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En la cuenca de Santa Lucía hay varios emprendimientos con sitios que acumulan agua cargada de materia orgánica y desechos de la producción. Tajamares para el riego o para alimentar el ganado y piletas obsoletas de las industrias tienen condiciones ideales para incubar cianobacterias, que pueden ser tóxicas si se ingieren, dijo a Búsqueda Luis Aubriot, profesor adjunto de la Sección Limnología del Instituto de Ecología en la Facultad de Ciencias.
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Esas piletas, que concentran nutrientes (materia orgánica del ganado y desechos industriales como fósforo y nitrógeno) y cuentan con una escasa circulación de agua, son ambientes ideales para la proliferación de las cianobacterias. Pero el inconveniente no termina allí; el problema mayor comienza cuando lluvias fuertes o accidentes hacen que esos organismos “que se criaron en las piletas o tajamares terminen rápidamente en el cauce” de los ríos y arroyos de la cuenca de Santa Lucía, explicó Aubriot.
“Llegan de golpe y bajan de golpe con la corriente, por ejemplo, hasta la toma de agua de OSE. Por eso estamos trabajando para generar un sistema de alerta temprana de floraciones o de aparición de estos organismos, para detectarlos en tiempo real”, informó Aubriot.
De esta cuenca OSE extrae el agua para abastecer a la zona metropolitana luego de un proceso que incluye el monitoreo de la calidad del agua, análisis de laboratorio y proceso de potabilización. OSE asegura que tras esos controles y procesos el agua que distribuye es “segura, potable y confiable”, dijo su presidente, Milton Machado, al servicio de comunicación de Presidencia el martes 10.
Alerta.
La Facultad de Ciencias está trabajando desde noviembre de 2014 en un proyecto que incluye el relevamiento de datos de la cuenca del Santa Lucía. Está en la “fase de muestreo y evaluación de las condiciones ecológicas del río y del tipo de agua” para elaborar el sistema de alerta, informó Aubriot. “Estamos empezando a calibrar los equipos con la OSE”, informó.
La idea es contar con un registro inicial para conocer cuáles son los valores normales, para luego poder detectar los niveles anormales y que mediante equipos automáticos OSE reciba el reporte al instante. El equipo automático tiene forma de boya; se coloca a diferentes alturas del río, capta energía solar mediante paneles y emite datos.
Aubriot sostuvo que “lo ideal” sería poner equipos automáticos de medición que funcionen constantemente a lo largo de la cuenca, pero eso “juega en contra de la idiosincracia uruguaya” porque los artefactos son vandalizados.
“Tenemos que ver la mejor estrategia para no invertir en algo que va a durar una semana funcionando”, alertó.
Los científicos ya han vivido experiencias de vandalismo de esas boyas transmisoras en el río Uruguay; “los rompen o les disparan, es vandalismo sin sentido”, explicó Aubriot. “No hay mucho criterio y es un problema grave, porque la voluntad está”, comentó. Los investigadores han pedido apoyo de los guardaparques y pescadores en otras zonas del país.
Piensan ubicar las boyas sobre el Santa Lucía en “puntos estratégicos” que den a las autoridades de la OSE tiempo para “predecir o anticiparse” al problema. Pero la dificultad radica en que la ubicación de estas boyas requiere lugares “de vigilancia y cuidado”, informó Aubriot.
Yamandú Orsi, secretario general saliente de la Intendencia de Canelones y actual candidato a intendente, informó que a la Intendencia le compete la seguridad en la orilla del río y en la tierra, pero el curso de agua no forma parte de la jurisdicción. “Ahí hay que resolver el tema de seguridad de otra forma”, comentó a Búsqueda.
“Nosotros somos policía territorial. Hay algunas cosas que las podemos hacer. Pero hay cosas que no las ves, no podes entrar a los campos. Incluso las veces que entramos a filmar malas prácticas, (…) entramos caminando dentro del agua”, agregó. “Hicimos un sobrevuelo desde que nace el río Santa Lucía, en Lavalleja, hasta que desemboca, en Santiago Vázquez, y registramos palmo a palmo la situación”, agregó
Aplicación.
Mientras, la Facultad de Ciencias prepara otro sistema de alerta que incluye la participación ciudadana. Las personas podrán en unos meses descargar a sus teléfonos celulares una aplicación que les va a permitir sacar fotos y reportar sobre el estado de las aguas de los ríos del país. Esa información será pública y el estado de situación se irá modificando con el aporte de los usuarios, que serán académicos pero también población en general. Los datos serán públicos y visibles y de uso para los gobiernos departamentales y los académicos por igual. De hecho, tendrá una sección “académico-técnica”. Este sistema ya funciona en Finlandia y por primera vez ese país financiará la aplicación en Uruguay, informó Aubriot.
“Lo podrá aportar cualquier usuario con su celular cuando ve un evento de floración o un problema ambiental. La idea es empezar a funcionar en ambientes piloto, como la costa del Río de la Plata”, que este verano fue afectada por floraciones de cianobacterias, contó Aubriot.