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Hasta hace unos años los bancos del sistema uruguayo conseguían ganancias fácilmente captando depósitos por los que pagaban poco interés y recolocando el dinero a tasas más altas en el exterior. Eso les permitía a sus ejecutivos jugar al golf tranquilamente y cobrar un premio a fin de año. Pero ese panorama cambió y hoy las instituciones financieras despliegan una “política agresiva” para dar créditos, aunque han perdido “expertise” para hacerlo.
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Ese análisis fue efectuado el lunes 26 por el jefe del Departamento de Estudios de la Superintendencia de Servicios Financieros del Banco Central (BCU), Pablo Bazerque, en el marco de un foro titulado “Encuentro para el desarrollo de infraestructuras”. Lo escucharon en la Torre Ejecutiva unas 30 personas, entre ellas jerarcas del Poder Ejecutivo y un grupo de empresarios españoles.
Su presentación apuntó a describir para los visitantes la situación del sistema financiero uruguayo y las posibilidades de recurrir al mismo para apalancar eventuales proyectos de participación público-privada, que fue la temática central de ese encuentro organizado por la Corporación Nacional para el Desarrollo y Madrid Network.
Bazerque recordó que la plaza local enfrentó una “crisis financiera importante” en 2002. La “recuperación del sistema bancario se basó en dos pilares”, dijo. Uno fue el “macroeconómico” y “la mejora fiscal paulatina, porque la estabilidad no se consigue de un día para el otro”, explicó. El otro fue “un blindaje del sistema financiero” de las “malas prácticas” que existieron en “décadas anteriores”.
Luego se refirió a los jugadores del sistema y afirmó que a corto plazo se “van a fusionar dos bancos más, un proceso que ha sido típico en los últimos cinco años por una cuestión de eficiencia en economía de escala”.
“Desde el BCU lo que se quiere es que los bancos crezcan en un contexto sano. En Uruguay el crecimiento que tuvimos en los años noventa nos llevó a una crisis sin precedentes, con efectos financieros y sociales bastante importantes”, reflexionó.
Golf y demanda.
Actualmente el stock de depósitos (U$S 24.638 millones a octubre en los bancos privados y el República, incluyendo otras obligaciones con el sector no financiero) supera ampliamente al de créditos (U$S 11.004 millones a la misma fecha), si bien estos últimos han crecido. Debido a ello “existe bastante liquidez para apoyarse en los bancos para pedir préstamos”, sostuvo.
Sobre las tasas de interés, afirmó que “históricamente han sido bajas en Uruguay. A nivel de depósitos (...) básicamente (los clientes) pagan por ir a los bancos. Es decir, los bancos no le pagan a uno sino que se tiene que pagar para poner un depósito en un banco, hace ya bastante tiempo. Es parte de una preferencia por liquidez de los depoistantes a la salida de la crisis de 2002 y es en parte porque las tasas ya de por sí están bajas. Pero principalmente uno debería tratar de atarlo con la demanda de crédito. Si los bancos no tienen opciones de dónde poner el dinero, si la demanda de crédito no crece lo suficiente, necesariamente... es un ducto, ¿no?: lo que entra por un lado sale por otro. No tiene interés para cobrar (por un crédito), no puede pagarle a los depósitos”, razonó.
De inmediato preguntó: “¿Qué es lo que pasó? Y si acá hay algún banquero posiblemente que se enoje conmigo. Lo que sucedió fue que a la salida de la crisis comienza la preferencia por la liquidez, y con tasas más altas que las actuales, básicamente los banqueros se dedicaron (...) a tomar depósitos a las tasas de Suiza, es decir al cero o al medio por ciento, y lo depositaban en sus matrices o en otros bancos del exterior cobrando un spread de aproximadamente 3% o llegando al 4% (...) prácticamente sin riesgo. Sin riesgo a priori, porque (con) la crisis financiera en el mundo desarrollado se vio que el riesgo no era tal cual se estimaba. En principio lo que se hacía era jugar al golf los fines de semana los gerentes de los distintos bancos y cobrar el bonus a fin de año, y en principio hacer una ganancia de 3% sin hacer demasiado. Y esa ganancia de 3%, dada las características del Uruguay, era compartida un poco entre los bancos y los empleados del sistema bancario”.
Y aludió al presente. “Lo que nos encontramos hoy es una situación totalmente distinta, donde colocar los fondos afuera es muy poco rentable y los bancos están en una política agresiva de intentar generar colocaciones dentro de Uruguay”.
Dijo que la regulación les fija un tope a las entidades financieras locales para dar préstamos y el proyecto más grande que un banco puede financiar por sí solo ronda los U$S 175 millones. Eso es un 15% del patrimonio del Banco República, la mayor institución del sistema.
“El problema que hemos tenido en esta década es que —un poco por eso que les contaba, de que jugábamos al golf los fines de semana y con eso nos asegurábamos el bono— se ha perdido un poco de expertise en esto. En la década de los 90 hubo varios préstamos grandes donde los bancos se sindicaban (...) se unía más de un banco para financiar proyectos más grandes”, relató el jerarca bancocentralista. Y puso como ejemplos el hotel Conrad de Punta del Este y la fábrica de cerámicos Metzen y Sena, el primero como un caso exitoso y el segundo como uno que fracasó.
“Si bien los bancos se encuentran volcados a los créditos al consumo, donde la rentabilidad es mayor, en el mercado empresarial compiten fuertemente. Eso hace que baje la tasa día a día”, comentó.
Como resumen, Bazerque analizó que en el sistema se presenta un problema de “escasez” de demanda y no de oferta de créditos.
Añadió que si bien inicialmente pudo pensarse que esa situación estaba asociada a la “salida de la crisis o que habría sobrecapacidad instalada” en las empresas, hoy “la sobrecapacidad instalada en muchos sectores no existe, pero sin embargo sigue habiendo una demanda de crédito” relativamente baja.
Como una explicación, refiriéndose a los empresarios extranjeros que estaban en la sala, dijo: “Inversores como ustedes vienen de afuera con excedentes y financian sus propios proyectos con fondos propios”.