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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn tiempos de cruel pandemia, con la muerte de millones de seres humanos y de varios cientos de compatriotas y un cuerpo social abrumado e inseguro, no queda espacio razonable alguno para discusiones de tipo puramente formal. Por esta razón, primero debí vencer esta íntima convicción y con mi silencio dar por concluido el intercambio epistolar con el señor canciller Francisco Bustillo provocado por mi nota al semanario Búsqueda del jueves 4 del corriente, contestada como “Precisiones” en Ecos del diario El País del día siguiente, a las que me refiero en estas líneas de modo breve.
Finalmente se impuso como objetivo transparentar la prueba de los hechos y el valor de la palabra de cada uno de nosotros, por entender que esto es tema sustancial y no meramente formal.
Sobre el tema mayor suscitado por mí, advierto ciertas coincidencias, lo que me place reconocer, en tanto alivian la preocupación sobre una materia de indiscutible interés público, institucional y político.
No obstante, fiel a un firme apego al valor de la verdad, me veo forzado a reafirmar que ninguna de mis dos direcciones ([email protected] y [email protected]) registra la recepción de correo alguno del señor canciller o de su parte en el día 17 de julio de 2020, ni en ningún otro, con la invitación a su exposición en el Ministerio de RREE del día 20 de los mismos.
Mi ausencia, obviamente explicable, fue seguida de una exclusión en posteriores conversaciones personales como lo expresa el propio Sr. Canciller. La simple lectura de sus “Precisiones” es suficiente y me autoriza y legitima para actuar en consecuencia.
Sobre este último asunto, al menos para mí, punto final.
Y, finalmente, mis excusas al medio y a los lectores por derivar a este esclarecimiento, en apariencia menor, pero, para mí, cuestión ineludible.
A los últimos, además, pedirles que extraigan sus propias conclusiones por tratarse de un tema de valores que hacen a la función pública y a las personas, que nos conciernen a todos, y a cuyo servicio, desde mi lugar, estaré siempre presto.
Didier Opertti Badán