de la AUF, desde donde —y luego en la Conmebol y en la FIFA— acumuló cuentas bancarias y bienes por más de diez millones de dólares, fue bendecido con un milagro. Se transformó en millonario sin trabajar. Hoy no le queda nada. Todo fue embargado.
En el ambiente deportivo conocían bien sus características y su historia personal. Y lo apoyaron. ¿A nadie le sorprendió o preocupó que de la nada hubiera pasado a vivir como un potentado? ¿Que haya podido comprar varios apartamentos en Montevideo y Punta del Este? ¿Que fuera socio en la construcción de un hotel sobre la rambla de Pocitos? ¿Que celebrara fiestas monumentales en un local de la Avenida de las Américas?
Figueredo admitió que lavó el dinero ingresándolo ilícitamente al mercado uruguayo. Ya tendrán que dar cuenta los empresarios, los escribanos actuantes y el cambio a través del cual hacía algunas transferencias.
También surge claro de sus declaraciones que los presidentes de la AUF —anteriores y posteriores a él— recibieron mensualmente decenas de miles de dólares que salían en negro de la Conmebol e ingresaban sigilosamente a sus bolsillos. Empezaron con dos mil dólares mensuales para aumentar progresivamente a cinco mil, a ocho mil, a diez mil, hasta llegar hoy a veinte mil. Esas “remuneraciones” o “regalos” —que también se pueden interpretar como mordazas silenciadoras— las recibían los diez presidentes de las asociaciones nacionales vinculadas a la Conmebol.
En el caso uruguayo no se trata de que una maliciosa imputación de Figueredo, como insinuó el expresidente de la AUF, Sebastián Bauzá, en “El País”, refugiándose en que en la investigación de Estados Unidos fue el único que no fue imputado por corrupción. Aún no terminó.
Bauzá sabe que el 15 de setiembre admitió sin ninguna presión ante el fiscal y la jueza, en presencia de los abogados Amadeo Ottati y Pablo Barreiro, haber recibido dinero de la Conmebol. Declaró que al comenzar su mandato (2009-2014), como lo hacían quienes lo precedieron, recibía “viáticos” de cinco mil dólares y luego diez mil. Aparte le pagaban los pasajes por encima de esa cifra. Lo mismo declararon el presidente de Juventud de Las Piedras, Yamandú Costa, y el presidente de El Tanque, Freddy Varela. El expresidente de la AUF, José Luis Corbo (2006-2008), me confió en octubre que durante su gestión recibió mensualmente dos mil dólares de la Conmebol, los destinó a obras de caridad y que sus sucesores siguieron cobrando.
¿Desde qué fecha los presidentes de la AUF reciben dinero en negro de la Conmebol? ¿Esa práctica la instauró su expresidente (1986-2013) Nicolás Leoz, hoy considerado un criminal por la Fiscalía de Estados Unidos? Figueredo lo sustituyó.
Figueredo reveló que ni el dinero que recibían los presidentes de la Conmebol ni el que se le entregaba a los presidentes de las asociaciones nacionales se documentaba en los balances. Se los pagaban en la mano cada vez que los presidentes viajaban a Paraguay y estos lo sacaban personalmente de ese país. A veces se juntaba más de un mes. ¿Cuando superaban los diez mil dólares, hacían declaraciones, como establece la ley?
¿Qué destino le dieron los presidentes de la AUF a esos “regalos”? ¿Los gastaron en provecho propio? ¿Utilizaron el dinero para saldar deudas personales o empresariales? ¿Lo donaron a sociedades benéficas? ¿En algún momento lo hicieron constar como ingreso ante el Estado? ¿No integrarían su renta personal sujeta a IRPF?
Queda aún mucha tela por cortar. Parte de los retazos serán seguramente utilizados aquí y en la investigación de Estados Unidos que continúa con la misma intensidad que el primer día.
Esto recién empieza.